El agua de mar que choca contra las rocas, salpica y humedece la vía cuando sube la marea y convierte la avenida en un lugar donde las llantas de los carros pueden resbalar fácilmente debido al salitre, en especial cuando los autos intentan adelantar o esquivar huecos producidos sobre el asfalto.
Se recomienda no exceder los límites de velocidad delimitados y ser prudente a la hora de tomar curvas o esquivar huecos en la vía.
Históricamente la avenida Santander ha sido escenario de graves accidentes de tránsito que se han producido en las curvas de la misma, debido a una mezcla entre agua de mar, alta velocidad e imprudencia.
Los charcos que se generan sobre la avenida son difíciles de ver en la noche, y a pesar de secarse durante el día, en la vía queda el salitre que hace que las llantas de los carros se deslicen con facilidad.

