Pensar en que el kilo de arroz, ingrediente principal de las comidas cartageneras, cuesta $2.200 y que la carne se aleja cada vez más del plato por el precio por kilo de $11.480 el corte más económico, desinfla el ánimo de cualquiera.
Los empleados cartageneros que ganan el salario mínimo viven la historia de una calle vieja, siempre tapando huecos pero nunca saneada completamente.
Cuando llega Fin de año la atención de los empleados colombianos se centra en las negociaciones entre empresarios y centrales obreras para definir el reajuste del salario mínimo. Siempre pujando para que el aumento alcance a matar alguna de las culebras.
Sin embargo, como todos los años, esta vez se desinflaron los ánimos al conocer el decreto con el que el Gobierno anunció un alza de 4,02%. Lo que significó un aumento de $22.779, es decir, que la remuneración mínima que entró en vigencia desde el 1° de enero es de $589.500.
A más de un cartagenero le dio un ‘yeyo’, al saber que esos 20 mil pesos que subió el mínimo no le alcanzarán más que para coger la mototaxi todos los días para evitar el embotellamiento usual que sufre Cartagena.
¿Ayuda el auxilio de transporte?
En el aumento reglamentario del salario mínimo dejó el auxilio de transporte para los trabajadores en $70.500, pero: ¿es suficiente para movilizarse diariamente?
Un bus corriente en Cartagena cuesta $1.500, sin el aumento de este año. Si una persona labora de lunes a sábado y debe tomar dos buses diarios, se estaría gastando $72.000 al mes.
Pero, en caso de que la Administración Distrital apruebe la propuesta de los transportadores que pretende un alza de $300 en la tarifa de los buses, el mismo trabajador debe disponer del auxilio para cubrir $86.400 mensuales.
Pero el estado de las vías en la ciudad y los trancones a lo largo de la arteria vial más importante de Cartagena, la Avenida Pedro de Heredia, al empleado, que debe levantarse para hacer el desayuno, dejar los niños en el colegio y alistarse para ir a trabajar, la oferta de transporte más acertada para llegar a tiempo es la mototaxi, vehículo que por $5.000 lo transporta desde barrios como Blas de Lezo hasta el centro de la ciudad. Es decir, que el subsidio es insuficiente ante las condiciones del transporte y la movilidad de la ciudad.
¿Ahora qué comemos?
A la hora de hacer la compra mensual llega el mayor dolor de cabeza de las familias cartageneras. Si el sueldo mínimo no los deja movilizarse a sus anchas por la ciudad, ahora es tiempo de hacer de tripas corazón para que no falte un plato de comida en la mesa.
Pensar en que el kilo de arroz, ingrediente principal de las comidas cartageneras, cuesta $2.200 y que la carne se aleja cada vez más del plato por el precio por kilo de $11.480 el corte más económico, desinfla el ánimo de cualquiera.
Es entonces cuando hay que buscar otras alternativas, como lo indicó Marta Polo, mientras compraba en el Mercado: “Prefiero comprar un poquito todos los días”, esto puede hacerse prestando aquí y allí para tener lo necesario para cada día.
Y es que así lo hacen muchos cartageneros, no solo en Bazurto sino en las tiendas de su barrio donde es más fácil comprar tres huevos antes que adquirir el cartón por $5.800; $200 de tomate, un plátano verde, $200 de aceite de cocina, $500 de salchichón o $500 de queso para ir armando de a poco las tres comidas diarias. Y es que para un cartagenero que gana el mínimo, antes de comprar un kilo de maracuyá a $1.500 o de tomate de árbol a $1.000, es preferible comprar un sobre de refresco en polvo por $600 que rinde para las tres comidas de todas las familias y hasta queda para hacer los bolis que representan unos pesitos de más.
Pero allí es cuando sale a relucir la única tarjeta de crédito a la que tienen acceso las personas con un ingreso reducido: el cartón, usualmente de cigarrillos, que lleva las cuentas del ‘fiao’ en la tienda.
Con esta tarjeta las compras son ilimitadas, siempre y cuando el tarjetahabiente no se olvide de ir haciendo abonos cada cierto tiempo.
¿Cómo pagamos el arriendo?
Así como no se puede acceder a una tarjeta de crédito por no tener una buena entrada de dinero, el trabajador que gana el mínimo está en el centro de los problemas. No es lo suficiente pobre para acceder a una vivienda de interés social ni lo suficientemente rico para tener vivienda propia. Entonces no queda más que arrendar, estirando el sueldo al máximo para no quedar ante el casero como el mítico Don Ramón, de El Chavo del 8.
Un arriendo en barrios de estratos 2 y 3 en Cartagena varía entre los 350 y los 500 mil pesos, lo que representa un gran porcentaje del sueldo invertido en un techo para vivir.
Entonces el empleado se pregunta, ¿de dónde saco?, ¿cómo hago?, ¿cómo estiro más el sueldo para mantener a mi familia con $589.500 mensuales?
Opiniones
Le preguntamos a nuestros lectores que ganan el sueldo mínimo ¿Qué alcanzas a comprar con esa cantidad?, ¿te alcanza el sueldo para ahorrar? Y esto fue lo que nos respondieron:
RHonal Acuña Carrasquilla:
“Somos 3 personas no alcanza para mantenernos los 3, debemos recurrir a préstamos para poder subsistir, tapamos un hueco y destapamos otro así es q nos alcanza. Este país es un fracaso total”.
Karen Díaz:
“El mínimo solo alcanza para los almuerzos y el transporte para ir a trabajar”.
Alma Sarmiento:
“No se puede ahorrar, para pagar los servicios nos vemos apurados y eso q solo somos dos y ¿dónde podemos hacer mercado y pagar arriendo?”.
Claudia Larios:
“Somos 4, no se compra nada porque no alcanza, eso le da a uno es dolor de cabeza, no sabe a cuál de las culebras matar, siempre está uno con deudas, ahora va a alcanzar para ahorrar, nunca, esto está grave”.
Jonathan Cruz Aguirre:
“Somos 4 y solo alcanza para medio mercado y arriendo”.
Luis Alfredo Dias Ahumedo:
“No alcanza porque hay q comer, pagar servicios, aportar en la casa, no puede uno ni comprar un suéter porque sencillamente no alcanza el sueldo”.
Carlos Andrés Montaña:
“Transporte 90, almuerzos en el trabajo 120 y de lo que queda toca sacar para el arriendo y servicios, ahorrar es imposible, endeudarse lo más posible y acceder a una universidad casi imposible, y después vemos por qué va creciendo la delincuencia. Paz con hambre no existe”.


