“No puedo dejar de pensar que cuando tomo agua del canal, tomo agua con sangre”. Este estremecedor relato lo hizo ayer una de las víctimas del conflicto armado en el canal del Dique, en Calamar (Bolívar), en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzosas.
Mientras decía esas palabras, al tiempo se realizaba el ritual ‘Agua de mi sangre’, donde víctimas de desapariciones forzadas arrojaron claveles blancos, rojos y amarillos al canal del Dique para recordar la vida y la memoria de sus familiares, que fueron asesinados y lanzados a las aguas por las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) durante los días cruentos del conflicto. Lea: Así es la alianza para ampliar la capacidad del Parque Solar Canal del Dique
La Unidad para las Víctimas, territorial Bolívar y San Andrés, y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas organizaron estos actos de dignificación de la memoria de las víctimas, de recordación, sanación y esperanza.
Luego de la ceremonia realizada en las riberas de la hidrovía, se hizo una caminata por las calles de Calamar, que llegó a la Casa de la Cultura. Allí realizaron actos de reflexión y se oyeron voces que abogaron por la verdad, la no repetición y la fortaleza del perdón. Lea: Anuncian millonaria inversión social y compra de predios en el Dique
El líder social Óscar Mallarino, en medio de los actos, explicó que nunca ha dejado de pensar que el agua que se dispone del canal para hacerla potable y abastecer a distintas comunidades lleva la sangre inocente de aquellos que fueron asesinados y lanzados a las corrientes de esta bifurcación del río Magdalena. “Toda la vida he bebido agua con sangre”, dijo.
El líder social José Pacheco, entre tanto, sostuvo que, a pesar del dolor por las desapariciones de sus familiares, todos los días lucha por hacer posible los anhelos y los sueños de las víctimas del conflicto.
Clamó por la no repetición de la guerra y agregó que en el lecho del canal estarían los cuerpos de cerca de 20 mil víctimas. La directora territorial de la Unidad para las Víctimas en Bolívar y San Andrés, Marta Luz Salazar, dijo que la institucionalidad y la sociedad civil tienen un reto para abordar las causas estructurales del conflicto armado y su persistencia.
Álvaro Acosta, líder social de Calamar, dijo que las víctimas del territorio han sido resilientes. “Nosotros somos un pueblo luchador y solo queremos saber la verdad y el esclarecimiento de estos hechos violentos”, puntualizó.
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), de acuerdo con información del Grupo de Análisis, estimó el año pasado que, entre 1991 y 2015, fueron desaparecidas al menos 9.638 personas en el canal.
