Cartagena


Alarmante falta de seguridad en las construcciones

PEDRO TORRES VERGEL

20 de junio de 2013 12:01 AM

Hace rato están prendidas las alarmas en la ciudadanía por la falta de medidas seguridad en las obras de construcción de grandes edificios en Bocagrande, Castillo y Manga (Lea: Alianza para certificar en trabajo seguro en alturas).
Sin embargo tan delicado tema no sobresalta a las autoridades distritales, tampoco al Ministerio de Trabajo y mucho menos a los inversionistas de estos ambiciosos proyectos.
El asunto es tan amenazador para la integridad física de los ciudadanos que, sin exagerar, no ha habido una víctima fatal por cuenta de estas obras en las mencionadas zonas, porque la suerte o alguna mano poderosa parece estar del lado de los peatones. 
Para nada son vanas las prevenciones y los temores que manifiestan públicamente las personas cada vez que en su vecindario se anuncia, arranca o se desarrolla una obra de envergadura en alturas (Lea: Sí hay agua para nuevas obras en construcciones).
AL FILO DE UN SINIESTRO
El más reciente incidente de este tipo pudo haber terminado en desgracia y acaeció el viernes pasado en Bocagrande, promediando las 3 de la tarde, cuando de las alturas de un edificio en construcción cayó una pesada lámina de unos 7 metros de largo por 1,20 metros de ancho aproximadamente, y casi 2 milímetros de espesor.
El objeto se zarandeó por los aires y se precipitó con contundencia sobre el andén de la Avenida San Martín, entre calles 7 y 8, frente al Hotel Cartagena Millennium (Lea: 80% de construcciones en Cartagena son ilegales).
“Aquí no hubo una tragedia porque Dios es grande, con tantas personas que transitan por estos andenes y da la suerte de que no iba pasando nadie cuando cayó esa lámina, porque de lo contrario hubiera cercenado a alguien”, comentó un hombre que vio el accidente desde la acera opuesta.  
Fueron varios los testigos del accidente, quienes relataron haber visto dos láminas que cayeron desde el piso 8 o 9 de la parte posterior del proyecto habitacional y hotelero en construcción Ocean Tower, cuya fachada principal mira hacia el mar, en la Avenida del Malecón.
Una de estas hojas metálicas habría caído en predios del mismo edificio o sobre las estructuras internas de algún inmueble colindante, y la otra cayó en plena zona peatonal de la San Martín, pero por fortuna su impulso fue frenado por las grandes hojas de una palmera, sin embargo, alcanzó a impactar a un automóvil Mazda que se encontraba estacionado en la calzada, causándole averías en la puerta delantera del costado derecho y al guardafango del mismo lado.
Vecinos del sector manifestaron estar fastidiados y temerosos por la falta de medidas de seguridad en la gigantesca obra de construcción, por ejemplo, un administrativo de Hotel Millennium manifestó visiblemente molesto que desde el año 2010 soportan esta situación, “y lo peor es que se comprometen con arreglar los daños que hacen y no cumplen, de allá arriba caen clavos, pedazos de madera, objetos pesados, montones de concreto y parece que no les importara. Una vez dañaron el techo de una de las habitaciones al dejar caer montones de concreto”, dijo la mujer, quien no se identificó.
OTRO CASO RECIENTE
La semana pasada, el martes 11 de junio, durante la tempestad que a mitad del día azotó a Cartagena, cayeron dos objetos contundentes desde los pisos altos del edificio residencial de 11 pisos en construcción, Punta Madero, en el Callejón Pastelillo (Carrera 17A), a pocos metros de la Avenida Miramar, en el barrio Manga.
Hacia la 1:30 de la tarde se precipitó sobre una casa vecina un tanque que partió todo el techo de una de sus estancias. Dos segundos antes la empleada de la vivienda se había retirado de ese preciso sitio.
El otro caso sucedió con pocos minutos de diferencia: desde uno de los pisos más altos cayó una carretilla tipo buggy sobre un automóvil que se encontraba estacionado en la acera opuesta a la del edificio. Una segunda carretilla quedó colgando en las alturas de este proyecto.
El carro impactado sufrió daños en el techo y se le rompió el parabrisas. Por suerte la dueña del auto no se encontraba en el interior y no había peatones en la vía debido a la lluvia borrascosa.
Los afectados con estos percances manifestaron que el constructor del proyecto concilió con ellos y está respondiendo por los daños causados, no obstante Manga y Bocagrande experimentan un auge enorme en construcción de grandes proyectos arquitectónicos y en muchas de esas obras persiste un problema de fondo bastante crítico por las escasas medidas de seguridad.
TAREA DE LOS INSPECTORES DE TRABAJO
Los inspectores del Ministerio de Trabajo deben meterse a las obras en construcción para constatar las condiciones en que están laborando, manifestó Edith Amarís Jiménez, médica laboral y en salud ocupacional, miembro de la Sociedad Colombiana de Medicina del Trabajo-Capítulo Bolívar.
Considera que la Dirección Territorial de esta cartera, comúnmente llamada Oficina del Trabajo, debe actuar enseguida ante estos hechos ejerciendo vigilancia en una labor que seguramente se debe articular con la Alcaldía Menor de la Zona 1 (Histórica y del Caribe Norte) para lo que corresponde a la parte de daños en bienes ajenos y comprometer a los dueños de los proyectos que acusan inseguridad en sus obras.
Hace varios meses, en publicación de Gente Bahía, funcionarios del Ministerio en Cartagena admitieron que la labor de su despacho es reactiva y no preventiva, porque simplemente con el poco personal que tienen (apenas cinco inspectores en ese momento) era imposible atender todo el auge de la construcción que desde hace años experimenta Cartagena, especialmente en Bocagrande, El Laguito y toda la Zona Norte.
Ese despacho agregaba que tampoco las ARP hacen inspección en las obras para verificar si cumplen con las normas de seguridad, y su función se limita a afiliar a los trabajadores.
También planteaba que para emitir los permisos de construcción, las curadurías urbanas deberían tener en cuenta al Ministerio de Trabajo, pues apenas se están amparando en el POT (Plan de Ordenamiento Territorial) para lo del uso del suelo.
LA NORMATIVIDAD
El trabajo en alturas fue técnicamente reglamentado en el 2008 mediante Resolución 3673 que fija las condiciones de entrenamiento y salud del trabajador para hacer tareas que estén por encima del metro y medio, como también las responsabilidades del empleador y de las ARP (Administradoras de Riesgos Profesionales).
Conforme a esta normatividad, el empleador debe entrenar a las personas que van a trabajar en alturas, suministrarles los elementos de protección personal, como son las ‘líneas de vida’ para sostenerse en el aire, los arnés para sujetarse, andamios seguros, entre otros (Lea: Muere obrero al caer de noveno piso).
Posteriormente fue emitida la Resolución 2291 del 22 de junio 2010, que señala los requisitos para acreditar la competencia laboral del personal que trabaja en alturas y ampliaba el plazo para que lo hicieran, pero todavía hoy muchas construcciones no están cumpliendo esa disposición
Toda persona que vaya a realizar trabajos en alturas debe estar certificada por el Sena o por alguna institución avalada por esa misma entidad formativa, pero bastantes obreros que prestan estos servicios lo siguen haciendo de manera tan informal como antes y sin ninguna garantía de seguridad ni de calidad.
En esas condiciones siguen siendo contratados por los constructores, que además no toman las correspondientes medidas de seguridad para evitar accidentes en sus obras que podrían ser fatales.