Alberto Araújo Merlano, la luz de un visionario

25 de marzo de 2018 12:00 AM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Alberto Araújo Merlano cerró sus ojos a la eternidad, en la madrugada del sábado, a las 3 y 30 de la madrugada, a sus 94 años.

A lo largo de su vida fue algo más que un empresario del turismo local e internacional.

Fue un ejecutor de sueños. Creó con Ricardo Segovia Morales, la firma administradora de finca raíz, Araújo & Segovia, con sucursales en otras ciudades de la Costa, como Montería; construyó la Urbanización El Albercón, al pie del Puente Jiménez, una de las primeras urbanizaciones sobre la Avenida Pedro de Heredia; La Villa Olímpica, en Zaragocilla; fue Cónsul General de Colombia en Liverpool; presidió el Directorio Conservador de Bolívar; construyó el apartahotel Capilla del Mar; intentó la Urbanización de la Isla de Tierrabomba; impulsó y lideró la construcción del Hotel Las Américas, el Centro de Convenciones de Las Américas, entre otras innumerables iniciativas en el sector privado y público.

Sobrevivió a la travesura de infancia, al comerse las cabezas de una caja de fósforos y haber dormido debajo de la cama mientras la familia lo buscaba por todo el Pie de la Popa, luego de subir en las madrugadas de febrero al cerro de La Popa por los caminos tramposos hasta la cima a comer fritos y a rezar la novena.

Entre sus recuerdos dorados estaba su primer viaje en barco a Estados Unidos en 1937, el deslumbramiento de conocer París. Su padre, Alberto Araújo Torres, llevó a cabo uno de los grandes sueños de su vida: llevar de viaje por el mundo en aquel entonces, a seis de sus hijos y a un sobrino durante seis meses.

La vida le deparó también peligros y riesgos, como un intento de secuestro en 1992 a la salida del Club Campestre, después de jugar golf: cinco jóvenes armados le ordenaron detener el vehículo con los revólveres desenfundados. Alcanzaron a herirlo en una pierna al hacerles el quite con su automóvil. Tres de ellos fueron capturados y encarcelados, y dos de ellos fueron muertos en otro intento de secuestro. Se supo que eran guerrilleros de las FARC.

Judith Perdomo Carvajalino, su esposa, fue su sombra iluminada: “Dios me la entregó como un talismán para hacer dichosa mi vida y la de nuestra familia”. La definía como un ser de inteligencia, belleza y sabiduría, líder en la formación espiritual y en la educación del carácter de sus ocho hijos.

Para Araújo Merlano el cielo empezaba en la tierra y era apenas “un preludio de lo que disfrutará después de la muerte”. Soñaba con una edad de oro para Cartagena y Colombia, como un emporio de turismo nacional e internacional “con la eliminación del Travel Warning de los Estados Unidos, con la ampliación de la refinería de Mamonal y la aprobación de los TLC con los Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea”. Vivió para ver muchos de estos deseos cumplidos.

En su voz

"Soy prudente: reflexiono tranquila, gozosamente sobre cada uno de los asuntos que caen bajo mi consideración, sopeso los pros y los contras de las posibles soluciones a los problemas que afronto y decido con acierto en todas las circunstancias, aun en las más difíciles y tempestuosas.
Tengo escritas en mi mente y en mi corazón mi misión, mis roles y mis metas.
Cada día me renuevo física, mental, emocional y espiritualmente.
Viviré a plenitud amando a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a mí mismo".

Epílogo
Siempre estaba soñando con el futuro de Cartagena. Creó la Fundación Proboquilla, y junto a los dirigentes de Cartagena, gestó la Fundación Geniales, centro de formación y capacitación de líderes para aprovechar los talentos naturales. Creó Las Américas Golden Tower, un hotel en Ciudad de Panamá.

Dejó ocho hijos, más de cuarenta nietos y varios biznbietos.

Para él la extrema curiosidad, era la lámpara de los sabios.

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Cartagena

DE INTERÉS