Cartagena


Suben los casos de extorsión en Cartagena este 2022

En lo corrido del año se han registrado 51 casos en la ciudad, esto es 15 casos más que lo reportado para esta misma fecha en 2021. El Gaula adelanta acciones para frenar este delito.

Las llamadas con fines extorsivos van en aumento en Cartagena. Así lo confirmó el comandante del Gaula Bolívar, Julián Alberto Cañas, quien entregó cifras al respecto y dio recomendaciones sobre qué hacer ante un caso de este tipo, al cual todas las personas son vulnerables.

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De acuerdo con el comandante, hasta el pasado 2 de mayo se habían reportado 51 casos de extorsión en Cartagena en lo corrido del año, lo cual representa un aumento en comparación a los casos registrados para esta misma fecha en 2021, cuando entonces se contaban 36 casos.

Las modalidades

Cañas explicó que desde el Gaula han evidenciado que casi un 80% de los casos de extorsión que se reportan son de tipo carcelario, es decir, llamadas que se hacen desde de los centros penitenciarios. Así mismo, se han identificado dos modalidades principales: la suplantación de grupos al margen de la ley y el falso servicio.

La suplantación de grupos al margen de la ley consiste en que el victimario se identifica como perteneciente a uno de estos grupos. En Cartagena tienden a relacionarse al Clan del Golfo, ya que esta es una de las estructuras criminales que más hace presencia en el departamento.

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“Hay unas características muy puntuales de esta extorsión: primero, son comunicaciones muy extensas, el victimario tiene una intensidad de llamada bastante alta y trata de no dejar colgar a la víctima con el ánimo de que no le dé tiempo de llamar a una tercera persona que le pueda brindar una orientación. Lo que quiere este victimario es tener un control total sobre ella”, explicó Cañas.

La segunda característica tiene que ver con lo que piden. “Las exigencias que normalmente hacen esas personas desde las cárceles son elementos de difícil consecución para sus víctimas, como elementos de intendencia, radios de comunicación, municiones, material bélico, entre otros.

Al finalizar, esta persona le dice a su víctima que si no puede conseguir los elementos puede hacer una consignación. Normalmente el pago de estas extorsiones son mediante giros o consignaciones a cuentas bancarias”, agregó el comandante.

Por otro lado, en la modalidad del falso servicio es más común que caigan los comerciantes, pues en este tipo de extorsión el victimario se hace pasar como un cliente. “Los victimarios usan internet y las redes sociales para estudiar a sus víctimas y sacarles información de a qué se dedican, qué venden y así tener un contexto claro de su víctima. Llaman a la empresa y se hacen pasar como clientes, normalmente hacen requerimientos hacia zonas rurales”, detalló Cañas.

80%
de los casos de extorsión que se reportan son de tipo carcelario.

De esta manera, bajo esta modalidad, el victimario pide que le distribuyan el producto o servicio hacia una zona rural, para lo que pide información de la persona que se va a desplazar hasta allá: su contacto, el vehículo en el que va, la placa, la ropa que lleva, y mediante una llamada lo dirige hacia el sitio donde quiera que vaya.

“Cuando la persona ya está en el sitio una tercera persona lo llama y se identifica como comandante de una estructura criminal o grupo al margen de la ley y comienza a dar la información que el victimario había conseguido: el vehículo, su placa, la ropa que lleva puesta. Eso provoca una presión psicológica en la víctima y le dicen que lo tienen rodeado, que apague el teléfono y llaman a la empresa, le dicen que tienen a su empleado secuestrado o retenido y que para poder liberarlo deben pagar montos que oscilan entre los $10 millones hasta los $30 millones”, informó el comandante.

Las empresas son las más vulnerables para ser víctimas de estas extorsiones debido a que por su actividad comercial tienen pública su información de contacto, la cual es usada por los victimarios.

Las acciones

El comandante del Gaula explicó que el aumento de las llamadas extorsivas desde las cárceles puede deberse a que los reclusos cuentan con las herramientas dentro de los centros penitenciarios para acceder a la información de sus víctimas y hacer las llamadas, es por este motivo que se están realizando acciones encaminadas a evitar eso.

“La Policía, en coordinación con la Fiscalía y el Inpec, viene adelantando actividades de articulación con el fin de atentar contra estas estructuras de delincuencia común organizada que están desde los centros penitenciarios. Se están adelantando investigaciones con el fin de establecer quiénes son los integrantes de estas estructuras y se están realizando allanamientos a los centros penitenciarios para incautar elementos de comunicación como celulares y sim cards”, destacó Cañas.

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De igual manera, con las empresas y comunidades se vienen desarrollando actividades preventivas como conferencias antiextorsión y cursos para que las personas sepan cómo actuar ante estos casos y no afecten su integridad o su patrimonio económico ante una de estas llamadas.

¿Cómo actuar?

Desde el Gaula manifestaron que lo primero que se debe hacer ante una llamada de este tipo es guardar la calma. “Hay que tomar nota del número telefónico que está haciendo la llamada, grabar la comunicación y escuchar a la persona, saber quién es y qué es lo que quiere”, indicó el comandante Cañas.

Luego de ello se debe informar al Gaula para recibir las recomendaciones y orientar la investigación de acuerdo a las características o a la modalidad de la extorsión.

La autoridad aseguró que es importante mantener un canal de comunicación abierto con el victimario con el fin de que la Policía pueda actuar.

Denuncie
Ante un caso de extorsión puede comunicarse a la línea 165 o al número 3178965611 del Gaula Bolívar, para poner en conocimiento estos hechos.
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