Bocagrande, su transformación y los problemas que hoy afronta

24 de febrero de 2020 12:00 AM

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Desde 1920 a hasta 1950 la empresa Andian National Corporation construyó una serie de viviendas en la península de Icacos, que sería el principal polo turístico de la ciudad durante décadas: el barrio Bocagrande.

Asimismo, este sería el territorio en donde se da un desarrollo urbanístico y arquitectónico de carácter moderno por excelencia, debido a la construcción de grandes edificios en su entorno.

La influencia de la Andian, una compañía canadiense filial de Standard Oil, que había construido en 1923 el oleoducto de Barrancabermeja a Cartagena, es imprescindible en esa transformación.

Desde 1921, aproximadamente, la Andian ya se había establecido en Cartagena y había comprado gran parte de la isla de Tierrabomba, terrenos que posteriormente fueron comprados por la Nación en 1961.

A comienzos de la década del 20, la compañía compró el Muelle de la Machina, que de acuerdo al director del Museo Histórico de Cartagena de Indias, Moisés Álvarez, “era un muelle de gran tonelaje para el movimiento de carga del ferrocarril, ubicado en la entrada de Bocagrande y construido también a finales del siglo XIX”.

Álvarez reitera que la influencia de esta compañía en el desarrollo urbanístico de la ciudad moderna fue determinante.

El académico escribió para la revista Semana que la Andian “fue vital” para el desarrollo de la ciudad, ya que en 1939 le vendió al gobierno colombiano una serie de bienes que posteriormente fueron transferidos al municipio de Cartagena en 1952.

Dentro de estos bienes contaron un edificio de tres plantas en el cual funcionó la estación del tren Cartagena-Calamar hasta 1950; y cinco bodegas entre ellos el Muelle de La Bodeguita. Con Álvarez coincide el historiador Rodolfo Segovia (ver recuadro).

Empezó el desarrollo

Una serie de proyectos vieron la luz en aquellas décadas. Según un texto de Adela Colorado, para la Fototeca Histórica de Cartagena, entre los años 1941 a 1945 se construye el icónico Hotel Caribe, lo que marcaría un rumbo para el desarrollo urbanístico de Bocagrande, y décadas después de El Laguito y el sector residencial de Castillogrande. Otro hecho se da en 1954 cuando se inician las obras de construcción del Hospital de Bocagrande, que fue inaugurado en 1956.

Los problemas de Bocagrande hoy

Pero hoy el barrio de Bocagrande afronta, paradójicamente, varios problemas que ameritan una intervención urgente para el bien de la industria turística, el mejoramiento de la movilidad, y el desarrollo mismo de la ciudad.

Gina Olmo de Trucco, presidenta de la Junta de Acción Comunal de este barrio, hace una relación de los problemas más grandes que aquejan a Bocagrande en la actualidad.

“Hoy padecemos por las inundaciones por cuenta de mareas altas o aguas lluvias; también con la tugurización de las playas de Bocagrande en la que se han establecido cocinas, baños, restaurantes”, dice.

“Sobre este aspecto de las playas, estas tienen dueños, son explotadas sin misericordia, sirven en Bocagrande de almacenamiento de sillas y carpas. Existe un reglamento que nadie está dispuesto a hacer cumplir. ¿De dónde sacan agua y energía si no son un predio?, lo cual es un requisito para instalar servicios públicos”, se pregunta la líder.

Para Olmo, Bocagrande necesita una inversión urgente en sus vías. “El barrio tiene un pésimo estado de la malla vial y de los andenes”, expresa.

Otro de los aspectos negativos que cita la presidenta comunal es la ocupación del espacio público, lo cual para ella no tiene ningún control.

“Padecemos con las empresas de telefonía que tienen cientos de rollos de alambre colgando de los postes de energía”, agrega.

Reitera que además la tranquilidad de ciertas zonas del barrio se ha visto quebrantada “por la presencia de bares en zonas que el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) tiene restringido”.

Estos han sido escenarios de peleas y jornadas ruidosas que afectan la tranquilidad de los residentes. “Padecemos también con el escándalo de las chivas turísticas toda la noche”, advierte Olmo Trucco.

Poco control en construcciones

Para la presidenta de la JAC se requiere de mayores controles en materia urbanística en Bocagrande. “Las curadurías dan permisos para construir en medio lote edificios de 14 pisos, exigimos que haya un plan para revisar esos aspectos en Bocagrande”, dijo la líder.

La dirigente comunal y cívica de Bocagrande pide a la administración distrital mirar hacia Bocagrande, con soluciones reales, un barrio que contribuyó a la transformación de Cartagena como ciudad moderna.

Segovia
Un valioso texto sobre Bocagrande es del historiador cartagenero Rodolfo Segovia Salas. “El desarrollo de la península de Icacos (Bocagrande) no se avizoraba en los primeros años del siglo XX sino como zona portuaria y, a partir de 1909, como parque industrial, el Limbo, sede de la primera refinería colombiana (Cartagena Oil Refining Co). La Andian estableció allí el gueto para sus empleados, con club y cancha de golf. Inspirada por el éxito del barrio El Prado en Barranquilla, la compañía decide, hacia 1930, urbanizar el resto de la península. Con algo de relleno adicional, se aprovecharán ahora las hermosas playas creadas por el espolón de Arévalo”, escribió Salas.

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