Casa en Bocagrande amenaza con desplomarse a corto plazo

29 de octubre de 2018 12:04 AM

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Una bomba de tiempo que en cualquier segundo puede estallar es el lado izquierdo de una casa de tres pisos, en la carrera cuarta del turístico sector de Bocagrande.

Está en peligro de colapso, alertó la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos de Bolívar (SIAB) desde el 18 de marzo pasado, pero, además, advirtió que viola el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) con excesos en límites de construcción y hacinamiento, y sus patios sirven para preparar alimentos expuestos a letrinas abiertas, ratas y cucarachas.

Inaudito es, tanto para la SIAB como para los vecinos, que “en el mejor barrio turístico, residencial de Cartagena” exista una propiedad de este tipo. El ingeniero Rafael Ceballos Calvo detalló en un informe lo que encontró en su inspección.

“La estabilidad estructural de la vivienda a simple vista y mera observación presenta dos áreas totalmente diferentes. Una primera área se encuentra en buen estado aparente con acabados y limpiezas aceptables, pero la segunda área, que se encuentra en la zona izquierda, está inmersa en los denominados tugurios (...) también observamos unos cambuches construidos para vivienda con material parecido al superboard y/o madera prensada. En esta zona podemos determinar que notamos un deterioro acelerado del hierro en las columnas, perdiendo el recubrimiento por desprendimiento y aumento de su volumen; botando oxidación sobre el recubrimiento, por ende desprendimiento del mismo”, puntualizó.

Ceballos Calvo también advirtió  que “la oxidación que notamos en el acero es catastrófica, a tal punto que en algunas áreas la columna no tiene acero de refuerzo ni estribos que permitan soportar las cargas superiores y evitar el aplastamiento (...) otras columnas presentan fracturas conminutas, dando por resultado caídas de masas en forma periódica, amenazando la integridad personal de quienes en esta zona habitan, que según el informe de algunos de los habitantes son más de 40 personas”.

El ingeniero de la SIAB agregó que “en las cornisas aéreas se notan grietas, fisuras, y en su patología determinan lo parecido a la piel de cocodrilo”, siendo lo más preocupante que “notamos desprendimientos periódicos de masas y observamos inclinaciones peligrosas de estas cornisas, lo mismo que los voladizos de las estructuras”. Y por ello, “en medio de la diligencia de inspección les manifestamos a los habitantes del bien inmueble que dicha estructura se encuentra en peligro, lo mismo que a los propietarios”.

A estos últimos, la recomendación de Ceballos Calvo fue “declarar dicho bien inmueble en emergencia manifiesta y solicitar el desalojo de los arrendatarios, para evitar problemas mayores”. Siete meses han pasado desde aquella recomendación y, a la fecha, no se ha efectuado ningún desalojo o intervención en la estructura.

¿Quién responde?
Miguel Ángel Villarreal Buelvas es el representante legal y propietario del 33,33 % de la sociedad Rosa de Buelvas & CIA Ltda en liquidación, dueña del inmueble en riesgo.

“Sobre mí cae la responsabilidad de lo que pase en ese inmueble”, afirmó en diálogo con El Universal, explicando que “todos los residentes de las propiedades que la Policía desocupó en Bocagrande, para construir o para otras cosas, que eran travestis, prostitutas, tuchines, carperos y vendedores de helados y de comida, se mudaron para esta casa en contra mía; familiares arriendan a su criterio”.

La discordia y el distanciamiento entre los socios serían las causantes de que la vivienda se haya sumido en el deterioro y, pese a ello, siga en arriendo, sin desalojarse.

Villarreal indicó que “como al inmueble no se le mete un peso se está cayendo. Cuando llueve el agua llega a medio metro de altura, eso ha socavado los cimientos y las columnas; y me llaman los vecinos: “eso se va a caer, evite una tragedia”, pero ¿cómo hago si las autoridades no me voltean a ver? Por el nuevo Código de Policía, el riesgo de colapso le corresponde a la inspección de Bocagrande. Hace tres o cuatro meses lo denuncié, estamos tratando que no haya muerto, pero no nos voltean ver. Un veedor también lo denunció”.

Erick Urueta Benavides, presidente de la Veeduría Judicial de Cartagena (Vejuca), fue quien hace una semana, a través de una querella, denunció el riesgo de colapso de la vivienda ante el inspector de Policía de Bocagrande. Al cierre de esta edición no había recibido respuesta.

Manuel Antonio Buelvas Mendoza, propietario del 5,08 % de la mencionada sociedad, afirmó que la casa llegó a tan deplorable estado porque “los demás socios (al menos 8 de un total de 10) la dejaron en abandono; es una estructura que tiene 62 años. Mi hermano Juan Ramón y yo somos los que estamos pendientes.

“Yo respondo por la parte delantera de la casa, en la que todo está bien organizado y pintado; la parte de atrás la hicieron mi abuela y mis tíos hace 25 años. La mayoría de los herederos, mis tías y el representante legal nunca ha venido a apersonarse de la casa. Fomentaron la prostitución, el travestismo, los inmigrantes ilegales, el expendio de drogas y los problemas”.

Mientras los propietarios o las autoridades se deciden a actuar, en riesgo está la vida de los residentes de la maquillada casa en el prestigioso sector de Bocagrande.

La violación al POT
El informe de la SIAB avisó que lo construido en la parte posterior del bien inmueble en mención viola el POT, pues afecta el entorno habitacional de la zona pasando los limites de área construida de aislamientos y, lo que es mas grave, cambiando el uso de residencial y familiar a residencial multifamiliar.

“Esta construcción se encuentra fuera de la ley, las habitaciones o cambuches muestran un área interna hacinamiento, problemas ambientales, problemas de comportamiento, inclusive a la vista de las personas que habitan a su alrededor y colindancias, agravando la seguridad ciudadana del barrio y sus alrededores”, aseguró la entidad.

Por otra parte, advirtió de la situación de los servicios públicos domiciliarios: “no observamos por ninguna parte contadores” del servicio de acueducto; “se observa una letrina inodora comunitaria de puertas abiertas en estado lamentable”; “uso indiscriminado de pimpinas de gas propano de alta peligrosidad, sin control de ninguna índole y en el patio interno usan hornilla y leña para cocinar pescado que venden en forma ambulante los domingos y feriados”.

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