Cartagena


Cerro de La Popa, cada vez más inestable

MÓNICA MEZA ALTAMAR

17 de agosto de 2016 12:00 AM

A través de una herramienta de análisis que determina el nivel de amenaza relativa a los procesos de remoción en masa, una investigación detectó que el cerro de La Popa es cada vez más inestable.

La alerta la lanzó la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia, que precisó que “Rubén Darío Aguilar, magister en Ingeniería – Geotecnia, estudió las condiciones de la ciudad amurallada con el propósito de identificar un escenario de amenaza por deslizamiento”.

La loma del Marión, el cerro de Albornoz y el cerro de La Popa fueron las zonas examinadas, encontrando que el 20% tiene riesgo alto de sufrir deslizamientos. La más susceptible es La Popa.

Aguilar llegó a esa conclusión con el uso de información recopilada en 2001 por el Instituto Colombiano de Geología y Minería (Ingeominas), y datos sobre precipitación acumulada del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (Ideam). Con estos últimos obtuvo los periodos de retorno, es decir, el tiempo promedio entre dos episodios de precipitación de gran magnitud. 

Al final, como cita la Agencia de Noticias UN, el ingeniero “evidenció que los procesos de remoción en masa se han reactivado con respecto a los datos registrados en 2001. En ese momento, el cerro de La Popa presentaba una condición de amenaza intermedia que, actualmente, alcanza un nivel alto”. 

Una de las principales causas de esta situación es la creciente cantidad de asentamientos humanos en el cerro. “Han crecido de forma descontrolada y se está presentando la quema de basuras, sumada a la disposición de residuos sólidos en zonas no aptas, cortes inadecuados en la ladera para ampliar los lotes de las viviendas, entre otros factores que, con el tiempo, han generado inestabilidad y fallas en la infraestructura”, precisó Aguilar.

LA DIFICULTAD
El alcalde de la Localidad 1, Javier Jaramillo, manifestó que desde la ola invernal del año 2010 “esa amenaza (deslizamiento) está considerada”.

Explicó que “desde que se posicionó la actual Administración hemos realizado más de 20 diligencias para desalojar La Popa y hemos tumbado cambuches de asentamientos que levantan en varias zonas”.

“La dificultad -anotó Jaramillo- es que nos encontramos con familias que tienen niños, personas de la tercera edad y en condición de discapacidad, entonces la Defensoría dice que si el Estado no tiene dónde reubicarlos no los pueden desalojar. Ellos se quedan allí bajo su responsabilidad con el tema del riesgo, porque lo que hemos dicho a la Defensoría es que nosotros estamos preservando la vida antes que la vivienda. De eso hay constancia en actas”.

El funcionario resaltó que el pasado mes de julio se desmontaron alrededor de 30 cambuches instalados cerca de antenas de empresas de telecomunicaciones, gracias a un acuerdo con la comunidad.

“Ellos permitieron que quitáramos las casas en las zonas de mayor riesgo y están colaborándonos en el cuidado de la zona”.

No obstante, las demás áreas del cerro siguen siendo susceptibles de asentamientos. “Si tenemos conocimiento programamos operativos para evitar que instalen cambuches, pues quitarlos es más complicado (...) Estamos tratando de hacer una prueba piloto con esta población para buscar no solo a nivel distrital sino nacional y con cooperación internacional, financiación para dar solución de vivienda a estas personas”, señaló Jaramillo.

Añadió que “esta semana vamos a tener alrededor de dos o tres diligencias porque ya comenzó la segunda temporada de lluvias. Allí estaremos concientizando a la gente del peligro que corre al instalarse en el cerro y tratando de recuperar espacios de manera voluntaria”.

CON GESTIÓN DEL RIESGO
El Alcalde de la Localidad 1 manifestó que hace cuatro meses se presentó ante la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en Bogotá, proyectos para construir muros de contención en La Popa y otros cerros, con una inversión cercana a los $16 mil millones. “Vino personal de Bogotá, dijeron que iban a hacer etapas (...) Estamos a la espera de que nos den vía libre para adjudicar estos proyectos”.

El Universal intentó contactarse con la Oficina de Gestión del Riesgo para conocer detalles de los mismos, pero no fue posible.

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