Coletazos de Otto y Matthew recuerdan la urgencia de una protección costera

04 de diciembre de 2016 12:00 AM

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El cambio climático ha venido causando estragos no sólo en Colombia sino en el mundo. Las altas temperaturas, incendios forestales, lluvias e inundaciones amenazan con desaparecer algunas poblaciones costeras. En la agenda de los presidentes este tema es una prioridad y cada país ha diseñado estrategias para hacer frente a este fenómeno natural.

Con el coletazo del huracán Matthew, en octubre pasado, y el paso de Otto en noviembre quedó demostrado que en Cartagena es urgente poner en marcha el plan 4C (Cartagena Competitiva y Compatible con el Clima), diseñado por el Distrito para mitigar el impacto de las condiciones climáticas adversas y proteger la línea de costa de la ciudad. (Lea también: Cartagena, incipiente gestión de obras para mitigar efectos del cambio climático)

Aumento del oleaje e intensidad del viento

Otto arreció fuerte durante tres días contra La Heroica, con una intensidad de viento máxima de 23 nudos y olas que alcanzaban hasta 2 metros de altura. Por la falta de una defensa en la línea de costa las olas llegaron hasta la carretera, provocando inundaciones y con ella el colapso de las vías al formarse monumentales trancones. Llegar a Bocagrande era una odisea durante esos días. (Lea también: Caos vehicular en Bocagrande por fuerte oleaje, sigue restricción a bañistas).

Filas interminables de carros y vías llenas de arena, agua y residuos que el mismo mar botaba, era el panorama en el sector turístico de Bocagrande. Fue necesario prohibir el zarpe de embarcaciones hacia la zona insular y el ingreso de bañistas a las playas. Pero no solo fue eso. En la Avenida El Malecón, justo al frente del centro Comercial Plaza Bocagrande, el embate de las olas rompió 70 metros lineales de adoquines, dejando a la interperie ductos y obligando a los peatones a tirarse a la carretera para poder transitar por ese sector. (Vea: Plan 4C, la ventaja de Cartagena ante el cambio climático).

Pero esto no es ninguna novedad. Ignacio Villareal, presidente de la Asociación de Vecinos de Bocagrande, Castillogrande y Laguito (Asobocala), señaló que lo que ocurrió en ese exclusivo sector de la ciudad ya había sido advertido al Distrito. (Vea: Alto oleaje en Bocagrande por tormenta tropical Otto).

"Esto era algo que se veía venir, lo habíamos manifestado en muchas ocasiones a la administración Distrital. Esto no comenzó ahora sino desde el gobierno de Carlos Díaz Redondo, en el 2001. Pedimos que consideraran estudiar la ampliación de la carrera Primera. Uno, por el tema de movilidad de Bocagrande, y dos, por el tema de defensa costera. Cada vez que tenemos un mar de leva o coletazos colapsan las vías por las inundaciones", precisó.

Lo que se debe hacer

El Universal hizo un recorrido con expertos de la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos de Bolívar (Siab) por la Avenida El Malecón, llamada también Primera de Bocagrande, para conocer en detalle qué ocurrió, por qué se desmoronó el adoquín que solo tiene dos años de haberse puesto y qué debe hacerse ahora. (Vea: El cambio climático en Cartagena y el Plan 4C para mitigarlo)

Según Ramón Torres Ortega, presidente de la Siab e ingeniero civil especialista y magister en ingeniería de vías terrestres, no se trata de que la obra, hecha por privados, sea de mala calidad sino que a falta de una protección costera era de esperarse que algo así ocurriera ante el embate de un fenómeno natural.

"El gran detalle está en que no se puede hacer una obra sino existe la protección costera adecuada. Vemos que no se ha realizado la protección de costa y mientras eso no se haga cualquier obra que se realice aledaña a la vía va a dañarse. Incluso la misma banca (orilla) de la carretera también va a desaparecer porque no se ha hecho la obra requerida, ni el mantenimiento en los espolones ni espigones", señaló. 

Lo que debe hacerse, de acuerdo a Torres, si se quiere restituir y para que no desaparezca la banca de la carretera es colocar un pedraplén, una serie de espigones marginales con rocas a lo largo de todo el corredor para que la proteja del embate de las olas y la erosión. Así, cuando se registren fenómenos como el de Otto, las olas romperán en el enrocado protegiendo la orilla de la vía. (Lea aquí: En imágenes: Trancones y más trancones genera la marea alta en Bocagrande).

"En la administración pasada se sustituyó el pavimento flexible por uno rígido, pero el problema no es eso sino que no hay una protección de costa y el mar no se ha alejado de la banca de la carretera. Si la protección no se hace los problemas persistirán", añadió.

Alfredo Pineda Corena, ingeniero civil magister en ingeniería hidráulica y sanitaria, y vicepresidente de la Siab, advirtió que no solamente Bocagrande está en peligro sino también Marbella y la Avenida Santander, en la zona que está llegando al semáforo de las Tenazas. Allí, asegura, se está produciendo el mismo fenómeno. (Vea también: Sin una protección costera firme la Avenida Santander está en peligro).

Lo que el Distrito contempla

Pero, ¿Cuál es el plan del Distrito? ¿Qué se hará para evitar que esto siga sucediendo? El secretario de Infraestructura, José Santiago Carrasquilla Sotomayor, aseveró que ya se tienen acciones concretas para mitigar la situación.

"Hicimos una evaluación de los 70 metros lineales de zona con adoquín e identificamos la necesidad de reforzar el enrocado que está allí, que se ha ido deteriorando también por el paso del tiempo", dijo el funcionario.

El plan de acción momentáneo consiste en lo mismo que propuso la Siab: la protección marginal con roca, que se estima tendría un costo de más de 300 millones de pesos. El objetivo es reorganizar el enrocado y detectar los puntos más críticos a intervenir.

"El enrocado es muy importante. Por eso hay que organizarlo para que el impacto del oleaje pueda ser detenido y no como estaba pasando que las olas estaban golpeando directamente el muro y pasaban por encima. En este momento lo que podemos es mitigar, pero se requieren obras a futuro que puedan resolver la problemática no solo del oleaje sino del drenaje de aguas pluviales", apuntó Carrasquilla.

El secretario enfatizó que aunque no se cuentan con recursos se revisará el presupuesto del Distrito y se buscará apoyo en el sector privado. En dos semanas aproximadamente se iniciarían las intervenciones en El Malecón.

Protección costera, pendiendo de una APP

Unos 1.5 billones de pesos costaría la protección de la línea de costa de Cartagena, que va desde el Tunel de Crespo hasta finalizar los espolones en El Laguito. La inversión del proyecto que está en la etapa de factibilidad, a la espera del concepto de la Dirección Marítima (Dimar), sería asumida por las empresas de ingeniería Movicon S.A. y Codifa Ltda.

La protección costera consiste en una doble calzada, desde el Puente Romero Aguirre en la entrada del barrio Crespo, hasta el Espolón Iribarren en El Laguito, bordeando toda la línea de costa marina por la actual Avenida Santander y la Avenida El Malecón o Carrera 1 de Bocagrande. (Lea: Diseños y financiación de Paseo Turístico deben estar listos en 2016). 

El Universal conoció que el 18 de diciembre de este año se estaría definiendo el futuro de esta importante obra que Cartagena necesita desde hace muchos años. Si esta iniciativa privada no se concreta, el Distrito continuará la gestión hasta dar una solución definitiva a la erosión en la ciudad.

El tiempo juega en contra

Cartagena no da espera. El cambio climático y la erosión juegan en contra. Los efectos del cambio climático se sienten cada vez con mayor fuerza y las condiciones geográficas de la ciudad no son un punto a favor.

En el estudio “Nuevos Escenarios para Colombia 2011 - 2100” presentado por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM), la entidad advierte que la temperatura en la ciudad aumentará 2.23 grados centígrados y las lluvias se reducirán en un 15%. Además, la marea se incrementará, aspectos que ya se están viendo reflejados.

Como si fuera poco, el Instituto de Investigaciones Costeras y Marinas (Invemar) viene vaticinando que una parte de la región costera en Colombia está en peligro de desaparecer por los estragos del cambio climático en todo el planeta. 

El acucioso análisis que realiza la entidad desde 1999 dice que en los últimos 100 años el mar Caribe aumentó de 15 a 22 centímetros de altura. Se estima que en 25 años aproximadamente el fenómeno afecte las playas, infraestructura vial y viviendas en la ciudad. (Lea: Cartagena, en riesgo por aumento del nivel del mar).

El año pasado la Secretaría de Planeación distrital también insistió en que el 100% de nuestras playas estarán en riesgo por erosión si no se hace algo, el 26,2% de las viviendas estarán amenazadas por inundaciones, así como también será vulnerable el 35% de la infraestructura vial, el 86% del Patrimonio Histórico y el 28% de la industria.

¡Se debe actuar ya!, dicen expertos ambientalistas e hidrólogos. El tiempo apremia.

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