Comida, “enganche” para rehabilitar habitantes de calle

13 de marzo de 2019 12:00 AM

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A una escena inusual se enfrentaron feligreses de la parroquia Nuestra Señora de La Candelaria- Ermita del Pie de La Popa, en la noche del lunes pasado. Al llegar al parque Los Leones, punto en el que inician su recorrido para entregar comida a habitantes de calle de su barrio y aledaños, se encontraron con uniformados de la Policía Metropolitana de Cartagena. Por una denuncia, “en nombre de la comunidad”, no les permitieron repartir los alimentos.

John Mahony, párroco de la Ermita, afirmó que, según la Policía, “el denunciante argumentó que la entrega de comidas a habitantes de calle ha aumentado la inseguridad en el barrio. Para mí es mentira, porque la parroquia lleva dos años en eso. Somos alrededor de 80 personas las que nos turnamos de lunes a viernes, de 7 a 8 de la noche, y normalmente llevamos 100 comidas”.

Precisó que “empezamos en el parque Los Leones, subimos y damos la vuelta por El Universal, bajamos por toda la avenida del Lago y llegamos hasta Martínez Martelo. De ahí entramos a Bazurto y nos devolvemos por la Pedro de Heredia.

“El 70 u 80 por ciento de los habitantes de calle que atendemos son los mismos de siempre y a la mayoría los conocemos de nombre, es decir, la población ha tenido poco cambio, de pronto un 20, máximo 30 por ciento de población flotante. Son los mismos de siempre y los del parque Los Leones son los más pacíficos, nunca hemos tenido problemas de violencia o atracos con ellos”.

Mahony sostuvo que en Los Leones “se juntan entre 15 y 30 habitantes de calle porque saben que tipo 7:30 de la noche llegamos a entregarles comida”. Pero, tras la prohibición de la Policía, “los feligreses siguieron el recorrido y repartieron en otros sitios”.

Gancho para rehabilitar

El párroco, quien también es cónsul honorario del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, señaló que comprende que la Policía cumple con su labor de atender los comportamientos contrarios a la convivencia, pero resaltó a la ciudadanía que “desde el punto de vista de la fe, entregar las comidas es una obra de misericordia con los más necesitados, pero no es lo fundamental de la obra, es el enganche, lo que nos permite entablar una relación de confianza con los habitantes de calle, detectar los casos que muestran una voluntad de cambiar su vida, rehabilitarse y salir de esa vida de calle”.

Así, desde 2017 se ha logrado que 15 habitantes de calle entren en proceso de rehabilitación. “Cinco están en la fundación Dones de Misericordia, tres en centros de rehabilitación, tres con el apoyo de sus familias y cuatro defendiéndose solos, pero con el apoyo y seguimiento constante de particulares”, aseguró Mahony.

Agregó que “la Corte reconoció que ser habitante de calle es una opción de vida y hay que respetarles sus derechos. Aunque sean de un grupo marginal, repartirles comida no va en contra de la seguridad de un barrio”.

¿Y la política?

Sobre cómo va la política pública en favor de los habitantes de calle, la secretaria de Participación y Desarrollo Social, Claudia Anaya, informó que “en diciembre de 2018 se realizaron mesas de trabajo para socializar el diagnóstico avalado por la Secretaría de Planeación, para poder validar su resultado. Con las observaciones de las mesas se elaboró el documento que en este momento se encuentra en Planeación”.

Si esa dependencia define que la política está bien estructurada, Participación deberá exponerla ante el Consejo de Política Social. “Es el espacio para presentarla y aprobarla. Y el siguiente paso es presentarla ante el Concejo Distrital para que a través de un acuerdo involucre a todas las entidades con injerencia en el tema”, explicó la funcionaria.

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