Con solidaridad vencen el hambre en la manzana 72 de Bicentenario

01 de junio de 2020 12:00 AM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

En casa de Deyder, en el barrio Ciudad Bicentenario, no se han pagado algunos de los recibos de servicios públicos, a veces no hay suficientes alimentos para las tres comidas del día y tampoco hay certeza si en el futuro cercano volverá a trabajar, esa situación se repite como en efecto dominó en algunas casas aledañas desde que comenzó la emergencia por el coronavirus, sin embargo, nada de eso ha sido impedimento para que quienes habitan el sector anden por las calles llevando ayudas a las personas que viven en su manzana.

Blindados por el efecto protector del tapabocas y un par de guantes, Glenis, Deyder, Sonia, Oscar y Osnaider, se turnan una bolsa de plástico que cargan en el hombro, llevando avenas y unas galletas para brindarles una merienda a los niños que habitan en la manzana 72 del barrio Ciudad Bicentenario.

“Desde el inicio del COVID-19, nosotros como líderes nos vimos fuertemente afectados, algunos de nosotros hemos quedado sin empleo, hemos solicitado apoyos a nuestras familias para que nos ayuden a hacerle frente a esta situación, muchos de nosotros ni hemos pagado los recibos, pero la gente lo que necesita es ánimo en medio de esta crisis. Creemos que la solidaridad es el camino y que desde la autogestión comunitaria también se construye ciudad y podemos superar cualquier crisis aunque parezca imposible”, con esas palabras Deyder Henríquez Matos, explica porqué los vecinos de la manzana 72, aún con la crisis económica que viven por la pandemia, se han unido para no “morir de hambre”.

Desde que la pandemia comenzó a dejar a cientos de personas sin trabajo, alimentos e incluso sin esperanza, la solidaridad se ha vuelto, no solo en Bicentenario sino también en el resto de la ciudad, en un antídoto para apaciguar esos males. Generalmente, esas muestras de solidaridad vienen de quienes están en una condición más cómoda con el fin de ayudar a quienes poco o nada tienen, en la manzana 72 de Bicentenario la fórmula es a la inversa, aquí nada les sobra, más bien les falta, sin embargo cada uno hace su aporte con tal de que ninguno tenga que pasar necesidad.

Unos ponen los utensilios, otros dinero, mientras otros ayudan repartir y de esa forma, durante más de dos meses de aislamiento, los más 300 vecinos que habitan la zona han sacado adelante ollas comunitarias de bienestarina, entregas de meriendas para los niños e incluso instalaron un computador para que los estudiantes que deben seguir sus clases en la modalidad virtual y no tengan internet o equipos, logren ponerse al día.

“Hemos visto que durante esta crisis muchas comunidades, sectores excluidos, deprimidos, donde poco llega la oferta estatal, como es el caso nuestro, padecen por la falta de alimentos y creemos que con el apoyo de todos, eso puede cambiar, hemos hecho jornadas de bienestarina, avenas, préstamos de computadores y del internet, gestionamos jornadas de salud e implantes subdérmicos para evitar embarazos no deseados”, asegura.

Una historia que los une

En la manzana 72 hay más o menos 338 viviendas habitadas por personas que no solo tienen en común el don de ayudar sino también la capacidad de resiliencia, quizás por eso su forma de afrontar la calamidad va más allá del lamento. De las más de 300 familias, 27 son víctimas del conflicto armado, otras 40 damnificadas del barrio San Francisco, y el resto son asalariados, que a través de un crédito hipotecario y los subsidios del Gobierno pudieron pagar y tener su propio techo.

Gracias a ese mismo pasado que los ha marcado, muchos de ellos han forjado el liderazgo que hoy hace posible que en vez de pensar como uno solo, se atrevan a unir esfuerzos por la comunidad.

Deyder, por ejemplo, tiene 28 años, pero cuando habla parece agregarle un par de décadas a su cédula. Desde pequeño vio el ejemplo en sus padres, Jesús María Henríquez y Mercedes Matos, de lo que significaba luchar por el bien colectivo, pese a que a ellos les trajo el destierro de su natal Taganga en Santa Marta.

“Nosotros vivíamos en Taganga y siempre vi en mis padres el ejemplo de liderazgo porque ellos eran líderes comunitario, pero fuimos desplazados por la violencia en el 2003 ya que los paramilitares nos amenazaron y un familiar fue asesinado, fue entonces cuando nos vinimos a Cartagena”.

Asentarse en tierra desconocida no fue, o más bien, no ha sido tarea fácil, prácticamente con las manos vacías, la familia Henríquez Matos se le midió a cualquier cantidad de cosas para sostenerse en el costoso Corralito de Piedra.

“Mi mamá vendía artesanías, pero dejó de hacerlo desde que enfermó, mi papá manejaba una bicitaxi y luego ambos fueron vendedores ambulantes, hasta que crecí y fui trabajando y pude ayudarlos”.

Alternando entre el trabajo y su ímpetu por defender los derechos de los demás, desde los 15 años empezó a participar de grupos juveniles para promover la participación ciudadana y la defensa de los derechos humanos, en cada uno de los 10 barrios en los que vivió intermitentemente, hasta que terminó siendo parte de la mesa de víctimas departamental y nacional. Hasta que finalmente su familia fue favorecida por el Gobierno y se quedaron en Bicentenario en donde ha seguido desempeñando su rol de líder, ahora mejor, acompañado de estas otras personas que pese a sus deseos individuales, luchan por el bien de todos en la manzana.

“Uno nunca pierde la convicción de ser líder o lideresa social, y en medio de esta pandemia nos hace un llamado a seguir trabajando, a no darnos por vencidos, tomando las medidas de bioseguridad, pero a seguir luchando y reivindicando los derechos y eso es lo que hacemos, estamos como una gran familia, pese a nuestras diferencias y a que venimos de distintas regiones y barrios, aquí lo que queremos es protegernos entre todos y así seguirá siendo”.

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Cartagena

DE INTERÉS