Cartagena


Controversia por subestación eléctrica en Bocagrande, vecinos reclaman

“Si en la base naval no la quisieron, nosotros acá tampoco”, reclaman los vecinos sobre el proyecto porque consideran que esa no es zona para tal construcción.

GISSEL DÍAZ SÁNCHEZ

16 de octubre de 2021 03:00 PM

En octubre del 2019 la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) adjudicó la construcción de una nueva subestación eléctrica en Cartagena. Su nombre sería La Marina, estaría ubicada en Bocagrande y su objetivo sería el de “mejorar la continuidad y calidad del servicio de energía en esta zona del país”, dijo en ese momento la ministra de Energía, María Fernanda Suárez.

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El inversionista seleccionado fue la firma Consorcio Eléctrico del Mar Caribe (Cemar Caribe), integrado por Ingenierías Aliadas SAS, Ingema SA, Rehabiductos SAS, Ingeomega SAS, Unión Eléctrica SA y Construcción y Urbanismo SAS, la cual presentó una propuesta económica por más de 168 mil millones de pesos.

Ya han pasado dos años y el proyecto está próximo a arrancar. Sin embargo, no ha sido para nada como se tenía planeado en un comienzo, especialmente por su ubicación.

$168 mil millones costará el proyecto de la subestación

Los costos

Se planeaba construir la subestación donde está la Base Naval, en Bocagrande, pero al no contar con el aval de la Armada, propietaria de estos predios, se movió su ubicación a la Carrera Tercera, en plena zona residencial, lo que ha despertado gran inconformidad entre los vecinos, debido a que consideran que una subestación eléctrica en un barrio perturbaría por completo la tranquilidad.

“No la queremos”

El 16 de septiembre los vecinos de la zona se reunieron por primera vez para hablar sobre la que consideran una problemática. “Los vecinos de Bocagrande que están entre las carreras segunda y tercera y calles séptima y octava nos oponemos a la construcción de la subestación eléctrica La Marina”, expresaron a El Universal.

La Junta de Acción Comunal de Bocagrande, aclara que no están en contra la subestación, sino de la ubicación en la que se pretende colocar.

A través de Enrique Morales, vocero de los vecinos, estos han expresado que “la subestación afectará el entorno urbanístico y ambiental, generará contaminación auditiva y radiaciones electromagnéticas, que enrarecen la tranquilidad y el derecho a un descanso reparador, el cual necesitamos todos los ciudadanos”, explicaron. Y es que la zona en la que se pretende construir es residencial, turístico-hotelera, comercial y hospitalaria, según lo establece el Plan de Ordenamiento Territorial (POT).

El 8 de octubre los vecinos volvieron a reunirse para organizar las quejas formales ante las dependencias pertinentes. “En la vecindad respetuosamente vinculamos a todas las autoridades competentes: Alcaldía, Planeación Distrital, curadurías urbanas, EPA, Personería Distrital y Procuraduría para que protejan los derechos fundamentales de esta vecindad y de la comunidad”, dijeron.

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Cemar Caribe responde

Los vecinos solicitaron a la empresa los planos del proyecto, pero a través de una carta la empresa respondió: “De conformidad con el artículo 18 de la Ley 1712 de 2014, la información solicitada contiene secretos comerciales, industriales y profesionales, relacionados con la prestación del servicio público de energía. Por tal motivo, no es posible en este caso acceder a su petición de remitirle los planos de autocad de la instalación”. Sin embargo, la empresa se puso a disposición de los vecinos para presentar un diseño básico y realizar un recorrido y presentación del proyecto.

El Universal tuvo la oportunidad de conversar en exclusiva con representantes de Cemar Caribe, quienes explicaron que este proyecto no busca afectar a la comunidad, sino mejorar la infraestructura eléctrica y reparar el rezago que dejó Electricaribe.

Sobre el proyecto, Cemar Caribe explicó que no será como las estaciones eléctricas convencionales, ni “afeará” la zona, dado que se construirá como en una especie de “búnker en concreto que arquitectónicamente tendrá la apariencia de un edificio”. Además, aclaran que en esta subestación no se producirá energía, sino que se hará “la construcción de una línea doble a 110 kilovoltios, de 4,5 km, que interceptará la línea existente entre las subestaciones Bosque y Chambacú y una segunda línea que interceptará la existente entre las subestaciones Bocagrande y Termocartagena, con un trazado de 2 km”.

Cemarcaribe asegura que el proyecto tiene entre 5 y 7 años de atrasos en cuanto a infraestructura. La empresa, conformada por seis firmas cartageneras y una de Medellín, espera la licencia ambiental del EPA.

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