Cartagena


¿Cuánto se debe esperar por una cita médica en Cartagena?

La encuesta de percepción ciudadana de Cartagena Cómo Vamos 2019 demuestra la asignación de citas médicas sigue siendo uno motivo de insatisfacción de los cartageneros.

SOFÍA FLÓREZ

15 de mayo de 2020 12:00 AM

Luego de dos días luchando contra un dolor abdominal, Paola Mercado llamó a su EPS para apartar una cita médica.

“Esta semana ya tenemos la agenda llena, pero tenemos para el próximo martes”, fue la respuesta que obtuvo.

Cuatro días después, recibió un mensaje donde le anunciaban que su cita había sido cancelada y que debía llamar a reprogramarla.

En un segundo intento, Paola llamó a reprogramar y le asignaron la nueva cita, pero debía esperar otros cinco días para que el médico la viera, sin embargo, antes de que se cumpliera el plazo debió acudir a urgencias pues el dolor pasó de moderado a intenso, terminó siendo una absceso y debió ser operada de urgencia ya que le obstruyó parte del intestino.

...

A Roberto Amariz, su médico lo remitió al neurólogo por un dolor de cabeza que no cesaba, pero la cita más próxima era dentro de 3 meses, porque según le dijo su EPS ya todas habían sido asignadas. Pese a la larga espera decidió aceptarla, pero cuando porfin llegó el día la cita no fue atendido porque el médico puso el nombre de otro paciente en su orden y le tocó empezar el proceso de cero.

“Después de esperar tanto tiempo por la cita me dijeron que no me podían atender porque el médico no puso mi nombre bien en la orden. Debí pedir nuevamente cita y esperar otra vez la autorización, ahora me falta un mes para ir a la nueva cita con el neurólogo”, comentó Roberto.

*

Infinidades de casos como estos se podrían referenciar, pues la falta de atención oportuna por parte de las EPS es una de las principales quejas y motivos de insatisfacción de los usuarios del servicio de salud en Cartagena, así lo demuestran los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana 2019 realizada por Cartagena Cómo Vamos (CCV).

Preocupa que el 17% de los 1.007 encuestados indicaron que han tenido que esperar más de 30 días por un cita médica, el 10% entre 21 y 30 días; el 11% entre 11 y 20 días, y 19% entre 6 y 10 días, lo cual deja entrever que más del 50% de los usuarios del sistema de salud deben esperar períodos largos para acceder a los servicios mientras la enfermedad avanza.

Estos resultados compaginan con algunas denuncias hechas por veedurías e incluso por el reporte de la Superintendencia de Salud, en donde se expuso que a lo largo de 2019, y hasta el 31 de marzo de 2020 se radicaron peticiones, quejas y/o reclamos relacionados con autorizaciones, entrega de medicamentos y la prestación de todo tipo de servicios.

Coronavirus, otro problema

Ahora bien, si este era el panorama antes de llegar el coronavirus, debido a la crisis de la pandemia hay usuarios que se han referido igualmente a demoras en la asignación de citas, pocas líneas de atención a los pacientes y desatención a otras enfermedades.

“Si antes había problemas y deficiencia en la prestación del servicio, imagínese ahora. Parece que toda la atención se concentra en el coronavirus y los demás pacientes pasan a un segundo plano”, son las denuncias que hacen los usuarios, quienes dicen que ahora más que antes tienen que lidiar con largas esperas para que se les asignen una cita médica.

Pese a que una de las opciones durante esta época han sido las citas virtuales o las teleconsultas, gran parte de la población vulnerable o de la tercera edad no tiene cómo acceder a esos beneficios.

Incluso quienes han solicitado servicios relacionados con el COVID-19 han reportado negligencia en sus EPS. Patricia Cuellar asegura que hace más de una semana reportó a su EPS tener síntomas de enfermedad respiratoria y se atrevió a solicitar la prueba de coronavirus para sentirse más segura, sin embargo, aún no han enviado a nadie a practicársela.

“No entiendo a qué se refieren con el protocolo, porque uno se ciñe a él pensando que lo van a cumplir y hasta ahora solo he tenido dos llamadas de mi EPS, pero ni siquiera me remiten donde un médico o me practican la prueba”, dijo Cuellar.

Pese a ese inconformismo, el informe de CCV indica que el 65% de los encuestados se sienten satisfechos con el servicio que recibe y en igual medida dijeron que su derecho a la salud está garantizado en la ciudad, e incluso en la pregunta de si algún miembro de su hogar accedió al sistema en el 2019, el 89% respondió afirmativamente, es decir, 3% más que en 2018.

En las islas

En las islas de Tierrabomba y Barú, corregimientos de Cartagena, la situación es similar en cuanto a la asignación de citas. En la primera población el 56% de los encuestados reportaron que han tenido que esperar más de 6 días por un cita médica, en el caso de Barú solo el 47%.

Sin embargo, a diferencia de Cartagena, en estas dos poblaciones menos del 50% de los habitantes se siente satisfecho con el servicio de salud.

En Tierrabomba, el 48% de los encuestados dijo sentirse satisfecho, 41% insatisfecho y solo un 11% ni satisfecho ni insatisfecho. En Barú, el 33% se siente satisfecho, 10% ni satisfecho ni insatisfecho y el 37% dijo sentirse insatisfecho.

Esta diferencia con Cartagena podría estar relacionada con las precarias condiciones de salud en estos dos corregimientos, comenzando por la infraestructura, pues en ambos lugares los centros de salud hacen parte del conjunto de mejoras que prometió el exalcalde Dionisio Vélez a la Red Pública Primaria de Salud de Cartagena, de las cuales varias siguen paralizadas.

En Tierrabomba son atendidos en una pequeña casa que fue acondicionada como centro de salud, pero solo se atienden enfermedades menores y no hay médico permanente. Solo atienden consulta externa un par de días a la semana, para urgencias deben venir hasta Cartagena.

En Barú la cosa es peor porque ni eso tienen y les toca trasladarse sí o sí hasta Cartagena, por lo cual refieren que muchas veces mueren las personas en el camino.

“Tenemos ya el lote donde se tiene pensado hacer una policlínica, pero no ha habido voluntad política del Distrito, ni mucho menos departamental, para gestionar su construcción”, aseguró Gilberto Córdoba, representante de la Asociación de los Usuarios de la Salud de Tierrabomba (Asodeus).

Sobre el agua

En esta oportunidad, el agua jugó un papel dentro de la encuesta, ya que algunas de las personas de Barú y Tierrabomba asocian los problemas de salud de ellos o sus familiares con el agua que consumen, lo cual cobra relevancia partiendo del hecho de que en estos dos corregimiento no tienen acueducto ni agua potable y tienen que abastecerse mediante pimpinas.

En Tierrabomba, el 40% de los encuestados cree que el agua que consumen tiene mucha relación con los problemas de salud que padecen. En Barú solo el 17%.

La falta de acueducto ha sido uno de los principales reclamos en la zona insular durante mucho tiempo.Y aunque se ha hablado en numerosas ocasiones del proyecto del acueducto de Tierrabomba, este sigue sin materializarse.