Cartagena


De un cuadro de estrés, a morir por COVID-19: el caso de Jesús María

Según los registros oficiales Jesús María Yepes es una de las 156 víctimas que ha dejado el coronavirus en Cartagena, pero su familia no cree que sea así. Este es el relato de su hija.

JULIE GONZÁLEZ ORTEGA

07 de junio de 2020 12:00 AM

A Liliana se le quiebra la voz al hablar de su papá, quien cumplió 66 años el pasado 13 de mayo mientras estaba internado en UCI. Jesús María Yepes, padre de tres hijos y abuelo de cuatro nietos, fallecería el 17 de ese mismo mes. Según su acta de defunción, por COVID-19.

A pesar de ello, hasta el momento, su familia no sabe exactamente por qué. “Desde que comenzó la cuarentena estuvo siempre en casa con mi mamá. A veces se ponía a jugar ludo con los amigos pero ni ellos ni mi mamá se contagiaron. Nosotros llevamos a mi papá al médico fue porque él tenía un cuadro de estrés”, argumenta Liliana.

Estrés causado por la falta de ingresos, las deudas y los compromisos pendientes, similar al que muchos están sufriendo por la crisis económica que acompaña la cuarentena. Fue eso lo que llevó a su familia a preocuparse y a pedir atención médica. Pero contra todo pronóstico, una vez que Jesús María ingresó a la clínica, no volvió a regresar a su casa.

De un cuadro de estrés, a morir por COVID-19: el caso de Jesús María

La familia de Jesús María aún busca respuestas sobre lo que sucedió. // Foto: Zenia Valdelamar.

I. Sin trabajo

Como muchas personas a lo largo y ancho del país por la crisis económica, Jesús María fue mandado a vacaciones anticipadas por su empresa. Trabajaba como conductor de volquetas. “Él se levantaba a las 3 de la mañana y se montaba en su carro para llegar a Bayunca. Allá estaba su volqueta y de ahí conducía ida y vuelta hasta Barranquilla. En la tarde regresaba a la casa, siempre fue un señor muy activo, por eso no sabemos lo que le pasó”, recuerda.

De un cuadro de estrés, a morir por COVID-19: el caso de Jesús María

Jesús María se desempeñaba como conductor de volquetas. // Foto: Zenia Valdelamar.

Los problemas como tal comenzaron el 5 de mayo, día en que recibió la notificación de que su contrato de trabajo sería suspendido. “Le enviaron una carta por Whatsapp que tenía que devolver firmada y escaneada. A él eso le afectó mucho. Ya le faltaba poco para pensionarse y quedarse sin ingresos le estresó. Entró en depresión, no comía, no tenía ganas de nada y a cada rato decía que estaba preocupado por lo del trabajo y por las deudas”, dice la hija.

II. La EPS

Tras ese estado y luego de que a Jesús María le entrara una gripa y marcara una fiebre de 37°, su familia ante la preocupación decidió llevarlo a su EPS Salud Total para que recibiera atención médica.

“Afuera le preguntaron si había salido del país o había tenido contacto con alguien que tuviera la enfermedad y respondió que no. Después le tomaron la temperatura y sin mostrarme lo que había marcado el termómetro dijeron que era sospechoso de COVID-19, así que no entró por urgencias de forma normal sino donde estaban los demás sospechosos. Eso fue al mediodía del 9 de mayo. A mí eso me pareció muy extraño porque fuera de que mi papá estaba un poco débil por no comer bien, la gripa era leve y la fiebre que habíamos tomado nosotros tampoco era exagerada”, relata Liliana. Por ese mismo motivo, lo que le dijeron horas después le tomó por sorpresa y la dejó conmocionada.

“En la tarde me llamaron a decirme que mi papá estaba grave con una neumonía. No entendía por qué, él nunca ha sufrido de neumonías ni de problemas respiratorios. Lo único que se ha controlado con los años es la presión, pero según los mismos médicos él siempre la mantuvo normal. Yo lo llevé al médico porque llevaba varios días sin comer y estaba un poco descompensado. Pensaba que le pondrían suero o algo así y ya. Pero el médico me dijo que tenía los pulmones deteriorados y que estaba en estado crítico”, dice.

Liliana no concebía que de un momento a otro los pulmones de su papá estuvieran así, pidió que le mostraran las placas pero después de mucho discutir nunca se las entregaron.

“Por la noche me pidieron que me quedara con él y entré. Lo encontré mal, se había orinado y ensuciado sobre sí mismo y se sentía cansado, lo tuvieron hiperventilado toda la noche. Yo compré pañitos húmedos y le presté ropa a un primo que vive cerca y lo limpié, porque allá no le prestaron atención. Esa imagen no se me olvida nunca y fue muy dolorosa. En ese momento mi papá lo que me dijo fue: ¿para qué me trajiste aquí?, afirma Liliana.

III. Internado en UCI

Después de varias trabas durante la noche para remitir a Jesús María a un centro de salud de mayor complejidad, al día siguiente en horas de la mañana fue trasladado a la UCI de la clínica La Nuestra.

“Me dijeron que subiera con él. Él estaba en la camilla, rabioso. Luego me dijo lo mismo del día anterior: ‘¿para qué me trajiste aquí?, yo me siento bien, llévame para la casa, yo nunca he tenido una neumonía’. Esas fueron las últimas palabras que le escuché decir. Luego, mientras surtía los trámites para ingresarlo en la UCI un médico se me acercó y me dijo que a mi papá ya lo habían entubado, que tenía COVID-19 y que sus pulmones estaban mal. Yo quedé en shock”, recuerda.

Si bien los resultados de la prueba que le habían hecho en la EPS aún no habían salido, según Liliana, para los médicos todo el cuadro clínico de su papá indicaba la enfermedad por coronavirus, un cuadro clínico que según ella, le apareció de la noche a la mañana porque ese no era el motivo de su visita al médico.

“Desde ese día todo me temblaba antes del mediodía, que era cuando llamaban a darme el reporte de cómo estaba mi papá. Nunca tuvo días buenos. A pesar de que me informaron que la prueba de la EPS había salido negativa por COVID-19, me dijeron que le harían una segunda prueba porque según ellos sus síntomas indicaban que había contraído el virus. Pareciera que ahora nadie se puede enfermar por algo diferente”, comenta.

Días después tuvo noticia de que la segunda prueba también salió negativa, pero que como su papá no mejoraba harían una tercera, que fue practicada el 16 de mayo. “Al día siguiente (17 de mayo) me llamaron a decirme que a mi papá le había dado un paro respiratorio y que lo estaban reanimando. Salí de mi casa lo más rápido de que pude y en 10 minutos llegué a la clínica pero mi papá ya había fallecido. Después de eso fue que me dijeron que su tercera prueba fue positiva, eso es lo que sale en su acta de defunción”.

IV. Epílogo: más que una cifra

“Hombre de 66 años, comorbilidades: hipertensión arterial (por historia clínica)”. Muy probablemente así registraría el Instituto Nacional de Salud el fallecimiento del papá de Liliana. Pero esa persona, así como las otras que han fallecido por el virus en Cartagena, tiene un nombre y es Jesús María Yepes.

No es sólo una cifra más. La historia detrás de la muerte de Jesús María guarda detrás de sí misma una serie de irregularidades y misterios que le han causado dolor a toda una familia, que por estos momentos piensa que ir al médico por una razón distinta al COVID-19 es exponerse a terminar con un virus que nunca se pidió tener, tal como le pasó a Jesús María, que al buscar ayuda profesional por una recaída emocional que tuvo, terminó encontrándose con la ruta que le llevaría a una muerte por la razón menos esperada.

“Todo ha sido muy confuso. Mi papá era un señor muy activo, le gustaba mucho su trabajo. Cuando estaba internado, su celular nunca dejaba de sonar porque sus compañeros pasaban preguntando por él, incluso los llanteros y vendedores de agua que lo conocían. Eran 40 años los que llevaba trabajando sin ningún problema”, puntualiza su hija.

Los compañeros de trabajo de Jesús María realizaron una oración y un homenaje en su memoria. // Cortesía.

Ahora de forma repentina sólo se pueden aferrar a los recuerdos. Recuerdos de Jesús María bailando salsa con toda la alegría y energía del mundo, recuerdos de Jesús María consintiendo a sus nietos con quienes también asumió un rol de padre, recuerdos que a veces no resultan suficientes para una familia con una urgente necesidad de respuestas. Respuestas sobre cómo su papá ingresó a una clínica pidiendo ser tratado por un cuadro de estrés y terminó en una UCI falleciendo por el terrible COVID-19.

Acciones legales

Ante los sucesos que aún no tienen claridad para la familia, los allegados de Jesús María decidieron iniciar un proceso en contra de la empresa que suspendió su contrato y de dónde se derivó su estrés, y también contra la clínica donde fue atendido, ya que no hay respuestas sobre cómo se pudo contagiar con el virus y según ellos hubo mucho hermetismo de parte del personal médico.

Además, a pesar de que ya ha pasado un tiempo considerable desde el fallecimiento de Jesús María, la EPS no se ha acercado a donde sus familiares y amigos con quienes tuvo contacto para realizarles la prueba según los protocolos.

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