Cartagena


De vacíos y brechas en la educación: Entrevista a Luis Ramón Pájaro

El contexto actual y las posibles formas de transformar la calidad de la educación son los temas expuestos por Luis Ramón Pájaro.

REDACCIÓN CARTAGENA

29 de noviembre de 2022 11:57 AM

Un hombre que habla con pasión, que lo mueve su oficio y que actúa por convicción, así es Luis Ramón Pájaro Nieto, directivo delegado de asuntos educativos pedagógicos y científicos del Sindicato Único de Educadores y Trabajadores de la Educación de Bolívar, SUDEB.

Tiene 55 años de vivir una vida con propósito, como él mismo lo comenta. Es oriundo de Arjona, Bolívar, licenciado en Lingüística y Literatura de la Universidad de Cartagena, con maestría en Educación de la Universidad de San Buenaventura. Apasionado por la lectura y por la enseñanza, lo que lo lleva a afirmar que la docencia es un arte que se vive, que da vida y que de paso las transforma.

Relata que desde muy niño ha sentido un compromiso para con los demás, compromiso que logró materializar por medio de la docencia, y más tarde, por medio de su ingreso al SUDEB. Lleva aproximadamente catorce años perteneciendo a este sindicato, el cual está lleno tanto de críticas como de dudas por parte de muchos sectores sociales, sin embargo, él lo defiende a capa y espada al admitir que desde el SUDEB no solo se trabaja por buscar una mejora salarial en el cuerpo de docentes de la región, sino que también se busca mejorar la calidad educativa en cuanto a niveles de eficiencia se requiera.

¿Cómo percibe usted la educación en Cartagena?

Desde mi experiencia he notado un fenómeno particular en la educación en Cartagena en cuanto a su mirada a través del tiempo. En aquel entonces había calidad, pero con poca cobertura, hoy nos enfrentamos a mucha cobertura, pero la calidad ha disminuido notoriamente a nivel nacional, pues en las últimas pruebas, Colombia no se vio bien ubicada en tanto a estándares de calidad educativa.

Y con la cobertura que hoy tenemos siguen existiendo muchos vacíos en la educación colombiana en cuanto a forma y contenido. Pero le doy más atención a la infraestructura un poco mediocre con la que cuentan muchos de los colegios oficiales en Cartagena. Las instituciones, aunque se les ha invertido, les falta mucho por mejorar, pues eso conlleva a que el clima educativo mejore al tener un ambiente en el que la enseñanza se imparta de una forma idónea. (Lea aquí: Cámara de Comercio hace reconocimiento a la Universidad de Cartagena)

¿Y con respecto a la parte formativa?

También está fallando, pues he visto cómo se les entregan a los estudiantes colegios con una infraestructura nueva, y al pasar de los meses, se ven paredes manchadas, baños que ya no sirven y que son los mismos estudiantes los que ocasionan estos daños. Es por esto que recalco la importancia de la formación desde casa, no podemos pretender que en la escuela se forme una persona en su totalidad, hay principios y valores que vienen forjados desde el hogar, y que sin estos, no se puede desarrollar nunca un buen espacio académico.

En el último informe de Cartagena Cómo Vamos se muestra que, según el diagnóstico realizado por la Universidad de Cartagena, el 80% de las sedes de institución educativas oficiales en la ciudad presentan problemas significativos. ¿Cómo piensa que esto puede afectar a los estudiantes y docentes en el proceso de enseñanza y aprendizaje?

Según distintas teorías sobre el clima y ambientes educacionales, se necesita una buena infraestructura para que no se evidencie una diferencia entre lo que es mi casa y la escuela, para permitirle al estudiante valorar este recinto como si fuera su propio hogar. Pero eso no se está presentando, y aunque las estadísticas no mienten, resulta que lo poco que se hace no se valora. Por otro lado, no toda la culpa es de los estudiantes, al Estado le hace falta más inversión y supervisión en estos colegios, pues solo para ejemplificar, muchos de estos no cuentan con laboratorios de física, química, informática o una biblioteca equipada con una red de conexión que le permita a los estudiantes realizar sus investigaciones de ahí.

La conectividad hoy por hoy cobró mayor relevancia desde la pandemia, pues fue por medio de esta que se pudo llevar a cabo el proceso de enseñanza de los estudiantes. ¿Podría compartir cómo fue la percepción de usted frente a la forma en que llevó la educación oficial la enseñanza durante pandemia?

Para mi concepto, la educación oficial llevó la educación de una forma muy desfavorable. Iniciando por el hecho de que hubo docentes que no estaban preparados para impartir clases por medio de las TIC porque no tenían conocimiento de su manejo. Tampoco los estudiantes estaban habituados a esto, lo que conllevó a que la educación se retrasara en cuanto a los avances en el conocimiento, los programas tuvieron un revés, muchas escuelas les tocó promocionar a los estudiantes sin el lleno total de la competencias adquiridas. Pero a esto se le abona que hizo que muchos docentes despertáramos y viéramos la necesidad de estar capacitados en las tecnologías informáticas como hoy ya lo estamos.

¿Cuáles son las consecuencias que dejó el año de clases remotas producto de la pandemia en este año lectivo presencial?

Actualmente, en los procesos educativos, estamos enfrentando grandes secuelas en el sentido en que hoy vemos estudiantes que todavía no han podido procesar la situación mencionada y creen que aún estamos viviendo aquella etapa en la que no presentaban exámenes y los trabajos eran repetitivos, eso alejó mucho más a los estudiantes de los libros. Hoy es poco lo que leen y mucho peor son sus preparaciones para exámenes escritos, además de la deficiencia de calidad en los trabajos que entregan, y resumiendo todo, la calidad de los estudiantes ha disminuido.

Según varios informes, la calidad en la educación cartagenera disminuyó, el 62% de los colegios oficiales se ubicaron en las categorías C y D de las pruebas presentadas en el 2021, porcentaje que ha venido creciendo desde 2019

Luis Ramón Pájaro, licenciado en Lingüística y Literatura de la Universidad de Cartagena

¿Por qué piensa usted que esto se evidenció de esta forma?

En mi experiencia, desde mi institución, nosotros llevábamos alrededor de 7 años ocupando las categorías A y B, esto debido a un trabajo concienzudo de la mano de los estudiantes donde hacíamos un promedio de 9 simulacros, apoyados de capacitaciones en clases, pero al momento en que entró la pandemia dejó de hacerse, incluso, para el año presente solo pudimos realizar 3 simulacros. Eso locamente afectó la calidad educativa.

Aquí se abre una gran brecha, los colegios privados que alcanzaron una categoría A+ y A pasaron del 44% en 2019 al 47% en 2021, en los oficiales la proporción disminuyó del 8% al 3% ¿en qué radica esta diferencia entre ambos tipos de educación?

Para nadie es un secreto que a pesar de ser la misma educación colombiana, los colegios privados tienen una mayor disciplina educativa, tienen un mayor control en su cuerpo de docentes, lo que no se evidencia, lastimosamente, en la educación pública. Acá un docente se ausenta dos y tres días y no pasa nada, en la educación privada eso sucede y lo más seguro es que dejen de contratarlo.

¿Creería que la forma de evaluar la escuela, por parte de los rectores, influye?

Siempre, hay que entender que los gerentes educativos o rectores visionan su colegio de una forma netamente empresarial, es su peculio personal, y si es su empresa, ¿qué empresario no la cuida? Y dada su visión y su misión, ellos lógicamente van a tener mejores resultados. Ahora bien, ellos también se esfuerzan por preparar a sus estudiantes a pesar de la pandemia, continuaron con el mismo proceso. Y por último, en la educación privada hay más padres de familias y estudiantes comprometidos con el proceso de educación de sus hijos, y esto es una gran ventaja sobre la educación pública, la cual adolece de la mayoría de elementos anteriormente mencionados. (Lea aquí: “El colegio está que se cae. ¿Acaso esperan que ocurra una tragedia?”)

¿Cómo piensa usted que se podría cerrar esta brecha?

No es nada fácil Laura, pero alguien debe ponerle el cascabel al gato, nosotros los docentes, no solo los pertenecientes al SUDEB, porque esta lucha es de todos, los padres de familia, las administraciones actuales y los estudiantes debemos sudar la camiseta. Esto se puede lograr, pero se necesita del compromiso de todos los estamentos que conforman la educación publica en Bolívar y en Colombia.

¿Piensa usted que los estudiantes que acceden a la educación privada tienen mayores posibilidades que acceder a la educación superior que los estudiantes que hacen parte de instituciones oficiales? Reconociendo que del total de los estudiantes graduados como bachilleres solo el 42% accede a la educación superior.

Esto es lógico, resulta que la mayoría de los padres que mantienen a sus hijos en educación privada son personas educadas al nivel profesional, en su gran mayoría, por lo que tiene una mejor visión de las cosas y, a pesar, de que se hable de un cambio en la juventud, los padres se esfuerzan en que sus hijos se formen a nivel profesional, cosa que se ve muy poco en los colegios oficiales. Acá sucede lo contrario, al ser menos los padres que cuentan con estudios profesionales no cuentan con las herramientas necesarias para ejercer un control sobre la formación educativa de sus hijos. Esto, en parte ha llevado a que se de todo el fenómeno del que hemos estado hablando.

¿Qué le espera a la educación en Cartagena? Su percepción es esperanzadora o un poco más pesimista?

No soy pesimista, pero sí soy realista. Todo proceso después que se realice con empeño y entrega, pero sobre todo voluntad y compromiso, lo que le está haciendo falta a la educación en todas sus esferas, desde el estado, pasando por docentes, estudiantes y padres de familia. Mientras no exista esta voluntad seguiremos mirando la educación con pesimismo y si la religión era el opio del pueblo, el pesimismo lo es para el progreso.

Por: Laura Méndez Simancas - Revista Visor de la UTB.

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