Cartagena


Dos meses de la llegada del COVID-19 a Cartagena

Hace dos meses se confirmó el primer caso de coronavirus en Cartagena. El epidemiólogo Luis Hernández, de la Universidad de Los Andes, hace un análisis del comportamiento del virus en la ciudad.

SOFÍA FLÓREZ

11 de mayo de 2020 12:00 AM

El 11 de marzo, una mujer británica de 85 años que desembarcó tres días antes del crucero Braemar, fue reportada por el Ministerio de Salud como la primera paciente con COVID-19 en Cartagena.

Hoy, dos meses después del suceso, la enfermedad se ha propagado por más de 100 barrios de la ciudad, dejando 633 casos positivos y 42 muertos. Uno de ellos fue Arnold Ricardo, el primer fallecido por coronavirus en Cartagena y Colombia. Van 127 recuperados.

Preocupa que con esas cifras, Cartagena, con apenas un poco más de un millón de habitantes, es la cuarta ciudad con más contagiados y la tercera con mayor número de muertes por COVID-19, acumulando una tasa de letalidad (número de muertes entre los contagiados) de 6,64%, por encima de la media nacional, que es de 4,1%.

Pero, ¿a qué se deben
las alarmantes cifras de la ciudad?

De acuerdo con el médico Luis Jorge Hernández, doctor en salud pública y profesor de la Universidad de Los Andes, el comportamiento epidemiológico de Cartagena obedece a sus características de punto fronterizo de gran movilidad humana y a la poca adherencia que hay en algunos sectores, como el mercado de Bazurto, a las restricciones y aislamiento.

“Cartagena al 10 de mayo notifica 633 casos confirmados y 42 defunciones; Barranquilla 455 casos confirmados y 23 defunciones, y Santa Marta 193 confirmados y 17 defunciones. Cartagena tiene más casos porque posee una vulnerabilidad especial y es que están apareciendo conglomerados o focos de transmisión de COVID-19 en los barrios populares y en el mercado de Bazurto, ya que en estos sitios no ha habido adherencia a la cuarentena, pero no porque las personas no quieran, sino por su baja condición socioeconómica los obliga a buscar su sustento diario. No se trata solo de un problema epidemiológico o de salud pública, sino también social y económico”, asegura el doctor Hernández.

La vigilancia: fundamental

El doctor asegura que los casos seguirán incrementando, ya que la epidemia no ha alcanzado su pico máximo, por eso indica que la clave está en reforzar los cercos epidemiológicos y sectorizar la ciudad para dar respuestas más focalizadas, tanto en salud como en lo socioeconómico.

“El antecedente de viaje al exterior o contacto con personas extranjeras los últimos 14 días ya no es muy relevante porque estamos en fase de transmisión comunitaria (mitigación) de la epidemia. Se hace necesario combinar estrategias de vigilancia epidemiológica, monitoreando enfermos, pero también personas en estado subclínico y las personas aparentemente sanas. Los casos se van a seguir incrementando porque en la medida que se procesen más muestras y estas se focalicen bien, los casos confirmados también irán en incremento, lo cual es propio de una epidemia que se propaga y no ha alcanzado su pico máximo.

“Es importante que la ciudad de Cartagena no monitoree solo casos y mortalidades, sino también hacer vigilancia que incluya a las personas con síntomas leves y a personas asintomáticas, estas últimas en situación de calle, tales como taxistas, conductores de servicio público, personas de aseo, seguridad y mensajería digital (tipo Rappi), ya que se ha comprobado que las personas con síntomas leves y asintomáticos son también transmisores del COVID-19”, explicó el profesional.

No bastan solo más pruebas

Dice el doctor que cada caso positivo implica un logro de la salud pública, porque es un caso que se aísla y se hace visita de campo para identificar contactos, hacerles la prueba y cortar cadenas de transmisión, pero no basta solo con hacer más pruebas, sino también hacer vigilancia tipo centinela.

“Es importante identificar de los casos positivos su estado sindromático, es decir, si se trata de casos febriles y sintomáticos, casos moderados o leves, o casos asintomáticos. No basta en Cartagena hacer solo más pruebas confirmatoria, se hace necesario realizar seguimiento a las intervenciones individuales y colectivas, para lo cual se requiere una vigilancia epidemiológica distinta, tipo centinela, tanto institucional como comunitaria, para detectar conglomerados de casos, contactos y cortar cadenas de transmisión.

“Se requiere también que Cartagena evalúe diariamente la flexibilización de la cuarentena y focalice más las intervenciones en aquellos barrios y cuadras que presentan más concentración de casos positivos. Igualmente, debe iniciarse la vigilancia serología, con pruebas rápidas”.