Cartagena


El camino de Cartagena para proteger el patrimonio del cambio climático

Cartagena es uno de los 31 sitios del mundo en riesgo por el cambio climático, por lo que se plantea el reto de ejecutar acciones efectivas en poco tiempo.

ANGIE GOEZ AHUMEDO

27 de julio de 2020 04:12 PM

El 26 de mayo de 2016, en el Informe de Patrimonio Mundial y Turismo de la Unesco, Cartagena apareció entre los 31 sitios del mundo que están en riesgo por el cambio climático, teniendo en cuenta que es una ciudad cuyos Bienes de Interés Cultural están cerca a los bordes costeros.

Sin embargo, antes de esta declaratoria, el tema ya se venía tratando en la ciudad, por las continuas inundaciones en zonas como Bocagrande, Castillogrande, Laguito, Centro Histórico y otras zonas de Cartagena.

De acuerdo con el director de Patrimonio del IPCC, Alfonso Cabrera, el cambio climático ya está causando estragos en los bienes de la ciudad pues se han registrado constantes inundaciones en el fuerte San José de Bocachica debido al incremento en el nivel del mar. D igual manera, la erosión de la línea costera ha acelerado el proceso de desaparición de patrimonio cultural en Tierrabomba como los aljibes.

“¿Vamos a esperar que el mar nos invada o vamos a empezar a trabajar? La ciudad tiene fecha de caducidad y tenemos que pensar cómo le damos más tiempo a las generaciones futuras para hacer un gran proyecto que dure 50, 60 años y que se vaya mejorando con el tiempo”, afirmó Cabrera.

El funcionario anotó que se debe cambiar el chip de cómo abordar la defensa del patrimonio de Cartagena, pues además del cambio climático también se han causado daños por parte de los ciudadanos.

“Hemos estado haciendo presión sobre los monumentos, desbordando las capacidades de carga y poniendo sobre ellos una masa de personas. Obviamente hay cosas que se pueden hacer pero sin sobrecargar y hay otras que deberían ser prohibidas dentro de los PEMP y los POT. Tenemos que trabajar en un sistema muy grande y repensar la ciudad y no nos queda mucho tiempo para hacerlo”.

Los planes contemplados

Los grandes pilares para que Cartagena mitigue el cambio climático están contemplados hace muchos años en el Plan 4C “Cartagena Competitiva y Compatible con el Clima”, sin embargo, pasar de la letra a la acción ha sido todo un desafío, pues son pocos los avances que se han realizado en los últimos años.

Según contó el secretario de Planeación Distrital, Guillermo Ávila, este plan fue estructurado en 2016 “pero ya estamos en 2020 y hay que evolucionar, por eso hablamos de otras cuatro C: contexto, complejidad, conciencia y consenso”.

El funcionario explicó que se contempla pasar del Plan 4C al Territorio 4C, con un enfoque territorial basado en los instrumentos de planeación como el PEMP y el POT.

“Hay una visión de que el patrimonio histórico a 2040 que contempla que la ciudad deberá estar resiliente ante el cambio climático y esto será posible mediante la realización de acciones enmarcadas en un desarrollo compatible con el clima, manteniendo el valor patrimonial y los BIC al servicio de los cartageneros y los visitantes”, afirmó.

Para lograr ese objetivo se han planteado dos grandes programas: el primero, es la protección a los BIC ante el cambio climático por lo que se deben hacer estudios, diseños y ejecución de obras que solucionen las inundaciones en el Centro Histórico; a su vez se debe crear un plan para implementar técnicas de mantenimiento y preservación de las edificaciones antiguas que se encuentran al aire libre y sufren los efectos de cambio climático.

El segundo programa se llama Centro Histórico y su zona de influencia con más verdes y menos emisiones.

“Se propone la creación de parques de bolsillos en el área de influencia del Centro Histórico con tal de poder reducir los niveles de temperatura y generar áreas de uso, goce y disfrute para los ciudadanos. También se plantea la estrategia de techos y muros verdes en edificaciones públicas y privadas para reducir temperaturas, absorber las aguas lluvias, el CO2 y promover un mayor valor paisajístico”, explicó Ávila Barragán.

El funcionario también manifestó que la ciudad debe respetar el entorno natural del paisaje cultural, su historia portuaria y comercial, por lo que se busca crear una integración respetuosa, responsable y articulada con todo lo relacionado con el agua, protección de lagos, humerales, zonas insulares y zonas de protección.

De igual manera se refirió a “trabajar una ciudad patrimonial menos gris”, es decir, mitigar la emisión de gases, reducir los niveles de ruido, contaminación visual y generar consumo responsable.

“Hay que pensar cómo nos adaptamos y nos concienciamos de que la contaminación y la calidad del aire en el Centro es importante porque está afectando las piedras de la muralla y los elementos y materiales del patrimonio que tenemos”.