Cartagena


El lenguaje, la violencia de género y la visión de dos cartageneras

Karen Carvajalino y Rosa Caribe le cuentan a El Universal sus experiencias como lideresas con la violencia de género desde el lenguaje costeño.

GISSEL DÍAZ SÁNCHEZ

25 de noviembre de 2020 06:46 PM

Este 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una fecha que busca mantener viva la lucha de las mujeres a lo largo de la historia por sus derechos y por un mundo donde no exista la violencia de género.

La violencia no está solo en las agresiones físicas o sexuales, sino en las psicológicas y las verbales. La app de idiomas Babbel, realizó un artículo donde se analizan expresiones en diferentes lenguajes, que agreden a la mujer de forma directa e indirecta con la finalidad de visibilizar el poder del lenguaje en la lucha contra la violencia de género.

“El lenguaje es el filtro principal a través del cual percibimos el mundo”. La palabra tiene un gran poder, y lamentablemente hay muchas expresiones cotidianas que confirman el sesgo subconsciente de que los hombres son intelectual, física y moralmente superiores a las mujeres, imponiéndoles a ellas reglas y erosionando su libertad y autoconfianza.
- Doctora en Linguística Rita Santoyo Venegas, experta del departamento de Didáctica de Babbel".


Voces costeñas contra la violencia

Karen Carvajalino, es psicóloga, empresaria, columnista de Forbes y una de las co-fundadoras de The Biz Nation y junto a sus hermanas Daniela y Stephanie, representan a Cartagena en el mundo como conferencistas, autoras de libros activistas de la educación y el emprendimiento.

Karen dice que “lo más importante que podemos hacer las mujeres es, a través del ejemplo demostrarle a la gente de lo que somos capaces. Entre más ejemplo haya, habrá más respeto y la violencia tendrá que disminuir”.

El lenguaje y la violencia de género cuando eres lideresa cartagenera

Laura Romero De La Rosa, más conocida como Rosa Caribe en sus redes sociales es comunicadora social, emprendedora, activista de la reivindicación de los movimientos afrodescendientes y el significado de ser afro en el caribe. También es periodista y ganadora del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en la categoría Estímulos al Periodismo Joven – Radio (2016).

“Se minimiza la capacidad de acción de las mujeres con micromachismos como ‘nenita’ o ‘niñita’. Yo no sé qué mujer no habrá sido víctima de algún tipo de violencia, pero en Cartagena es muy frecuente y muy violento el acoso callejero”, dice Laura Romero.

La violencia en las palabras

¿Qué mujer puede decir que nunca recibió un comentario que la menospreciara o la sexualizara solo por su género? En Colombia, la cultura costeña se lleva la bandera del machismo tanto en hombres como en mujeres), que precisamente promueve este tipo de conductas de violencia de género a través del lenguaje, según el artículo de La Geografía del machismo colombiano, realizado por Mauricio Rubio en 2011.

“El machismo barre en la Costa norte, donde la nota promedio es de 4.6, contra un 3.5 nacional. Para las mujeres, también el liderazgo se lo lleva la Costa con 3.3 y el mínimo lo sacan las bogotanas, casi en empate con los capitalinos”.
- La Geografía del machismo colombiano, 2011

Frases como “Calladita te ves más bonita”, cargan una connotación negativa para el género. Estas son algunas de las expresiones que recogió Babbel.


Frases que denotan posesión se hacen imperceptibles:

“Eres mía, de nadie más. Si no estás conmigo, no estás con nadie.”
“Sois belle et tais toi” (“Se hermosa y deja de hablar” - Francia)

O algunas que son tan comunes que entre mujeres también se escuchan. Desvalorizan a la mujer impidiendo que crean que pueden valerse por sí mismas como:

- “Con ese carácter, nadie te va a aguantar.”
- “Acá se hace lo que digo yo.”

- “Yo te voy a cuidar.”


“Women say ‘no’ when they mean ‘yes’.”’ (“Las mujeres dicen ‘No”, cuando en realidad quieren decir ‘Si´” - Países de habla inglesa)

Incluso hay muchas frases amenazantes que se disfrazan de amor:

- “No voy a permitir que estés con otra persona.”

- “Si me dejas me mato.”

¿Cuántas veces como mujer o como hombre dijiste o escuchaste una de estas frases? Seguramente al menos una vez. Estas expresiones están tan arraigadas al lenguaje que se normalizan.

Un piropo en la calle, un novio celoso, un padre o una madre sobreprotectora, una amiga, o hasta nosotros mismos decimos estas oraciones sin notar el peso que tienen.


La invitación de este día a es a acabar con la violencia de género empezando por utilizar el poder de las palabras.