Cartagena


El Machicha, un cajero que lucha contra el olvido

Jorge Luis Torres, más conocido en Arjona como ‘el Machicha’, tuvo que empeñar su caja de percusión ante la crisis económica por la pandemia.

La habilidad de Jorge Luis Torres para ejecutar la caja es mágica. En otrora acompañó a grandes artistas del género vallenato como Otto Serge, Rafael Ricardo, Los Pechichones de Marcos Díaz, Los Embajadores Vallenatos, Gustavo Nieto y Amadis Alcalá, entre otros. (Lea: Se gradúan los futuros maestros del vallenato)

La crisis económica por la pandemia lo obligó a empeñar su instrumento musical y herramienta de trabajo, y ahora sobrevive haciendo distintos oficios, como recoger basuras, asear patios, coger el machete para cortar maleza o hacer mandados a quienes se lo solicitan.

Jorge Luis, de 54 años, es el menor de seis hermanos. No tuvo hijos. Vive en la polvorienta y solitaria calle Ramón Herrera, a 50 metros de la plaza principal de Arjona.

Muy pocas personas lo conocen por su nombre de pila. Cuenta que lo distinguen por su apodo: el Machicha. Este sobrenombre nació hace 35 años y no se lo pusieron a él, sino a su hermano Donaldo, quien vendía pan con chichas de maíz en Turbaco, junto a su abuela. Relata que cuando las personas llegaban a comprar decían: “Un pan, más una chicha”. La gente empezó a repetir rápidamente la última parte de esa frase (más chicha) y por eso los bautizaron así: “los Machicha”.

Jorge es versátil. Además de la caja, también toca las tumbadoras y la guacharaca. No fue integrante de planta de agrupaciones, pero lo llamaban ocasionalmente para que se ganara unos pesos. Así se fue volviendo famoso, paseándose por innumerables conciertos musicales en Bogotá, Cartagena, Cali, Medellín, Barranquilla y Valledupar.

Como cajero participó en varios festivales en Arjona, Turbaco, Turbana, Bayunca, Santa Rosa, Valledupar, Sucre, entre otras poblaciones, acompañando a concursantes y logrando primeros lugares con Jaime Arrieta, Dionnel Velásquez, Gustavo Rincón y Ramón González.

Desde los 4 años su padre, Donaldo Torres Echenique, empezó a enseñarle a tocar la caja. Jorge recuerda que sacaba melodías tocando los fondos de cuero de los taburetes. Su progenitor era guitarrista e interpretaba canciones románticas y al crecer Jorge lo acompañaba cuando daba serenatas. Su hermano Peyito Torres (Q.E.P.D) se dedicó al canto y grabó varios trabajos discográficos.

La caja empeñada

Cada fin de mes a el Machicha le toca llevar a una compraventa los $4 mil del pago de los intereses de la caja musical que empeñó por $40 mil. “Esa caja es fina, vale como $300 mil. Está fabricada con madera especial, tiene accesorios cromados y está recubierta con acetato. Es un tesoro para mí, me la regaló el acordeonero Dionnel Velásquez. Yo estoy muy agradecido porque es un pelao que no me deja morir, siempre me ayuda. A pesar de que en su agrupación tiene a otro cajero, me considera mucho”.

La crisis económica y la pandemia lo obligaron a tomar alternativas para sobrevivir. Ya no acompaña a los músicos, razón por la cual realiza distintos oficios, con los que se gana entre $5 mil y $15 mil al día. Con esto aporta para la alimentación en la casa donde habita con sus hermanos. Sin embargo, hay días en que no consigue dinero, pese a caminar y caminar en busca de trabajos.

“No me da pena nada, me combato con lo que sea, pero en una forma sana y sin hacerle daño a nadie. A veces no me va bien y por eso voy donde Nelson Velásquez, Roy Ramos y otras personas a quienes les digo que no tengo para comer, y ellos me ayudan. Hay gente de buen corazón que me apoya y se los agradezco”, dice.

Busca apoyo

Jorge Luis, quien no pudo estudiar, siente que está aislado de los entes de cultura de Arjona y Bolívar, pues argumenta que no le brindan apoyo como gestor cultural. Espera que le den la oportunidad de fundar una escuela de formación musical.

“A veces me buscan para dar clases de caja, tumbadora o guacharacha. Me pagan $10 mil por hora, pero no es todos los días”, explica.

En 2011, la Corporación Festival Bolivarense del Acordeón, bajo la presidencia de Elías Chamorro, le rindió un homenaje con un busto, en el que se mostraba a Jorge Luis ejecutando la caja. A un costado estaba el acordeón y la guacharaca. La escultura fue diseñada por el artista Mario García.

“Yo me sentí contento con ese homenaje, pero me asaltó la rabia cuando tres meses después el busto fue vandalizado con un martillo por desconocidos. Me parece que fue producto de la envidia, porque en Arjona hay muchos cajeros. Me dicen que la caja reposa en una vivienda en el barrio Soplaviento”, concluyó.

Ante la situación crítica por la que atraviesa Jorge, Deysha Gómez y Edinson Martínez, amantes de la música de acordeón, le dieron la plata que necesita para sacar su caja de la casa de empeño, para que así pueda ser contratado por agrupaciones para el próximo Festival Bolivarense del Acordeón, que se realizará a mediados de agosto en Arjona. Jorge espera que la suerte por fin pueda sonreírle.

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