Cartagena


El pesebre más grande de Cartagena está en Zaragocilla

El pesebre que organizan Rosiris Rodríguez Morales y Ana Morales tiene 11 metros de largo, más de 100 figuras y 40 instalaciones de luces.

ZULEIMA BALAGUERA

19 de diciembre de 2018 04:56 PM

Rosiris Rodríguez Morales y Ana Morales de Rodríguez son el orgullo del barrio Zaragocilla en época de Navidad.

Desde hace más de 50 años, esta familia organiza novenas de aguinaldo y arma un pesebre hermoso que año tras año mejora, y este 2018 llega a su gran momento.

Seis décadas

“Mi madre tiene como 60 años viviendo en este barrio y desde hace como 50 organiza el pesebre. Ella es una mujer muy creyente y bondadosa”, dice Rosiris, de 42 años.

Esta mujer, que por un tiempo le entrega su vida a la iglesia católica sirviendo como monja, dice que el objetivo de organizar un pesebre es inculcar valores y amor por estas tradiciones. “Asistir a las novenas, armar pesebres, respetar a los demás y a la iglesia, todo eso se está perdiendo, y nosotros tratamos de aportar para que eso no pase. Amamos la Navidad”, cuenta Rosiris.

Dice que desde finales de noviembre pasado organiza el pesebre y que todos quieren ir a verlo. “Este pesebre tiene algo nuevo; una figura, una forma o imagen, y por eso la gente siempre viene a verlo, es muy conocido. Los estudiantes de la Universidad de Cartagena y colegios cercanos pasan y lo ven, y se quedan asombrados”, expresa.

Muy grande

Y cómo no se van a asombrar si tiene 11 metros de largo, más de 100 figuras y 40 instalaciones de luces, y organizarlo cuesta más de un millón de pesos.

Pese a que la señora Ana tiene 10 hijos, Rosiris, quien es la menor, es la que se dedica a cuidar los adornos y decorar la casa. “Ella dura varios días armándolo, es muy cuidadosa, creativa y siempre trata que todo se vea bien”, dice Ana.

Muchas de las piezas del pesebre están hechas con material reciclado y por eso lo pone en competencia en varios concursos de pesebres que organizan las emisoras locales.

Iniciativa

El pesebre se armaba en la terraza de la vivienda, pero por cuestiones de seguridad y clima deciden pasarlo a la sala. “Los ladrones ya han hecho de las suyas en esta comunidad y preferimos no exponernos a que nos roben piezas; además, hace varios años una lluvia dañó todo el pesebre, así que mejor lo ponemos en la sala”, menciona.

Rosiris y Ana quieren que las tradiciones navideñas perduren, por eso le inculcan ese amor a los más pequeños de su familia, pero, según Rosiris, “no prestan atención, están pendientes a otras cosas”. Sin embargo, siguen en su tarea porque, dice Rosiris, “tener amor a Dios es lo único que nos puede acercar a una mejor vida, y sobre todo, a tener paz”.