Cartagena


El Rubí, pensando en el invierno

RUBÉN DARÍO ÁLVAREZ P.

25 de abril de 2018 12:00 AM

Los residentes del barrio El Rubí temen que la próxima temporada invernal se convierta en una pesadilla para ellos.

La razón de ese temor estriba en que el tramo del canal Ricaurte que cruza por sus predios dejó de ser aseado por el Distrito hace año y medio.

Como consecuencia, ese conducto pluvial se encuentra lleno de malezas y sedimentos, además de las basuras que algunos locales comerciales arrojan allí, pero también carromuleros que vienen desde otros lados, según afirman los moradores.

El barrio El Rubí tiene unos cuarenta años de fundado, pero se le suele confundir con los barrios Villa Sandra y Las Delicias, tal vez porque, al igual que aquellos, está localizado entre las avenidas El Consulado y Pedro de Heredia, aunque su fachada hace frente con la Transversal 54.

También suele confundírsele con La Castellana, pero no por el barrio, que está al otro lado de la Pedro de Heredia, sino por el centro comercial que arranca desde los predios de El Rubí y termina en Villa Sandra.

El Rubí consta de solo tres calles, pero su auge comercial está en los inmuebles que se levantaron a orillas de las avenidas en cuestión.

Germán Luján Covo, uno de los residentes, insiste en que en estos momentos el gran problema del barrio es el canal Ricaurte, cuya limpieza se había acordado con el Distrito  que sería cada cuatro meses.

“Pero hace año y medio dejaron de venir a limpiarlo --añade--, y estamos a la expectativa, porque ya están cayendo las primeras lluvias y no queremos que se nos inunden las calles, como sucedía anteriormente. Lo otro que nos molesta es que el sedimento y las malezas no dejan que corran las aguas servidas que vienen de otros barrios; y somos nosotros quienes tenemos que aguantarnos los malos olores y el mal aspecto que está teniendo el sector”.

Trayendo a colación las épocas en que el canal fue intervenido para darle paso el Plan Maestro de Drenajes de Aguas Pluviales, los residentes creen que los trabajos dejaron una curva en el puente de la Pedro de Heredia, la cual impide que las aguas circulen con mayor velocidad y hacen que la evacuación sea más traumática.

Por alguna razón que los residentes dicen desconocer, parte del revestimiento en concreto del canal se está despedazando, quedando la tierra al descubierto y a merced de los aguaceros feroces que podrían precipitarse en las próximas semanas.

A las orillas del canal hay varios árboles que le sirven de pulmones al barrio, pero últimamente vienen siendo atacados por la planta parásita llamada “pajarita”, por cuya invasión, los vecinos dicen haber avisado a las autoridades ambientales, pero el problema avanza sin que ellas se pongan al frente.

Tanto residentes como foráneos comparten la idea de que El Rubí es un barrio tranquilo y silencioso, puesto que sus vecinos manejan otro concepto de la convivencia.
Sin embargo, afirman que el auge comercial de los alrededores ha estimulado la delincuencia, en el sentido de los atracos en moto, los cuales se ven a diario y a cualquier hora, “porque el barrio tiene varias entradas y salidas, así que a los rateros les es fácil escaparse. Y ellos aprovechan para atracar, porque casi siempre están las calles solas y la gente encerrada en sus casas”.

Hasta hace un tiempo las calles de El Rubí eran unas de las  más conservadas de la zona, pero desde hace un tiempo los grandes camiones proveedores de los establecimientos comerciales las están quebrantando, con la ayuda de las busetas y motos que usan el barrio para cortar camino entre una avenida y otra.

“Respecto a eso --comentan los afectados-- no hemos podido lograr que nos instalen más señales o nos traigan agentes de tránsito que impidan el paso de los grandes camiones, porque estas calles no fueran hechas para ellos”.