Cartagena


En Barú no dejan entrar ni a los nativos que viven en la ciudad

Los pobladores denuncian que algunos visitantes burlan los controles para ir de paseo, por eso hace un mes colocaron un puesto de control en la entrada del pueblo y no dejan ingresar a nadie.

NÉSTOR CASTELLAR ACOSTA

21 de mayo de 2020 12:00 AM

Los altos índices de contagios por COVID-19 y las elevadas cifras de muertes que registra Cartagena, tienen con zozobra no solo a sus habitantes sino a los residentes de pueblos y corregimientos vecinos, quienes temen que el brote de la epidemia se extienda hasta sus territorios. (Lea: Cartagena sube a 1.547 casos de coronavirus y 81 muertos).

Es por eso que muchos mantienen un control estricto en sus puntos de acceso, y otros han restringido por completo el ingreso de personas procedentes de la ciudad. Tal es el caso del corregimiento de Barú, el último de la península de Barú, ubicado después de Ararca y Santana.

En este lugar, conformado por cerca de 4 mil habitantes, desde hace más de un mes instalaron un puesto de control terrestre en la entrada principal, para que nadie ingrese de forma arbitraria.

La iniciativa es liderada por el Consejo Comunitario de Barú, y cuenta con el respaldo de algunos residentes y principalmente de quienes tienen sus casas cerca de esa entrada.

Allí, más de 25 personas se ubican de día y de noche para hacer vigilancia estricta con el fin de proteger al resto de la población, en donde habita mucha gente de la tercera edad.

Hasta el momento han sido varios los malos entendidos con personas foráneas que insisten en entrar, pero por fortuna no han pasado a mayores y han contado con el apoyo de la Policía Nacional.

Leonard Vallecillas, presidente del Consejo Comunitario de Barú, denunció que incluso a la península han llegado turistas en carros particulares que se bañan en la zona de Playetas, y peor aún, dueños de fincas arriban a ellas a pasar la cuarentena, exponiendo a los trabajadores baruleros que las cuidan. “A algunos bañistas han sido sorprendidos haciendo uso de las playas y la Policía los ha sacado, pero más allá de eso nos preocupa mucho la irresponsabilidad de esas personas”, señaló el dirigente.

Piden más controles

Para llegar a la isla de Barú se debe pasar primero por Pasacaballos y cruzar el puente, y a partir de ahí los demás corregimientos como Ararca y Santana. Se supone que en cada uno de ellos los habitantes también han impuesto retenes de protección y control, por eso en Barú no se explican cómo algunos foráneos vulneran esos filtros y los de las autoridades policiales. “Hay gente de la ciudad viniendo, ahora que cerraron Bazurto hemos tenido que frenar la entrada de vendedores que quieren trabajar en carretas y al menudeo, son personas de la ciudad y todas se han tenido que regresar. Nosotros no vamos a permitir el ingreso de nadie ajeno”, señaló el líder.

(Lea: Por no acatar medidas, cerraron 7 tiendas en El Pozón).

Las medidas van dirigidas incluso a los propios nativos que viven en Cartagena y otros lugares, pues a ellos tampoco se les está dejando ingresar. “Le pedimos a esos nativos que residen afuera que por favor se abstengan de venir, manténganse en sus sitios de residencia. Si de verdad quieren a sus familiares y a su comunidad, no vengan por ahora”, añadió Vallecillas.

En ese puesto de control de Barú, además de verificar quién ingresa y quién no, le realizan asepsia a todos los vehículos y una desinfección a sus ocupantes.

Casi 400 sancionados
Respecto a la queja de los baruleros sobre la presencia de visitantes en sus playas, la Policía Metropolitana de Cartagena informó que hasta el momento no tiene reporte de comparendos en esa zona, sin embargo, afirmaron que sí se ha presentado violación de medidas en otras playas de la ciudad y que por tal razón han impuesto hasta ayer 398 comparendos por uso restringido y no autorizado de las mismas.