Nativos de Bocachica dicen que no aguantan más invasiones

05 de junio de 2019 11:44 AM

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Luego de un trayecto de unos 30 minutos en lancha llegamos a nuestro destino: Bocachica. Habitantes del sector insular denuncian que las invasiones pululan y parecen estar en tierras de nadie.

De hecho, don Esteban Guerrero Angulo, líder de tierras, comenzó el proceso de tierras en 1999 en el juzgado Sexto Civil del Circuito de Cartagena y con ello una disputa que duró casi tres decenios, según relata este bocachiquero de 87 años. Guerrero narra que la Nación, el Distrito y los mismos familiares se decían dueños de tierras y al final se quedaron con ellas. “Han hecho invasiones, se han cogido terrenos. Yo he denunciado ante la Fiscalía amenazas que he recibido y lo mandé para Bogotá para que se enteren que han extorsionado, amenazado y se han quedado con las tierras a la brava, y ahí comenzó mi tragedia”.

Como sus tierras no aparecían registradas, presentó un derecho de petición en la Unidad de Restitución de Tierras en Cartagena, y espera que lo visiten para ver cuál es el problema. “Vamos a mandar una carta al Ministerio del Interior porque están autorizando a hacer hoteles y de todo sin consulta previa, sin ser dueños; las tierras fueron compradas a gente que no son los dueños. Según el Incoder, los que vendieron son los dueños”, manifestó Esteban, quien no se resigna a perder sus tierras.

El Árabe

A José Vicente Caro lo llaman el Árabe los mismos nativos de Bocachica por vestir siempre de blanco y por su color de piel. Es de Mariquita (Tolima), llegó hace 16 años y dicen que hoy ostenta gran poder por la gran cantidad de tierras que ha adquirido en la zona. “Al cuñado de Vicente le dije que si quieren construir nos arreglemos a las buenas, porque él tiene casi 300 hectáreas de terreno. Nosotros queremos que nos entreguen las tierras y el que quiera hacer obras que se arregle con nosotros, porque queremos que nuestras futuras generaciones tengan dónde construir una casa, pero no con desorden, sino con reglas”, sostuvo Esteban.

El quejoso asevera que muchas personas se han apropiado de terrenos, pero uno de los que más hectáreas tiene, sería el Árabe. “Él de mí no tiene quejas, pero me están quitando lo mío y los que vendieron las tierras son invasores, le han vendido como 20 lotes de tierras”.

Esteban dicen que esas tierras no son baldías, que son propiedad privada y otras personas no pueden hacer negocio con ellas. Manifiesta que tiene las escrituras, documentos de procesos jurídicos como soporte, procesos ante Instrumentos Públicos, incluso denuncias y advertencias a la Procuraduría.

“Yo tengo un convenio firmado donde Vicente se comprometía a hacer una reunión para decir que no iba a comprar más tierras, lo firmó otro tipo y se desapareció. Ese hizo que me quitaran dos hectáreas de terreno; yo sí le vendí, ahí tengo las copias y cuando fui a buscar el cheque me mandaron un man y se llevó la plata, yo se la entregué rápido porque sentí una vaina fea”, agregó Esteban, quien asegura que, pese a las denuncias, no se toman acciones.

Agregó que Caro también habría comprado tierras en la hacienda de Carex, “la cual tiene unos propietarios y existen las escrituras. Es un territorio muy apetecido porque es una tierra de más de 1.200 hectáreas”.

Esta hacienda queda en Tierrabomba y allí la Base Naval trasladaría su sede pero Agustín Codazzi aclaró que la Base solo era dueña de una parte y por eso no se trasladará.

Este medio intentó comunicarse con José Vicente Caro, pero no fue posible. También con un cuñado de este, “que es quien le maneja los negocios cuando no está”, pero tampoco fue posible.

“Se han aprovechado de la ignorancia o de las necesidades de la comunidad; les ofrecen plata para que la gente invada y les vendan pedacitos y van metiéndose. Pero como en esta ciudad no pasa nada, hacen lo que les da la gana”, sostuvo una fuente, quien pidió reserva de su nombre.

Proyecto Atolón

Este es un hotel que, al parecer, es del Árabe. A través de una firma antioqueña, la construcción se está dando en concesión con un reconocido hotel en asocio con un operador hotelero que manejará el negocio. El proyecto fue presentado en una consulta previa en los territorios cobijados por la Ley 70 de 1993, sobre negritudes y ante el consejo comunitario quieren que se apruebe, “pero lo decidieron cuando ya está bastante adelantada la construcción”.

“Como se entiende, la consulta previa deber ser antes de... es un proceso que arranca con sevicia porque ya el proyecto como tal está construido, y es ahora cuando van a hacer la solicitud y pedirle a la comunidad que le den el visto bueno”, dijo otra fuente que pidió reserva de su nombre.

En la consulta previa interviene el Ministerio del Interior, un representante de la Personería, de la comunidad, representante del Ministerio del Medio Ambiente, un representante de la Alcaldía y veedores para respaldar y acompañar a las entidades en la decisión. El disgusto de los nativos es que tienen más de 40 años de estar viviendo del turismo en las playas de Bocachica, pero ahora los quieren sacar de ese sector con la construcción de dicho hotel.

En Bocachica hay un POT, lo que quiere decir que las construcciones se deben hacer mediante licencia, aunque no hay estudios de resistencia de la construcción. “Dónde están las licencias ambientales, dónde están los permisos de la Dimar; esa construcción está cerca de bajamar y esa debe ser la entidad que controle ese tema”, manifestó la misma fuente.

Daño ambiental

La edificación ya lleva un 90% de avance y para esta se utilizó madera de mangle rojo y esta especie no se da en Bocachica ni se puede usar para las construcciones.

“Esa especie la trajeron por Boca Cerrada. ¿Será que las autoridades no se dieron cuenta de las toneladas de mangle rojo que transportaron por la bahía?, ¿dónde están las autoridades?”.

La fuente señala que para hacer esa construcción habrían deforestado más de 10 hectáreas de bosque tropical seco.

“Nos están trayendo mangles para sembrarlos y muchos nativos y no nativos están mochando el mangle para vender esas tierras. Puerto Bahía nos regaló 50 matas de mangle y los pescadores las sembramos y luego las mocharon y están invadiendo esas tierras, entonces de qué nos vale estar sembrando”, dijo por su parte Ignacio Miranda Julio, líder de los pescadores y agricultores.

Lo único que piden los nativos es que sus tierras les sean devueltas y que incluso puedan ser compradas, pero de manera legal, en el entendido que son ellos los nativos propietarios tradicionales. “No es justo que algunos se aprovechen del poder que tienen para dejar a los bocachiqueros a la deriva”, concluyó un nativo.

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