“Estamos en la pobreza y dependemos de Dios”

14 de febrero de 2019 12:00 AM
“Estamos en la pobreza y dependemos de Dios”
Nelson Mandela. // Julio Castaño.

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Cada vez más ciudadanos se perciben a sí mismos como pobres y cada vez menos personas perciben tener una mejor situación económica, son dos de las conclusiones de la Encuesta de Percepción Cartagena Cómo Vamos 2018.

Según la encuesta, aumentó la percepción de quienes se consideran pobres en la ciudad, con respecto a los últimos seis años y es el máximo histórico. En 2018 el 35 % de los encuestados se considera pobre, mientras que en 2017 fue el 30 %.

Los habitantes de la Localidad 2 son quienes más se consideraron pobres, con un 41 %. En la 1 y 2 el 32 %. En el área rural es donde aumenta esta percepción, con un 51 %.

William Antonio Díaz y Ana Manuela Díaz, una pareja que reside en el sector 7 de Diciembre de Nelson Mandela, hacen parte de esa población que se percibe como pobres. William, quien era la cabeza del hogar de cinco hijos, enfermó hace cerca de 10 años y no ha podido trabajar para llevar el sustento.

“Usted sabe que cuando la cabeza del hogar se enferma, la cosa es más difícil. Yo soy ama de casa y mis hijos están por fuera, solo tengo uno aquí que está estudiando”, aseguró Ana mientras me muestra su casa.

La encuesta de CCV refleja que durante el último año, el 40 % de los entrevistados indicó que su situación económica mejoró algo o mucho, disminuyendo 2 % con respecto a 2017. Quienes menos aseguraron que la situación económica del hogar mejoró fueron los habitantes de la Localidad 2 de La Virgen y Turística, con un 33 %; mientras que los más optimistas fueron los de la Localidad 3 Industrial y de la Bahía, con un 44 %.

Del 20 % que dijo que su situación había empeorado en el último año, la principal razón corresponde a que uno o más integrantes de la familia perdió su empleo o por inestabilidad laboral con un 48 %; seguido del costo de la alimentación (28 %) y el costo de los servicios públicos (26 %).

Los jóvenes entre 18 a 25 años fueron los que más aseguraron que la situación económica mejoró, con un 50 % de los encuestados.

Mientras que los adultos de más de 55 años fueron los que menos aseguraron que la situación económica mejoró, con un 29 %.

Los recursos

Es una de las pocas casas que aún es de madera en ese sector, pero por dentro empezaron a construir con material. Está en medio de una loma, por lo que el acceso es complejo y cuando llueve es peor. William es uno de los primeros invasores de este sector, incluso contó que estuvo preso hace cerca de 25 años, por siete días, por este delito.

“Estamos en la pobreza, sí, porque dependemos de Dios y de lo que nos mandan nuestros hijos que están en Medellín. Algunos trabajan, mientras que otros están estudiando todavía”, relató William al tiempo que agarraba su toalla para secarse el sudor.

Sufre de subida de azúcar, tiene cataratas en los ojos y su brazo está hinchado, mientras narraba cómo invadió el sector, señalaba hacia el techo las láminas de zinc medio instaladas.

“Fui invasor de este sitio. Eso fue tremendo, trabajaba en el mercado en ese entonces, vendía agua. Nunca he tenido trabajo oficial, vendía galletas, vendía lo que se pudiera en los buses. Ese día, cuando llegué, me dijeron que había una invasión. Bueno, me vine para acá, ni comí sino que me vine inmediatamente. Soy uno de los legendarios de este barrio”, relató con la voz entrecortada el señor William, quien es oriundo del corregimiento de El Ceibal en Magangué.

Poco a poco, con ayuda de algunos familiares limpiaron el terreno y hasta le cedió espacio a algunos. Entonces -detalló- empezaron una casa de carpa, buscando restos de madera en el basurero que existía en ese entonces. Y así la fueron levantando.

“Esto fue parado por pedacitos con la ayuda de Dios, porque Él es bueno y nos ha ayudado. En el 2001, aproximadamente, empecé a trabajar como vigilante en el Almirante Colón pero de ahí salí peor y más enfermo. Me da tristeza esto”, indicó el hombre.

A punta de propinas sacó adelante a sus cinco hijos, sin embargo cree que Cartagena es una ciudad “carísima” y que no se puede vivir de a poquito. Es más, le parece difícil conseguir trabajo y aseguró que sus hijos han perdido algunas oportunidades.

“Estamos en la lucha, uno de los hijos nos pagaba los servicios y otro estudia, pero ahí vamos. A veces duramos días sin almorzar y nos mantenemos con el desayuno y la cena”, destacó Ana Díaz con pesimismo sobre una posible mejora de la situación económica este año.

La Encuesta de Percepción reflejó un incremento en el reporte de personas que dejaron de comer alguna de las tres comidas por falta de alimentos de 28 % a 34 %, superando a ciudades como Bogotá y Medellín que reportaron un 15 %.

En 2017 el 59 % de los encuestados aseguró que faltaron tres comidas diarias una o dos veces en las últimas cuatro semanas, en el 2018 fue el 45 %. Mientras que aumentó quienes dicen que faltaron tres comidas diarias entre tres y 10 veces en las últimas cuatro semanas con un 30 % en el 2018, en el 2017 fue un 22 %.

El trabajo, difícil
Menos de la tercera parte de la ciudadanía es optimista frente a la economía de la ciudad y cree que es fácil emprender con una actividad independiente, teniendo en cuenta que la mayoría considera esta actividad como ventas informales. Además el 70 % de ciudadanos afirmó que en Cartagena es difícil encontrar trabajo.

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