Están atrapando a las guacamayas del Aviario Nacional y matando a iguanas

15 de abril de 2019 12:00 AM

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Son varios los casos que han ocurrido en las últimas semanas en la isla de Barú, que afectan a las guacamayas del Aviario Nacional. Estos animales están en el lugar en medio de un proceso de liberación, pero están siendo atrapadas por personas de los alrededores y hasta por turistas.

Fuentes indicaron que hace unas semanas un hombre que salía en una lancha, cerca del Aviario, fue sorprendido llevándose una guacamaya. Así mismo, un ave de esta misma especie que recién la habían llevado al Aviario fue encontrada en manos de un turista, que salía de la zona en un taxi. A otra, la llevaba un hombre en una moto.

La situación se expone como un llamado para que las personas, tanto de la zona como turistas, entiendan que estas aves vuelan por la isla porque están en medio de procesos de liberación.

Así explicó el biólogo Andrés Merizalde, director técnico y científico del Aviario Nacional, quien señaló que muchas de las aves que llegan al aviario han sido víctimas de tráfico ilegal de fauna silvestre y que después de años de estar encerradas no saben sobrevivir en un medio natural. Por eso, las meten en jaulas y poco a poco las enseñan a ser libres, lo que es conocido como una liberación blanda.

“Les abren puertas de las jaulas, les ponen un palo cerca para que salgan y se posen en este, luego pasan a un árbol cercano y después la guacamaya vuela por todo el Aviario; luego por todo Barú y finalmente se vuelve un ave libre. Es una liberación blanda. En su libertad buscan dónde anidar y ponen sus huevos. Sus polluelos sí van a ser aves silvestres completamente, desde el principio vuelan y saben cómo es la naturaleza y cómo arreglárselas solos. Como están en Barú, la idea es que estén cerca, pero la gente no se ha sensibilizado.

“Si la comunidad se sensibiliza y sabe lo que hacemos y ven a las guacamayas que estamos tratando de reinsertar en el medio silvestre, pues ellas no son ariscas porque están acostumbradas a las personas, a lo mejor no las capturarían. La gente ve guacamaya bonita y se la llevan a su casa, pero estas no son buenas mascotas. Tienen un pico muy grande y fuerte y son muy destructivas. Si la mete en la casa, se la destruye. Se come todo y tocaría enjaularla, y como son animales inteligentes se vuelven locas porque no tienen nada con qué entretenerse, y finalmente terminan siendo incautadas y las traen nuevamente al aviario. La idea es que la gente sepa qué hacemos con estos animales en el Aviario, como dice en el letrero que está en la entrada, queremos que Barú sea una isla de aves y que todos las respeten. Se ha hecho esfuerzo, pero falta un poco más.”, indicó el biólogo Merizalde.

La misma situación de las guacamayas la tienen los loros que liberan, pese a que desde el Aviario se hacen campañas con la comunidad para generar conciencia y lograr que todas las aves que liberan vuelen sin problemas por toda Barú. Hay que destacar que en muchos casos algunos pobladores han devuelto aves al Aviario que algunas personas, entre ellos turistas, intentaban sacar de la isla.

La otra problemática

Pero esta no es el único problema ambiental que está ocurriendo en la zona, así como en otros sectores de Cartagena y en general en la región, sobre todo ahora con la llegada de la Semana Mayor. Se trata del comercio de huevos de iguanas, lo que implica en muchas ocasiones la muerte de algunos de estos animales, especie que está en vía de extinción.

Precisamente, al Aviario llegan cientos de iguanas porque encuentran comida y es una donde hay vegetación y encuentran condiciones para estar, además de seguridad.

Sin embargo, trabajadores del lugar se han encontrado con iguanas que salen y regresan al lugar con el vientre abierto porque le sacan los huevos. Llegan moribundas y algunas mueren.

En los alrededores miembros de la Infantería de Marina hacen acciones constantes para evitar estas prácticas, rescatando a varios de estos animales, pero los casos siguen ocurriendo.

“Hay que sensibilizar a las comunidades para proteger al medio ambiente. Toca que la comunidad se beneficie con la presencia de las iguanas para evitar que esto pase. Por ejemplo, que se hagan senderos para turismo ecológico. Se hacen senderos y con alimentos se atraen las iguanas. Y los turistas que vienen a ver esas iguanas. Por ejemplo, un turista que viene de Alemania o un país nórdico, que nunca ve iguanas, para este es lo más exótico y lo más bello, y rarísimo porque parecen unos dinosaurios. Para uno es natural verlas, pero para ellos no. Es como si uno fuera a África y viera un león”, indicó el director del Aviario Nacional.

El tráfico de esta especie es ilegal y también la comercialización de los huevos. De hecho, el intendente Pacheco, de la Policía Ambiental, de la Policía Metropolitana de Cartagena, señaló que en lo que va del año han capturado a seis personas que fueron sorprendidas vendiendo huevos de iguana en Cartagena, las cuales enfrentan procesos por el delito de aprovechamiento ilícito de recursos naturales. Estas capturas se han logrado gracias al apoyo de la ciudadanía, que llama a alertar a la Policía sobre la situación.

Así mismo, en los últimos días decomisaron en un puesto de control en la vía Turbaco-Cartagena unas 30 hicoteas despresadas que eran llevadas por un hombre en un vehículo, mientras que en un bus intermunicipal en Bazurto hallaron 30 hicoteas vivas que estaban en sacos. Tres osos perezosos también han sido recuperados.

Respecto a la situación con las guacamayas y las iguanas, el director de Cardique, Angelo Bacci, indicó que se trata de un tema cultural en la región y que desafortunadamente hay personas que tienen como mascotas a las guacamayas, sin saber el daño que le causan al medio ambiente. Así mismo, lamentó lo que pasa con las iguanas, señalando que Cardique trabaja de la mano con las autoridades relacionadas para evitar que estas situaciones ocurran.

“Cardique viene adelantando su jornada ambiental, mirando las estrategias para que la gente tome conciencia. Tenemos proyectada la capacitación y graduación de 50 guardianes ambientales para la zona de Barú, que pensamos que es la estrategia que nos va a ayudar para que la gente de la misma zona, con quien conviven den ejemplo y nos ayuden a convencer y concientizar que eso no se debe hacer. A veces la Policía llama la atención, y sale atacada por la misma comunidad. Atendimos esa queja y después de Semana Santa vamos a comenzar con la capacitación de 50 guardias, ya tenemos 20 en Playa Blanca y vamos a tener 50 más en Barú para completar 200 en esa zona insular. Es la alternativa, entre muchas otras de educación ambiental que implementamos.

“Guardias son conocedores de recursos animales, cuáles son los animales que requieren licencias para tenerlos. Con esos conocimientos hacen réplicas en sus comunidades y nos ayudan a ubicar dónde están esos animales. Llevamos más de seis meses con los guardias ambientales y el Procurador General nos ha valorado ese esfuerzo con Cardique. Los guardias tienen la labor de llegar a donde están estos animales y si hay voluntad de entrega de quienes los tienen, pues los acogen y se los entregan a la autoridad ambiental. Si no quieren entregarlos, los guardias nos informan y nosotros avisamos a la Policía Ambiental y ellos hacen lo respectivo, pero eso ha generado choque, pero como la labor se hace con guardias que hacen parte de la misma comunidad, esta labor nos ha dado mejores resultados”, indicó el director de Cardique.

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