Cartagena


Familia de expolicía pide explicaciones tras su muerte

Los allegados denuncian supuesta negligencia médica en una clínica de Cartagena. El centro asistencial responde que la atención al pensionado fue la ideal.

NÉSTOR CASTELLAR ACOSTA

16 de mayo de 2020 12:00 AM

Los familiares del señor Víctor Díaz Sánchez han pasado los últimos días entre el dolor por su muerte y la indignación por la forma en que, según ellos, recibió la atención médica.

El expolicía tenía 57 años de edad, estaba pensionado y dio su último suspiro en la clínica Gestión Salud, del barrio San Fernando, a donde fue llevado por sus allegados el pasado jueves 7 de mayo.

Los parientes indicaron que el hombre presentaba fiebre superior a los 39 grados y evidente dificultad respiratoria, además de cansancio físico, síntomas que son asociados al COVID-19. Sin embargo, aseguraron que este siempre permaneció en sala de observación y nunca fue ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), como ellos pretendían.

Su hija, Silvana Díaz, relató el drama que vivieron desde que el señor empezó a complicarse en casa y los días posteriores hasta su fatal desenlace.

(Cartagena supera los 1.000 casos de COVID-19 y 61 muertos).

“Mi papá tenía dos meses con una tos seca, y a veces se apretaba, le daba rinitis, aunque se controlaba en casa con Loratadina o Cetirizina. Pero el domingo 3 de mayo mi mamá lo tuvo que llevar a la clínica Gestión Salud porque le dolía todo el cuerpo y no tenía apetito. Allá dijeron que era una virosis y lo mandaron para la casa con Acetaminofén el mismo día. Sin embargo, estando acá el siguió sintiéndose mal. El miércoles lo llevamos a Sanidad de la Policía en Manga y allá también dijeron que no era grave, lo devolvieron para la casa con un inhalador de Salbutamol y más Acetaminofén. Estando en la casa la fiebre nunca se le bajó, seguía mal, así que el jueves 7 de mayo lo volvimos a llevar a Gestión Salud en San Fernando a las 6 de la tarde. Desafortunadamente, desde ese día no volvió a salir; o sí salió, pero muerto”, contó entre lágrimas su hija.

¿Cuál es la acusación?

Los parientes del expolicía pensaron encontrar esta vez solución a sus malestares, pero ahí empezó otro drama para ellos, pues las horas pasaban y aún Víctor no mejoraba.

“Desde que lo llevamos empezaron nuestras inconformidades, primero porque lo atendieron después de 8 de la noche, duró un par de horas sentado en una silla, a pesar de ingresar grave y con una fiebre altísima, que nunca le bajó de 39 grados. Nosotros empezamos a mover contactos en la Policía para que lo ayudaran, pero no encontramos apoyo. De hecho, hasta ahora ni siquiera una llamada nos han hecho, tantos años que mi papá trabajó en la institución. Finalmente, lo dejaron hospitalizado y dijeron que le iban a practicar los exámenes, porque estaba delicado. Le hicieron la prueba rápida del COVID-19 y después la de hisopado faríngeo. Ambas resultaron negativas. Nunca lo sacaron de la sala de observación. Él les decía que no podía respirar, que se le cortaba el aire. Cuando se paraba, sentía que se iba a desmayar. Así duró varios días, de jueves a lunes. Imagínese todo lo que agonizó ese señor. El lunes, el internista se apropió del caso y nos dijo que la placa que le hicieron estaba maluca, que debían pasarlo para UCI urgente. Pero en ese momento no había cama disponible, todas estaban llenas.

“Ese mismo lunes nos llamaron de la Policía a decirnos que la prueba del COVID-19 salió negativa y que llamarían a la clínica para que no lo subieran a UCI. Eso fue lo peor que hicieron, porque ya el internista había dicho que lo trasladaran. Si tenía o no COVID-19, en ese momento a nosotros lo que nos interesaba era que lo metieran a UCI para que lo salvaran, pero los médicos de turno no lo ingresaron y le hicieron caso al que llamó de la Policía que estaba en la calle y no a su propio compañero que estaba tratando a mi papá. Ese lunes ya mi papá estaba muy mal. El martes 12 de mayo, en la madrugada, se agravó. Todos los parámetros los tenía para abajo, entró en código azul. Ahí fue cuando, por fin, lo metieron a UCI a las 5 de la tarde y lo entubaron, pero ya estaba muerto. Lo ingresaron para cumplir protocolo, para decir que sí llego a UCI, pero en realidad lo dejaron morir, les faltó calor humano para atenderlo, les faltó tacto, ponerse la camiseta. Si a mi papá lo hubieran trasladado desde el lunes o antes, todavía estuviera batallando, conectado a los aparatos, luchando por su vida”, finalizó Silvana.

La familia agregó que acudirá a mecanismos jurídicos, para denunciar los hechos y que se haga justicia.

Esto responde la Policía

Desde la Mecar expresaron que: “El equipo de referencia y contrarreferencia de la Unidad Prestadora de Salud de la Policía en Bolívar, con el permiso de la Jefatura, realiza comunicado oficial de la situación presentada con un usuario el día de ayer (martes), ya que lamentablemente falleció en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de la Clínica Gestión Salud, por lo que enviamos un saludo de fortaleza y pésame a toda su familia, por la pérdida de un amigo y compañero, ya que además de ser usuario era una persona amable, respetuosa y conocida por nuestro grupo de trabajo. Muchas desinformaciones se están generando por parte de usuarios y personas ajenas a la institución, por lo que se aclara:

1. Nuestro usuario llevaba varios días hospitalizado.

2. La clínica realizaba las atenciones y tratamientos que, por criterio médico, requería el paciente.

3. Las patologías, situaciones de salud del usuario por reserva de la historia clínica son de exclusividad de conocimiento de la familia.

4. Ayer (martes) fue requerida una UCI a nuestra oficina vía electrónica por la clínica, ya que estaban llenas las camas de UCI, se recepcionó y de inmediato se efectuó gestión con las entidades de la ciudad. De forma ágil se recibió respuesta de una clínica reconocida, pero la entidad Gestión Salud logró coordinar y organizar una UCI de su entidad, para realizar las acciones requeridas por médico tratante (situación que fue informada por nuestros médicos auditores a familiares, veedores y usuarios que llamaban preocupados por la salud del usuario).

5. Las condiciones del usuario, luego de subir a la UCI, no fueron positivas y se desencadenó un triste desenlace de nuestro usuario.

¿Qué responde la clínica?

El director de Gestión Salud San Fernando, Rafael Navarro, declaró que: “Fue un paciente que entró por cuadro respiratorio y se le direccionó de inmediato a la urgencia respiratoria. Ahí tenemos unas camas que son iguales a las de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), dotadas de todos los medios para atender de excelente forma. El señor, desafortunadamente, no evolucionaba hacia la mejoría. Sus problemas se fueron agudizando, pero su atención siempre fue la ideal. De pronto, no se le supo transmitir a la familia que en esa área también hay altos estándares de atención. Es una urgencia con ventilación, con todas las garantías, con cubículos con oxígeno, algunos con ventiladores mecánicos. Es, prácticamente, una Unidad de Cuidados Intensivos”.

El funcionario agregó que el día martes 9 de mayo sí se le dio ingreso a la UCI, cuando hubo disponibilidad de camas, anotando que tenían hasta 10 pacientes más por encima de la capacidad. “Teníamos 40 camas dispuestas para el tema del COVID, y llegamos a tener 52 pacientes respiratorios. Al señor se le brindaron todas las atenciones igual que a los demás pacientes, aquí no hubo negligencia”, argumentó Navarro, añadiendo que posiblemente por ser un área aislada sin acceso a familiares, es que los parientes de Víctor estaban con incertidumbre sin saber a ciencia cierta lo que ocurría allí. Pero “nuestros pacientes están bajo supervisión, nunca quedan solos, siempre tienen atención constante”.