Flor del Campo, entre los problemas de la niñez y la juventud desorientada

14 de agosto de 2019 12:00 AM

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Los líderes comunales del barrio Flor del Campo afirman que ya no saben qué hacer para resolver el gravísimo problema de la niñez y la juventud desorientada.

Cabe recordar que este barrio fue formado, hace 11 años, con las familias que habitaban en zonas de alto riesgo como la Loma del Marión, la Loma de Peyé, El Cielo, La Quinta, La Esperanza, La María, Lomas del Rosario y El Abanico, entre otros.

Ahora están en un barrio de calles amplias, notable actividad comercial, espacios recreativos, buena arborización, megacolegios y un Centro de Desarrollo Infantil (CDI), que se considera uno de los mejores de la ciudad. Pero, al parecer, no se ha encontrado el método para fundamentar a las familias para que conduzcan mejor la crianza de los hijos.

Aurelio Gutiérrez Vega, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC), afirma que el microtráfico en esa zona ha encontrado campo fértil en la poca atención que muchas familias prestan al crecimiento de los niños.

“Por eso –indica-- pululan las niñas de 12 años embarazadas y niños de 11 consumiendo estupefacientes”.

Lilian Duque Correa, vicepresidenta de la JAC, agrega que se trata de un circulo repetitivo en el que muchas niñas se vuelven madres a temprana edad, pero sin la formación suficiente para criar un niño, quien casi siempre termina aprendiendo las mañas de la calle, mientras que las madres, abuelas y bisabuelas (también jóvenes) matan el tiempo apostando plata en juegos de mesa, que se organizan en las esquinas cualquier día de la semana.

A pesar de que el barrio cuenta con un buen megacolegio, muchos niños y jóvenes desertan temprano, estimulados por los vendedores de drogas (“jíbaros”) que merodean en los alrededores del plantel y en las canchas deportivas, “y la protección para las víctimas es casi nula, porque los padres también andan de su cuenta”.

Según los líderes comunales, en estos últimos cinco años se ha logrado la participación de varias entidades humanitarias, expertas en el manejo de este tipo casos, pero los resultados han sido poco satisfactorios, porque son escasos los padres que responden positivamente a las convocatorias.

“Lo más lamentable –prosigue Gutiérrez Vega-- es que en una casa sale una niña embarazada y tiene su hijo de cualquier manera, porque resulta que quienes la acompañan en la casa están perdidos en el juego, en la droga, en el alcohol o en el latrocinio”.

Varios vecinos, quienes piden la reserva de sus nombres, afirman que por culpa del microtráfico, y pese a los esfuerzos de las autoridades policiales, el barrio se ha descuadernando paulatinamente, hasta llegar a un caos que se nota sobre todo los fines de semana, cuando se encienden los equipos de sonido y el licor está por todos lados.

“La cosa es que si solo se quedaran en esas parrandas tomando ron y consumiendo drogas, pero a altas horas de la noche se les da por salir a ver cómo consiguen dinero para continuar en la juerga, y es ahí donde vienen los atracos y agresiones a mano a armada”, sostienen.

Para los primeros habitantes del barrio, quienes ya pasan de los 50 años, este fenómeno social está mostrando que dentro de unos calendarios no habrá dirigentes cívicos ni nadie que se ocupe de las necesidades colectivas, “porque los niños, adolescentes y niñas embarazadas de ahora serán los adultos enfermos, quienes no sabrán ni cómo conducirse ellos mismos. Se necesitan acciones integrales”.

LO que no
sabía de.....

El próximo 31 de octubre Flor del Campo cumplirá 11 años de fundado.

Está clasificado como estrato uno-bajo. Pertenece a la Localidad 2. Tiene 1.300 predios y 7.000 habitantes, aproximadamente.

Sus vecinos: Colombiatón, La India, Bicentenario, El Portal, y Villas de Aranjuez.

El sentido de pertenencia es nulo.

Los drenajes pluviales funcionan, aunque se necesita que el caño Flor del Campo sea limpiado, porque la creciente maleza hace que se desborde en cada aguacero.

La única calle pavimentada es la principal, que comunica al barrio con la carretera de La Cordialidad.

El único puesto de salud cercano es el CAP de Bicentenario, donde ya se están presentando atracos y vandalismo.

Mientras se resuelve la inseguridad, los pacientes acceden al CAP del barrio El Pozón.

Urge que se pavimente la vía que permite el acceso al CDI, al megacolegio y al polideportivo.

Dicen no tener quejas de los servicios públicos, aunque a veces, en momentos de lluvia, se rebosan los manjoles, como respuesta a las basuras que los inescrupulosos les arrojan.

Hasta allá llegan las busetas de Zaragocilla y Paraguay, pero se necesita más penetración de Transcaribe, porque la población ha ido creciendo vertiginosamente en los últimos años.

La mayoría de los habitantes laboran en el sector informal, sobre todo el mercado de Bazurto.

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