Impacto de la cuarentena y la reactivación de los negocios

18 de mayo de 2020 12:00 AM

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El panorama que se cierne sobre la ciudad es oscuro, dadas sus debilidades como la pobreza y desempleo. Duele reconocerlo, pero la pandemia no solo ha afectado la salud, pues también ha hecho estragos en el sector económico. En medio de la rápida propagación del COVID-19 en los barrios de la ciudad, en la última semana; de la crisis administrativa del Dadis y la discusión en audiencias del Plan de Desarrollo en el Concejo Distrital, la ciudad se encuentra ante la necesidad de determinar un escenario para la reactivación económica en medio de la pandemia.

Pero ha pensado la ciudadanía ¿qué le va a pasar al entorno económico de Cartagena en el corto y largo plazo durante y después de la pandemia? Las repuestas no son tan claras, por eso nos apoyamos en un análisis sobre el impacto de la cuarentena en la ciudad.

Pandemia y sectores afectados

Según las cifras publicadas en este mismo medio sobre la reactivación económica en Colombia, el economista y PhD Juan Correa Reyes, del Grupo de Investigación Economía de la Salud de la Universidad de Cartagena, y profesor titular de ese alma mater, junto con colaboradores, se dio a la tarea de estimar un escenario similar para Cartagena basados en la Encuesta del Mercado Laboral (DANE, abril 2020) y en el Informe de Jurisdicción de la Cámara de Comercio de Cartagena (enero, 2020).

Según Correa, “estas cifras señalan que, en Colombia, las empresas no afectadas por la cuarentena fueron el 23.4%; mientras que en Cartagena fue el 23,1%. Después de la transición de aperturas parciales del 11 y 25 de mayo de 2020 a nivel nacional, quedaron en cuarentena un 20% de las empresas, pero en Cartagena se mantiene la cuarentena para un 27% de las empresas, o sea un 35% adicional al promedio nacional”.

Impacto laboral

Al analizar el efecto sobre los 160 mil empleados particulares (cifra de la Cámara de Comercio de Cartagena de enero 2020), permanecen en una cuarentena indefinida un total de 25 mil personas (un 15,6% de los empleados), vinculados principalmente al turismo. Según el estudio de Correa, esta situación que aparenta ser ventajosa, se complica por los siguientes factores:

•El retraso en la entrada de 45 mil empleados de los sectores de construcción, manufacturas y comercio, mientras las 18.359 empresas cumplen con los protocolos de bioseguridad determinados por el Dadis, según los lineamientos del Ministerio de Salud.

•El efecto que tiene la cuarentena obligatoria sobre las personas que ejercen actividades informales en sectores no afectados por la cuarentena, donde se destaca el paro de unas 30 mil personas dedicadas al mototaxismo, cuya actividad se ha reducido, y de unos 13 mil profesionales independientes que han debido cerrar sus oficinas.

•El marginamiento de 51 mil personas vinculadas informalmente a la construcción e industrias que todavía no terminan de reactivarse, y la disminución de los vendedores estacionarios en unos 38 mil de los 56 mil existentes, como resultado de las operaciones de control sobre el mercado de Bazurto, en la movilidad de la ciudad y el pico y cédula aplicado a los “compradores ambulantes”.

•El impacto más importante, que es el cierre de la ciudad turística, que deja cesantes a todos los eslabones informales de la cadena, que se estiman en 49 mil.

“Sumado a lo anterior, los empleos en riesgo en los sectores formales, que según una encuesta de la Cámara de Comercio (abril 2020), se estima en un 81% de los sectores que no han terminado de incorporarse y los que permanecen en cuarentena como el turismo”, sostiene el investigador. Además, dice que en total se prevé un impacto que puede afectar a 261 mil empleos y ocupaciones, que afectan a 26.240 empresas (un 71,5%) y a 181 mil personas que trabajan por cuenta propia en actividades informales (un 82%).

Abrir no significa recuperar

El análisis anterior señala un efecto real que supera a la reactivación de actividades. En los casos del turismo o los centros comerciales, abrir estos sectores no significa la llegada inmediata de turistas o consumidores, sostiene el experto. Tampoco la masificación de ventas estacionarias que mueve a los sectores informales. “Simplemente se comienza un proceso de recuperación de mercados y de ajuste a las nuevas medidas de distanciamiento social, que llegaron para quedarse”, dice Correa.

Un fondo distrital

Finalmente, el análisis recomienda “que se constituya un fondo distrital de financiación de la informalidad y de las microempresas de las cadenas o núcleos productivos, y que la Cámara de Comercio de Cartagena organice unas mesas subsectoriales para la renegociación de condiciones de contratación de activos y deudas que faciliten la reactivación de las actividades económicas por núcleos y subsectores económicos (principalmente las que permanecen en cuarentena)”.

Además, que se genere una campaña para promover la compra en los negocios de proximidad, que garantice volúmenes de clientes que faciliten la subsistencia de estas microempresas y emprendedores. “El reto institucional de la reactivación de los negocios, cambia de escenario y actores; se posiciona en las agremiaciones y asociaciones de actividades informales”, reflexiona Correa.

Golpes financieros

Estas consideraciones analizan el impacto financiero. Las tasas de interés anuales del crédito bancario (Superfinanciera, mayo 2020) son del 7-10% para las 187 grandes empresas de la ciudad; del 10-19% para las Pymes; del 15-27% para los microempresarios (cuando tienen un buen récord para acceder al crédito bancario), pues el mercado extrabancario más favorable tiene una tasa de usura del 60% anual, que se aplica igualmente a las 220 mil personas que trabajan por cuenta propia informalmente.

“En este marco, entre los informales que viven del diario, las condiciones son más onerosas: desde un 5% a un 20% diario. Entonces la financiación es un factor fundamental para el reinicio de operaciones en condiciones de bioseguridad y el pago de las pérdidas o deudas del periodo de cuarentena, en 60 días”, explica Correa Reyes.

Arrendamientos

Otros factores importantes que deben resolverse, según esta óptica, son la renegociación de contratos de arrendamiento (principalmente en el Centro); la concertación del recaudo de cartera comercial con clientes y proveedores (que se convirtió en morosa), y las condiciones de crédito para el aprovisionamiento de insumos y productos, y del despacho a los grandes superficies, entre otros. Esto significa que el levantamiento de la cuarentena parece ser una solución necesaria, más no suficiente.

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