“Karen es una guerrera y debe seguir en pie”: mamá de niña con cáncer

25 de agosto de 2019 02:00 PM
“Karen es una guerrera y debe seguir en pie”: mamá de niña con cáncer
Karen Contreras junto a su madre Neila Ávila. // Q’hubo

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Estamos en las instalaciones de FundeVida en Zaragocilla. Son las 11 de la mañana y después de escuchar un poco la historia de Karen Contreras Ávila, contada por los integrantes de esta fundación, aparece ella, la protagonista de esta historia de lucha junto a su mamá, Neila Ávila.

Karen tiene 23 años, es de contextura delgada, tez morena y unos ojos llenos de vida. Cualquiera que la ve no creería que ella ha sobrevivido en dos ocasiones al cáncer y con la operación que necesita, espera que sea la tercera de muchas victorias que tiene por cumplir de la mano de su madre y de Dios.

Karen es de Magangué y su proceso en el mundo de los hospitales, quimioterapias y radioterapias inició cuando tenía 16 años. Este ciclo de 17 quimios lo terminó en el 2015, y cuatro años después, 2019, le volvieron a detectar el cáncer, esta vez en la columna.

“Mi hija necesita con urgencia la cirugía artrodesis intersomática de columna vertebral y descomprensión de la cauda esquina, al principio Ambuq, la EPS de ella, no la había autorizado y hace unos días lo hicieron, pero ahora no quieren ayudarnos con los transportes, alimentación y estadía en Montería que es donde la deben operar”, indicó Neila con los ojos llorosos y añadió que “a mí me duele mucho cuando mi hija está con esos dolores. Verla así me parte el alma”.

Su experiencia

Sentada en una silla plástica, Karen contó que los dolores que el cáncer le produce en sus extremidades son tan fuertes que muchas veces debe ser sedada.

“A los 16 años comencé con dolores en mi pierna derecha, el cual se me pasaba para la cadera y en muchas ocasiones me daba fiebre de 40 grados. En principio me mandaban pastillas, pero eso no me calmaba y después de varias hospitalizaciones y una resonancia que me hicieron en Sincelejo, me enviaron de inmediato a un oncólogo acá en Cartagena, donde me dijo que tenía cáncer”, recuerda esta mujer, quien es la segunda de tres hermanos.

Karen tenía cáncer de sarcoma oseo en iliaco derecho, el cual empieza en ciertas partes del cuerpo como los huesos o los músculos.

“Mucho dolor”

Después de terminar todo ese ciclo y haber superado dos veces el cáncer, los médicos le hacían seguimiento a Karen para verificar cómo seguía su salud y justo el 8 de julio, después de contarle a sus médicos que los fuertes dolores habían vuelto, pero esta vez en la parte baja de la espalda, le descubrieron que el cáncer había regresado.

“Cada vez que iba al médico decían que no era nada, hasta que el doctor del centro radioncológico me revisó, pero decidió que el neurocirujano y el radioterapeuta me revisaran para tener otro concepto y ahí fue cuando el doctor Carlos Pereira, quien fue el que me operó la primera vez en Montería, vio los estudios y dijo que me debían hacer una resonancia lumbosacra y ahí detectaron que tenía nuevamente cáncer”, indicó esta joven, quien estudió un año atención a la primera infancia, pero por los constantes dolores que le dan, no ha podido ejercerlo.

Madre e hija indican que día a día han tocado las puertas de Ambuq para que les den una respuesta afirmativa a la autorización de la cirugía, pero hasta ahora no ha sido posible, por eso se vinieron hasta Cartagena, a FundeVida, donde siempre les han brindado una mano.

“Cuando Karen inició con el cáncer, como la atendían en el Centro Radioncológico acá en Cartagena, nosotros nos hospedamos aquí y la fundación siempre nos apoyó con transportes, alimentación, alojamiento y demás, lo mismo ocurrió cuando la operaron en la antigua San Juan de Dios, actual Clínica El Bosque, pero ahora vinimos para que nos ayudaran con la EPS, pues la cirugía es muy urgente y ellos (EPS) no quieren costearnos los transportes, alimentación y estadía mía allá y eso por ley deben hacerlo”, dijo la señora Neila.

“Cada vez que me dan los dolores, es muy insoportable, es algo que no puedo explicar, que no sé como sentarme ni nada. Los médicos dicen que el tumor me está oprimiendo la parte baja de la columna, y que me tiene dos discos y algunas vértebras presionadas, por eso el dolor es muy fuerte. Si no me operan, puedo quedar en silla de ruedas”, aseguró Karen, con una mirada triste, pero con voz alentadora.

Para calmar los dolores la protagonista de esta historia debe tomar 5 gotas de tramadol, acetaminofen si el dolor es muy fuerte y una pastillita de diclofenaco. Puede tomarse todas estas dosis hasta tres veces al día.

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