Cartagena


La Boquilla se quiere quedar en su tierra

La comunidad afro ya impugnó el fallo de primera instancia que anuló la titulación colectiva de las familias sobre el territorio. Aseguran que darán la batalla hasta el final.

JULIE GONZÁLEZ ORTEGA

06 de septiembre de 2020 12:00 AM

“El territorio es la vida y la vida no se vende, se ama y se defiende”. Bajo ese mantra cientos de boquilleros salieron a las calles el pasado miércoles a manifestarse en contra del fallo de primera instancia que anuló su titulación colectiva sobre el territorio, y que puso en riesgo su permanencia en ese sector de la Zona Norte, la cual data de hace más de 350 años.

Y es que no hay aislamiento que valga cuando se trata de defender el territorio, o más bien, la vida misma. A pesar de ello, quienes salieron a las calles lo hicieron con las medidas de bioseguridad y tapabocas que en un costado expresaban su sentir: “Esta tierra es nuestra”, se leía en algunos. (Le recomendamos: Con manifestación cultural, La Boquilla defendió su título colectivo)

“La titulación colectiva es la que nos tiene a nosotros dando la lucha y lo haremos hasta el cansancio. Es muy importante para nosotros porque es la que nos garantiza nuestra permanencia aquí, es la que nos muestra nuestra ancestralidad cultural y nuestras costumbres, es el documento jurídico que tiene La Boquilla para defenderse de todos los ataques del Estado y los inversionistas con nosotros”, expresó Irina María Zúñiga, presidenta del Consejo Comunitario de esta comunidad.

Precisamente por eso, más que una protesta, todo se trató de una manifestación cultural, donde los boquilleros salieron a demostrar con música, cantos y bailes por qué merecen quedarse en ese territorio.

Los pescadores aplazaron su faena diaria y también caminaron con sus redes al hombro y puño arriba gritando: “¡Resistencia!”.

Imagen BOQ

“Yo soy de La Boquilla, este es mi pueblo, aquí nací y aquí me criaron mis padres. No tenemos a dónde ir, nosotros vivimos de la pesca y eso está aquí, a la orilla del mar. Mis padres también fueron pescadores y vivieron aquí”, expresó Eligio Ortega, pescador, a quien sus 67 años no le impidieron salir a la calle a manifestarse.

Restauranteros, masajistas y guías turísticos también se unieron por el propósito común de defender su tierra.

“Hemos estado mal en medio de la pandemia porque no hemos podido trabajar, pero salgo a la calle porque quiero defender mi territorio, ese que nos quieren quitar. Nosotros somos nativos y pescadores. Son nuestras tierras y las defenderemos a capa y espada”, expresó Alfredo De Ávila, restaurantero de La Boquilla.

Como él, son muchos los que repiten ese discurso, ya que La Boquilla es una comunidad que se sostiene principalmente de la pesca y del turismo, que por estas épocas de coronavirus ha escaseado. Y si bien están acostumbrados a recibir foráneos, se niegan rotundamente a que sean personas externas las que los quieran sacar de sus tierras.

“Esto nos pertenece por ser afrocolombianos. El miedo que nos da es que la gente que tiene mucho dinero compre los terrenos y nos separen de las playas”, dice Manuel, miembro de la asociación Ecotours Boquilla.

Las playas, el mar, la ciénaga. La Boquilla es un territorio ancestral rodeado de la más vívida muestra de la naturaleza en Cartagena y cómo ella confluye de forma orgánica con el humano que la habita, para convertirse en una fuente de ingresos sostenible.

Es por eso que el arraigo que sienten los boquilleros hacia su tierra va más allá del tiempo que han permanecido allí, pues trasciende a la relación misma que han construido con el ambiente que les rodea, y cómo este ha repercutido en su forma de ver la vida, en sus tradiciones y costumbres que persisten hasta el día de hoy. Tradiciones que hoy se ven amenazadas, según ellos, por intereses externos.

“Defendemos la titulación colectiva porque defendemos un proyecto político antirracista. La anulación es un acto que demuestra racismo cultural en esta ciudad, rechazamos que el desarrollo turístico e inmobiliario implique el despojo de las comunidades negras de estos territorios, que los aburguese, los blanquee y los violente desde la naturaleza de la explotación y el consumo agresivo”, expresó Leidy Laura Pernett, de la Mesa Social de Mujeres.

La impugnación

El mismo 2 de septiembre, el Consejo Comunitario presentó la impugnación formal al fallo del Tribunal Administrativo con el fin de defender la permanencia de la comunidad en el territorio.

Entre los argumentos que presentaron se encuentran que no se notificó en debida forma a la Agencia Nacional de Tierras por parte del Tribunal ni a la representante legal del Consejo Comunitario, Irina María Zúñiga. De igual manera, señalaron una falta de competencia del Tribunal para decretar nulidad sobre ese título, teniendo en cuenta que es diferente la ocupación de un terreno baldío por parte de un particular a la ocupación por parte de una comunidad afro, lo cual le da competencia al Consejo de Estado. (Lea aquí: La Boquilla impugna fallo que anuló su titulación colectiva)

Además, criticaron el hecho de que el fallo se basara en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que califican como una norma a medias que dice que La Boquilla es en parte rural y en parte urbana, desconociendo que según el artículo 318 de la Constitución Política, todo corregimiento hace parte de la zona rural.

En la misma medida, expresaron que no se tuvo en cuenta la Ley 21 de 1991, que ampara las tierras de las comunidades negras ni la Ley 70 de 1993 que reconoce la propiedad colectiva de la tierra de las comunidades afrocolombianas que históricamente han habitado en determinado territorio ya sean cascos urbanos o rurales, con el fin de que según el artículo 7 de la Constitución, los habitantes de estas zonas mantengan su integridad e identidad cultural.

Desde el Consejo Comunitario también indicaron que, en vista de que el fallo definitivo puede demorar, también radicarán una acción de tutela con el fin de que temporalmente se elimine esta nulidad, la cual les genera perjuicio a los boquilleros como comunidad.

“Si desde el 2012 hasta ahora se llevaron ocho años para que el Tribunal fallara, es posible que ahora se lleven el mismo tiempo, y la comunidad de La Boquilla no puede esperar ocho años porque eso genera incertidumbre jurídica, especulación para que los hoteleros vengan a comprar porque no hay título y la gente se desespere por eso”, explicó José Gabriel Ortega, miembro del Consejo Comunitario.

A su vez, Ortega señaló que el título colectivo viene acompañado de proyectos de inversión para los pescadores y los boquilleros en general y la nulidad impide que estos proyectos continúen, por lo que se hace necesaria una medida transitoria que suspenda esta nulidad fallada en primera instancia.

La Procuraduría General de la Nación también se pronunció al respecto y como ente de control apeló la decisión del Tribunal en primera instancia, buscando defender los intereses de los nativos de La Boquilla. (Le recomendamos: Procuraduría apeló sentencia que anuló título colectivo de La Boquilla)

Otras comunidades respaldan

A la lucha ante la situación que atraviesan hoy los boquilleros también se adhirieron los consejos comunitarios de otras comunidades negras como Marlinda, Villagloria, Puerto Rey, Tierrabaja, Punta Canoa, Arroyo de Piedra, Arroyo Grande, San Basilio de Palenque y otras asociaciones, que también temen que el fallo de La Boquilla sea el inicio de una serie de despojos de las comunidades negras ancestrales de sus territorios.

“Las comunidades negras tenemos que sentar el precedente de que nuestros territorios, así como lo dijo la Ley 70, son inalienables e inembargables. Le estamos diciendo a la Nación que el territorio de las comunidades negras no se toca”, expresó Alfonso Cassiani, miembro del Proceso de Comunidades Negras.

Lo que dice el fallo
Lo que argumenta el fallo de primera instancia es que el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder), entidad que en 2012 emitió la Resolución 0467 que entregó el título colectivo a La Boquilla, habría otorgado estas tierras en calidad de “suelo rural”, aún cuando “tenía conocimiento desde antes de dar inicio al trámite de titulación colectiva que La Boquilla no era área rural”. Esto lo señalan apoyándose en el POT, que calificó a La Boquilla como una “zona incorporada en el componente urbano del Distrito de Cartagena”.