La ciudad necesita moverse más y mejor

08 de marzo de 2019 12:00 AM

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Manuel vive en el barro Palestina, que está enmontado en las faldas de La Popa, junto a Daniel Lemaitre. Para llevar el sustento a su familia, debe llegar al negocio en el que trabaja, que está junto a la bomba El Amparo, al sur de la ciudad.

Reconoce que ese recorrido se convierte en una odisea diaria, porque a su barrio, pese a estar pavimentado, no llega ninguna ruta de transporte colectivo.

“Por eso me toca bajar, caminar unos quince minutos hasta llegar a la avenida principal de Daniel Lemaitre. Allí cojo un jeep colectivo y en este llego hasta el mercado de Bazurto. En ese punto agarro una buseta que me lleve hasta El Amparo, o llego a la estación de Transcaribe”, explica Manuel.

Este dice que el transporte informal del mototaxismo se ha vuelto una solución para muchos en el sector, y que los días sin moto son una pesadilla. “Cuando voy de regreso a casa y es día sin moto, me toca esperar más de media hora en la estación de los colectivos, junto a la estación de gasolina que está junto al Castillo San Felipe, porque todos los colectivos están llenos y no dan abasto. Necesitamos soluciones de las autoridades para poder movilizarnos sin tantos problemas”, explicó el hombre.

Y es que no es solo Manuel quien vive esa situación, en varios sectores de la ciudad pasa lo mismo y en general la ciudad tiene problemas con la movilidad. Pese a lo importante que ha sido Transcaribe para la ciudad, aún faltan cosas por ajustar y algunos sectores siguen adoleciendo de un transporte colectivo digno.

A esto se suman los trancones que se arman en puntos estratégicos como bomba El Amparo, Bazurto o la entrada al Centro.

Pero, más allá de exponer los problemas, ¿qué posibles opciones hay para solucionar estos problemas?

El Universal habló con Ramón Torres Ortega, ingeniero civil con una maestría en vías terrestres, experto en movilidad. Este ha trabajado la mayor parte de su vida como profesor en la Universidad de Cartagena, fue decano de la facultad de ingeniería del alma mater, fue presidente de la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos de Bolívar y desde el jueves pasado hace parte del consejo directivo de la Sociedad Colombiana de Ingeniería. Para el experto, los principales problemas que afronta la movilidad en la ciudad son la falta de una verdadera malla vial y el desequilibrio entre la demanda y la oferta vial.

“Está la demanda del parque automotor que se mueve por las vías de la ciudad, pero no solo eso. Además del transporte de pasajeros en vehículos, hay que mirar también qué pasa con sistemas alternativos como zonas peatonales y ciclorrutas, para que haya articulación entre los distintos modos de transporte. Existe desequilibrio entre oferta y demanda. Desequilibrio porque hay más parque automotor que oferta vial, es nula la oferta vial en Cartagena. Tuvo una mala planeación desde el punto de vista de la malla vial, hubo planeación con falencias. No se ha tratado de solucionar la problemática de que a medida que crezca el parque automotor, haya más vías. No más vías en términos generales, es que la ciudad debe tener buen sistema de transporte colectivo, independientemente si tiene más vías o no. Si tiene un buen sistema de transporte colectivo, el rico abandona el carro y se sube al transporte que usan todos.

“Para que el transporte colectivo funcione, debe haber una verdadera articulación entre arterias viales principales, secundarias, colectores por zonas y las vías locales que alimentan a colectores. Cualquier sistema tiene esas vías. Desafortunadamente Cartagena adolece de planeación de malla vial. No hay conectividad en nuestra malla vial en la que tengamos una cuadrícula con vías principales de sur a norte y grandes vías de oriente a occidente. Cuando hay un paro en la avenida Pedro de Heredia, por ejemplo, que es la vía principal, la movilidad en la ciudad fracasa porque no hay más opciones para moverse de sur a norte, no hay una cuadrícula vial que nos brinde otras opciones, no hay otra vía que lleve de sur a norte. Deben haber varias que interconecten a Turbaco con Cartagena y darle continuidad hasta el Centro”, explicó el ingeniero.

Opciones

Como opciones para mejorar la movilidad en la ciudad, el profesor plantea una alternativa, principal (porque tiene varias opciones más investigadas), que consta de la construcción de una troncal y cuatro transversales, inicialmente, que ayudarían a mejorar la movilidad.

La troncal, a la que en sus estudios denominó Troncal 9, comenzaría desde Turbaco, entraría a Cartagena por la zona suroriental, cruzando por el centro de Olaya Herrera, pasaría por los alrededores del cerro de La Popa, llegando al Centro, para luego conectarse con puentes a la avenida Santander.

Cree que, al pasar por la zona suroriental, el costo de la tierra sería menor y las personas que viven en estas zonas serían reubicadas en proyectos como edificios, que además mejorarán su calidad de vida.

“La vía debe permitir dos calzadas con flujo continuo y dos calzadas de servicios para irrigar a zonas residenciales y que estas se conecten con grandes intersecciones viales, de forma que por allí no pasen bicicletas, personas, carretas o motos. Una vía de flujo rápido, que tenga zonas a diferentes niveles. Alrededor no debe haber comercio. Esta gran vía debe llevarse hasta Turbaco, porque la mayor parte de las personas que viven en Turbaco trabajan en Cartagena. Esta gran vía permitiría que se desahogue la Pedro de Heredia, porque esta con Transcaribe quedó ahogada. En vez de aumentar velocidad, lo que hizo fue poner flujo en calzadas mixtas que tiene secciones transversales mixtas y eso pacifica el tránsito en estas vías mixtas”, explicó.

El ingeniero también señaló que faltan vías que interconecten a la ciudad de forma directa de este a oeste, que formen como tal la cuadrícula de una malla vial bien pensada, aprovechando vías existentes para darle continuidad a estas transversales. El ingeniero indicó que, inicialmente, se necesitarían al menos cuatro vías transversales para mejorar la movilidad.

Si la ciudad tiene esa troncal que pase por la zona suroriental, se acabaría el transporte ilegal en esos sectores, porque el transporte público no ha sido capaz de satisfacer esa demanda de usuarios y llegar hasta donde estos lo requieren. La gran informalidad del transporte está en la zona suroriental, que bordea la ciénaga de la Virgen. Hay que pensar en zonas de expansión, hay que terminar la vía Perimetral, pues con esta, además de mejorar la movilidad, ayudaría a evitar que se siga invadiendo la ciénaga.

Soluciones económicas

Pensando en soluciones económicas para la movilidad, en cuanto a tiempo y dinero, el ingeniero indicó que podrían hacerse intervenciones en puntos críticos como El Amparo, rotonda de Bazurto, rotonda de San Felipe y en Los Ejecutivos.

“En El Amparo podría hacerse un soterrado. Una vía por debajo y por arriba porque así no entorpecemos el entorno. Un puente elevado en ese punto no, porque eso divide regiones. En cuanto a Bazurto, con Transcaribe se planteó una glorieta partida, pero se debió plantear pasos a distinto nivel a lo largo del recorrido. En vez de una glorieta partida, el sistema más el flujo mixto, deberían pasar por encima y esa glorieta se deja como elemento intercambiador de flujos para el resto de flujos que quiere intercambiar en ese punto para llegar a las distintas vías. La avenida sería a diferente nivel, que incluya el carril del solobús y los mixtos. Y ahí se soluciona en Bazurto. En cuanto al sector de la glorieta de San Felipe, allí es necesario un soterrado para que no afecte la vista del Castillo San Felipe. Para que una vía pase por debajo y la otra por arriba, pero enterrándola y se evita el conflicto de flujo”, concluyó.

“Acabamos la sobreoferta”

En cuanto a Transcaribe, el gerente de este, Humberto Ripoll, cree que el sistema de transporte masivo sí ha mejorado la movilidad en la ciudad y que ello lo reflejan los números. “En el 2011 se determinó que en los buses viejos o del TPC había una sobreoferta del 150 por ciento. Es decir, por cada vehículo que se necesitaba, había dos más. En estos momentos hemos sacado la totalidad de esa sobreoferta. Recordemos que por esa sobreoferta los vehículos no hacían los ciclos en los tiempos que eran, y cuando iban a llegar a los relojes iban muy rápido, pero después del reloj hacían el llamado ‘ratoneo’, causando tragedias con la guerra del centavo. Con Transcaribe eso se acabó. Hemos desintegrado mas de 730 buses en el TPC, es una cifra importante porque esos vehículos algunos tenían hasta 20 años de vida útil y expulsan cualquier cantidad de contaminantes al medioambiente. Hemos cambiado esos 730 buses por 300 buses nuevos que son a gas, que reducen las partículas contaminantes en un 99 por ciento”.

El gerente también indicó que hay planes para llegar con Transcaribe a zonas donde lo necesitan, pero necesitan resolver primero temas como el de infraestructura. “Hay algunos sitios que incluso teniendo infraestructura los vehículos más pequeños de Transcaribe no van a poder llegar, porque son a gas o porque son vías muy inclinadas. Estamos viendo otras tecnologías que en otros países, en donde en ese ultimo cuarto de milla tienen unos vehículos eléctricos que funcionan bien en pendientes altas. No es fácil porque prestamos servicios con concesiones firmadas en el 2014, 2015 y 2011, y que tienen obligaciones contractuales tanto empresas concesionarias como los contratantes. Hay que analizar bien eso y le hemos pedido ayuda al Ministerio de Transporte, para actualizar el plan de Transcaribe para ampliar la oferta de transporte”, explicó Ripoll.

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