“La independencia le hizo mucho daño a Cartagena”

07 de agosto de 2019 12:00 AM

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La independencia de Colombia fue más el daño que le hizo a Cartagena que el beneficio".

De esa manera se expresa el historiador magangueleño Roicer Flórez Bolívar, quien de paso agrega que la independencia de Colombia no puede pensarse en el sentido de unas fechas puntuales (20 de julio, 7 de agosto, 11 de noviembre, etc.), ya que se trata de un proceso que incluyó la participación de distintas regiones, pero también de distintos sectores sociales, étnicos y raciales.

“Dicho de otro modo –explica--, es vital entender que la independencia fue un proceso largo y complejo, que arrancó en 1808 y terminó en 1823. Esa delimitación sirve para resaltar cuál fue el papel de la Región Caribe en ese proceso”.

--¿Y cómo fue ese proceso?

--La independencia no se alcanza a comprender en toda su magnitud sin el papel desempeñado por Mompox, Cartagena y Santa Marta. En el caso de las dos primeras, cabe destacar que Mompox declaró su independencia absoluta el 6 de agosto de 1810, convirtiéndose en el primer pueblo libre de la actual Colombia. La historia de Cartagena no puede desligarse del papel que desempeñó en la independencia, pero también es cierto que está entre las que más se vieron afectadas negativamente por ella. Fue el único puerto de la antigua monarquía española que se estancó en el siglo XIX, mientras que La Habana, Buenos Aires, El Callao y Veracruz crecieron.

--Según usted, ¿cuál es la fecha más importante del proceso de la independencia?

--El 24 de junio de 1821, que se conoce como “La noche de San Juan”. El 7 de agosto de 1819, cuando se dio la batalla de Boyacá, no significó el destierro definitivo de los españoles, porque ellos siguieron viviendo aquí hasta 1821, ya que buena parte del territorio colombiano seguía en sus manos. Por ejemplo, la gente de Pasto peleó contra el rey de España hasta 1823. Luego de la batalla de Boyacá, las fuerzas realistas estaban fortalecidas en varias regiones del país, como Santa Marta y Cartagena. Los ejércitos libertadores retomaron parte de esos territorios; y en el Caribe colombiano el almirante José Prudencio Padilla estableció el segundo sitio de Cartagena por tierra y por mar. El conflicto entre independentistas y españoles se dirimió el 24 de junio de 1821 (“La noche de San Juan”) en la bahía de Las Ánimas, cerca del Muelle de los Pegasos. Allí los españoles se vieron obligados a retroceder, lo que concluyó en que se firmara un armisticio. Y fue así como el 10 de octubre las tropas realistas terminaron dejando definitivamente el territorio de Cartagena y de Colombia.

--Volvamos al estancamiento de Cartagena en el siglo XIX. ¿Cuál fue la causa?

--Básicamente, los cambios que se dieron con la independencia. En primera instancia, Cartagena vivía de un impuesto que se conocía como el “situado fiscal”, que debían pagarle todas las ciudades del virreinato de la Nueva Granada, debido a que la ciudad cumplía una función militar de defensa, lo cual demandaba muchos gastos. Con la independencia, el impuesto desapareció, porque, desde la perspectiva de Bogotá y de otras ciudades del virreinato, Cartagena era una ciudad parásita que vivía a expensas de las demás. Otro factor fundamental consiste en que Cartagena tenía el monopolio de exportación e importación, el cual fue eliminado cuando se estableció la República. Es decir, los dos elementos fundamentales del crecimiento de Cartagena, durante el siglo XVIII, culminaron con la independencia. La ciudad entró en una profunda crisis que se prolongó durante todo el siglo XIX. Mompox también cayó en crisis. Es decir, entraron en crisis los dos centros coloniales más importantes de la corona española.

--¿Qué tan próspera era Cartagena antes de la independencia?

– Mucho, porque la implementación de las reformas borbónicas hizo que se invirtieran fuertes cantidades de dinero para fortalecerla militarmente, como consecuencia de la experiencia que se vivió en la toma de La Habana, por parte de los ingleses. Lo que conocemos actualmente como “Patrimonio Histórico de la Humanidad” fue culminado durante la segunda mitad del siglo XVIII. Eso determinó el enriquecimiento de un sector de comerciantes, lo que se tradujo en la construcción de grandes casas en el Centro Histórico, pero también en la adquisición de títulos nobiliarios y de un número elevado de esclavos, como sinónimo de prosperidad y estatus. Ahora bien, no solamente los comerciantes se vieron beneficiados. Quienes construyeron lo que hoy es el patrimonio histórico fue un sector de los artesanos mulatos, pardos y, en menor medida, blancos. Muchos de ellos obtuvieron cierto reconocimiento económico, entre ellos Pedro Romero, quien gozaba de un nivel económico excelente, lo cual se traducía en propiedades en el Centro Histórico y esclavos. Romero quería ascender socialmente, pero el color de su piel se lo impedía. Sin embargo, aspiraba a que sus hijos estudiaran. Por eso le envió una carta al rey de España, donde le pidió que dispensara el color de piel de su hijo, Mauricio José Romero, para que estudiara derecho. Esas talanqueras que ponía la corona española para la movilidad social determinaron el que muchos mulatos y pardos se sumaran a la gesta independentista.

--¿Cuál fue la consecuencia inmediata de la crisis que vino después?

--El surgimiento de otras ciudades. Barranquilla, por ejemplo, terminó desplazando a Cartagena; y Magangué terminó desplazando a Mompox. Lo que pasaba era que la estructura económica de Cartagena padecía un problema fundamental: no tenía una relación directa con sus zonas de influencia portuaria. En cambio, Buenos Aires, La Habana y El Callao crecieron precisamente por las exportaciones que tuvieron con las ciudades con las cuales se relacionaban y tenían en su zona de influencia en el siglo XIX.

--Perdidos los privilegios que tenía la ciudad en La Colonia, ¿qué hizo la clase dirigente cartagenera?

--A pesar de que Cartagena perdió el auge económico que ostentaba, conservó cierto nivel de protagonismo político en las primeras décadas del siglo XIX, lo que se reflejó en el nombramiento de algunos funcionarios durante la Gran Colombia. Eso determinó que un sector le apostara, por ejemplo, a que la ciudad se declarara “puerto franco”, una alternativa para que entraran, sin ninguna restricción, los productos del extranjero. Pero la idea no se pudo concretar. En vez de eso, se registró una fuerte migración de familias cartageneras hacia las sabanas de Bolívar, Sucre y Córdoba; pero también hacia el Chocó, donde se estaba dando la extracción de madera. Otras familias se fueron para Barranquilla y Santa Marta. Hay que concluir, entonces, que el XIX fue un siglo perdido para Cartagena.

--¿Cómo se subsanó la crisis?

--Cuando llegó Rafael Núñez a la presidencia de Colombia. Fue aquí cuando Cartagena comenzó a reactivarse económicamente, gracias a que Núñez decretó que el canal del Dique se considerara una vía de carácter nacional. Antes de eso, y hasta mediados del siglo XX, la principal vía de comunicación de Colombia era el río Magdalena, lo que hizo que Barranquilla y Magangué prosperaran, ya que estaban bien ubicadas respecto a esa arteria fluvial. Antes de que llegara Núñez, el canal del Dique era vital para Cartagena, pero con la crisis del siglo XIX no había dinero para mantenerlo abierto. Otros factores de desarrollo fueron la construcción del ferrocarril Cartagena-Calamar, la reactivación del puerto y las exportaciones de ganado desde el Caribe hacia Cuba y Estados Unidos. Todo eso ocurrió a finales del siglo XIX. Antes, la crisis fue terrible. Lo dicen los reportes de los extranjeros que visitaban a Cartagena: describen que en la ciudad no se había construido un edificio nuevo después de las casas de La Colonia y que los propietarios de las casas del Centro Histórico las daban gratis para que los ocupantes les remendaran los techos, y evitaran que se metiera la lluvia.

--¿Antes de que llegara Núñez, no había cartageneros preparados para enfrentar la crisis?

--Una de las consecuencias de la independencia radica en que la élite de Cartagena fue descabezada. En el proceso independentista participaron todos los sectores sociales y todas las etnias; y hasta las mujeres dieron su cuota de sacrificio. Tal vez por eso, cuando se dio la independencia, además de que no había dinero, no quedó en Cartagena un grupo político de peso, que tuviera influencia a nivel regional y nacional. Unos años después surgió Juan José Nieto como el primer presidente negro que tuvo la nueva república, pero tampoco tenía el suficiente peso político que tuvo Núñez, quien terminó convirtiendo a las élites regionales del Caribe en élites nacionales.

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