La prostitución sigue vigente en la Torre del Reloj

19 de agosto de 2018 12:34 PM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Para nadie es un secreto que la plaza de Los Coches, detrás de la Torre del Reloj, en pleno corazón del Centro Histórico de Cartagena, es uno de los puntos donde se vé más prostitución en la ciudad. Tanto extranjeros como locales llegan al lugar para buscar lo que se puede denominar “el paquete” que incluiría sexo, drogas y alcohol.

Ante eso, El Universal decidió ir hasta el mencionado lugar para ver cómo es la noche en esta zona en la que se mueve esa situación que por estos días ha dado de qué hablar.

Recordemos que este lugar fue uno de los puntos de partida de la denominada operación Vesta, un gigantesco operativo conjunto de las autoridades contra diferentes delitos sexuales, que arrojó capturas, entre otras, de uniformados, extranjeros y demás personas, presuntamente vinculadas a estos delitos, como alias ‘la Madame’.

En dicha operación, según la Fiscalía, fueron desmanteladas varias redes de explotación sexual, una de las cuales tendría su punto neutral en la plaza de Los Coches, donde se presume que, incluso, menores de edad eran explotadas.

Pero los operativos pasaron y aunque muchas personas creían que con eso la situación iba a cambiar, no es del todo cierto.

El pasado viernes 10 de agosto, decidimos aventurarnos hasta el sitio con tal de poder comprobar si algo había cambiado. La situación fue interesante.

Se ofrecen

10:15 de la noche. Llegué a la Torre del Reloj, vestido con camisa mangas largas, pantalón y muy perfumado. Así, según varias amigas, daría la impresión de ir en plan de conquista y llamaría la atención.

Al llegar, opté por instalarme en una de las entradas a la plaza de Los Coches. En menos de media hora, una mujer, de aproximadamente 30 años, se me acercó ofreciéndome servicios sexuales a un ‘buen precio’.

“Hola mi amor, ¿cómo estás, por qué tan solo?, si gustas te acompaño toda la noche y te hago sentir placer”, me dijo. Yo, por seguir la conversación, solté una risa, la miré fijamente y pregunté el precio. “Tan solo 120 mil pesos, anímate”, concluyó.

Después que me revelara el valor por “acompañarme”, le dije que no se perdiera, que iba a buscar a unos amigos. Al escuchar eso, me dijo que fácilmente podía ubicar a otras dos amigas y empezar una fiesta.

Clientes y conexiones

Durante mi estadía, que fue más o menos hasta las 11: 30 de la noche, vi cómo varios hombres les buscaban clientes a distintas mujeres. Por un momento me senté en una de las bancas de la plaza y al verme solo se me acercaron muchas veces sujetos a ofrecerme chicas ‘a un buen precio’. De repente noté cómo dos sujetos se le acercaron a una mujer, a quien llamaremos *Catalina. Hablaron alrededor de un minuto y se fueron. Al rato, ella caminó sola hasta el Parque Centenario, donde fue recogida por dos sujetos en un carro.

A eso de las 11 de la noche, cuatro hombres que aparentaban ser extranjeros, iban caminando por la plaza cuando una mujer de talla alta y con el busto prominente, se les acercó y habló por varios minutos con uno de ellos. Al rato, pude notar que el sujeto empezó a tocarle parte del glúteo a manera de un sello que ponía a un trato hecho. Minutos más tarde, la mujer, de tez morena, llegó con una compañera, bajita, pelo rubio y de amplias caderas, para hablar por varios minutos y luego marcharse.

Todo esto en plena Torre del Reloj, a solo unos pasos de la Alcaldía.

¿Les ponen problema?

Cuando estaba a punto de irme, me topé con dos mujeres, ambas voluptuosas y un disgusto compartido. Su rabia era evidente. A pesar de ello, decidieron acercarse a mí diciendo que podíamos pasar un rato increíble.

Mientras conversábamos les pregunté qué les pasaba, a lo que sin ningún problema me dijeron que por ser venezolanas las molestaban mucho a la hora de ejercer su trabajo.

“La policía nos pide muchos papeles, hay veces que nos toca ir a trabajar a otras plazas porque es un fastidio”, relataron. Por ‘otras plazas’ el par de mujeres se referían a otros sectores del Centro Histórico y hasta otros barrios como El Amparo, donde, según me contaron, tienen bastantes amigas. Finalmente, con mi falsa promesa de ir por más amigos, me retiré no sin antes consultar el precio del ‘rato increíble’.  “100 mil pesos”, me dijeron.

Casi a la medianoche decidí irme. En mi camino desde la plaza de Los  Coches hasta la India Catalina se me acercaron un par de trabajadoras sexuales, mientras otras me lanzaban una mirada como inspeccionando si podría ser un cliente. En el camino vi varios establecimientos que, según las noticias, fueron objeto de allanamientos en medio de la operación Vesta, estaban funcionando, así que me pregunté si eso se podía.

Lo cierto es que, pese a mermar en cantidad, conseguir una mujer a cambio de dinero no es algo que se haya dificultado en Cartagena. La mayoría son jóvenes con un maquillaje que fácilmente podría ocultar su minoría de edad y que saben esquivar los controles de las autoridades. La plaza sigue funcionando.

Desde la Secretaría del Interior dicen que los controles en la plaza son constantes, al igual que en los establecimientos nocturnos donde se vende licor. Varios de estos establecimiento, algunos de los cuales fueron objetos de allanamientos en medio de los operativos, tuvieron una sanción de unos días y luego podían volver a abrir sus puertas.

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Cartagena

DE INTERÉS