Cartagena


La Virgen de La Candelaria regresó a su altar en el cerro

Feligreses que subieron la imagen de la Virgen en sus brazos rezando el rosario, mantienen viva su devoción por la llamada también patrona de los cartageneros. Con esta celebración se acaban las fiestas en su honor.

HYLENNE GUZMÁN ANAYA

04 de febrero de 2019 12:00 AM

A las 4 de la tarde de ayer empezó el santo rosario en la Ermita del Pie de La Popa, para despedir a la imagen de la Virgen de La Candelaria, que regresaría a su altar en el Convento de La Popa. Distinto a otros años, la virgen solo permaneció 24 horas en la parroquia del Pie de La Popa, pues el sábado a la misma hora arrancó su descenso con cientos de feligreses a sus espaldas.

Antes de esto, se hizo una eucaristía en su honor donde se le agradeció por las bendiciones recibidas. Esta vez eran menos personas subiéndola, pero con la misma fe y devoción de quienes la bajaron.

Con el ascenso de la virgen se terminan las Fiestas de la Virgen de la Candelaria, que comenzaron el 25 de enero con una serie de actividades religiosas, culturales, académicas y artísticas.

Este 2019, después de 200 años, según el Instituto de Patrimonio y Cultura (IPCC), un cabildo tradicional peregrinó hasta el Convento de La Popa donde está el santuario a la Virgen. La reina del cabildo y su cohorte veneraban y rendían ofrendas a la también llamada virgen de las Candelas, hasta llegar al cerro para hacer la lectura del ‘Decreto de la reconciliación’. Se hizo una retrospectiva del homenaje y la celebración que se le hacía a La Candelaria. En su descenso, la imagen recibió dos paradas de rueda de cumbia en su honor.

Con el cierre de las Fiestas de la Virgen de La Candelaria también se termina el Festival del Frito Cartagenero, que este año contó con más de mil visitantes diarios para deleitarse con las delicias de las matronas de la ciudad.

“Vivimos un reencuentro con nuestras tradiciones, con las expresiones culturales que nos hacen cartageneros. Las Fiestas de La Candelaria fomentan nuestra gastronomía, nuestra danza, nuestra música, nuestra fe y nuestra cartageneidad”, expresó en su momento el director del IPCC, Iván Sanes. Cada 2 de febrero se celebra esta advocación mariana que coincide con la celebración de la presentación del Señor y la purificación ritual de la virgen María. La relación de la candela con esta Virgen viene de años anteriores, pues a mediados del siglo V se le conocía como la ‘Fiesta de las luces’. Pese a que se desconoce exactamente cuando comenzaron las procesiones con velas relacionadas con esta fiesta, en el siglo X ya se celebraban con esta solemnidad por parte de los cristianos católicos.

A las 4 de la tarde de ayer empezó el santo rosario en la Ermita del Pie de La Popa, para despedir a la imagen de la virgen de La Candelaria, que regresaría a su altar en el Convento de La Popa. Distinto a otros años, la virgen solo permaneció 24 horas en la parroquia del Pie de La Popa, pues el sábado a la misma hora arrancó su descenso con cientos de feligreses a sus espaldas.

Antes de esto, se hizo una eucaristía en su honor donde se le agradeció por las bendiciones recibidas. Esta vez eran menos personas subiéndola, pero con la misma fe y devoción de quienes la bajaron.

“Ella es la patrona de Cartagena, como creyentes católicos la veneramos, no es idolatría. Debería llevar más gente el ascenso, pero las personas se dispersaron”, dijo Nai Dávila, asistente a la procesión.

Con el ascenso de la virgen se terminan las Fiestas de la Virgen de la Candelaria, que comenzaron el 25 de enero con una serie de actividades religiosas, culturales, académicas y artísticas.

Este 2019, después de 200 años, según el Instituto de Patrimonio y Cultura (IPCC), un cabildo tradicional peregrinó hasta el Convento de La Popa donde está el santuario a la virgen. La reina del cabildo y su cohorte veneraban y rendían ofrendas a la también llamada virgen de las Candelas, hasta llegar al cerro para hacer la lectura del ‘Decreto de la reconciliación’. Se hizo una retrospectiva del homenaje y la celebración que se le hacía a La Candelaria. En su descenso, la imagen recibió dos paradas de rueda de cumbia en su honor.

Para Yina López, la devoción de la virgen se debe a que es la madre de Jesús y es una enseñanza de sus padres. “Es la patrona de la ciudad, además de eso, la fe y todo lo que ella ha demostrado en mi familia, porque nos ha entregado mucho. Es un homenaje a ella”, indicó.

Con el cierre de las Fiestas de la Virgen de La Candelaria también se termina el Festival del Frito Cartagenero, que este año contó con más de mil visitantes diarios para deleitarse con las delicias de las matronas de la ciudad.

“Vivimos un reencuentro con nuestras tradiciones, con las expresiones culturales que nos hacen cartageneros. Las Fiestas de La Candelaria fomentan nuestra gastronomía, nuestra danza, nuestra música, nuestra fe y nuestra cartageneidad”, expresó en su momento el director del IPCC, Iván Sanes. Cada 2 de febrero se celebra esta advocación mariana que coincide con la celebración de la presentación del Señor y la purificación ritual de la virgen María. La relación de la candela con esta virgen viene de años anteriores, pues a mediados del siglo V se le conocía como la ‘Fiesta de las luces’. Pese a que se desconoce exactamente cuando comenzaron las procesiones con velas relacionadas con esta fiesta, en el siglo X ya se celebraban con esta solemnidad por parte de los cristianos católicos.