Cartagena


“Las fortificaciones no serán privatizadas”: Etcar

Rafael Cuesta Castro, director (e) de la Escuela Taller Cartagena de Indias, ratifica cómo es el manejo de las fortificaciones de la ciudad, cuenta cómo sobreviven y lo que viene para el 2021.

WENDY CHIMÁ P.

21 de diciembre de 2020 12:00 AM

Desde que inició el 2020 se ha estado especulando sobre la supuesta privatización de las fortificaciones de la ciudad, incluso se rumoró que serían administrada desde la capital del país. Esto, después de que en enero la ministra de Cultura, Carmen Inés Vásquez, y el alcalde de la ciudad, William Dau, sostuvieran diferentes reuniones donde trataron el tema del manejo y la administración de estas fortificaciones y los baluartes.

En su momento, los cartageneros y gestores culturales rechazaron tales afirmaciones y comenzaron a defender su patrimonio, por lo que desde el Ministerio de Cultura señalaron que nada de eso pasaría e indicaron que la Escuela Taller Cartagena de Indias seguiría siendo la responsable de la administración del Castillo San Felipe de Barajas, los demás baluartes y monumentos.

Pese a que la afirmación quedó sentada en el tiempo y en diferentes reuniones, hoy en día siguen algunas personas manifestando que estas fortificaciones sí serán privatizadas, por lo que Rafael Cuesta Castro, director (e) de la Escuela Taller Cartagena de Indias, decidió aclarar estas polémicas afirmaciones que se han hecho en diferentes momentos del año, pero que han tomado más fuerza en este último trimestre.

“Son administradas por la Etcar”

Recordemos que las fortificaciones de Cartagena son Bienes de Interés Cultural (BIC) del ámbito nacional, lo que quiere decir que están abiertos para el disfrute de los ciudadanos y para adquirir conocimiento, por lo que de acuerdo con el articulo 10 de la Ley 397 de 1997, modificado por el artículo 6 de la Ley 1185 de 2008, estos bienes que conforman el patrimonio de la Nación son imprescriptibles, inembargables e inalienables. En otras palabras no pueden ser privatizados.

“Al ser Bienes de Interés Cultural del Orden Nacional y Patrimonio no se pueden privatizar. Una cosa es que se hagan unos usos temporales o permanentes de las fortificaciones, lo que llaman arriendos temporales y los ingreso al Castillo, y otra cosa es que se privatice, se venda o se entregue a un tercero. Eso no va a ocurrir, es completamente falso”, explica Cuesta Castro.

El director encargado, quien lleva 40 días en este cargo, enfatiza en que “eso en ningún momento se ha tenido en cuenta en ninguna clase de negociación, ni tampoco hay algún proyecto con relación a esto. Eso es completamente falso. No entendemos de donde sale ese rumor”.

Sobre las reuniones sostenidas a principio de año entre el Gobierno nacional y la Alcaldía de Cartagena, se conoció que hablaron sobre la decisión de mantener vigente el comodato que las fortificaciones tienen desde el 2012.

“A través de un comodato, el Ministerio de Cultura entregó a la Escuela Taller Cartagena de Indias la administración, manejo y restauración de las fortificaciones. En otras palabras los administradores naturales de las fortificaciones es el Ministerio, pero a través del comodato nos dan la opción de que nosotros manejemos este patrimonio y todas las decisiones se toman de manera consensuada entre los miembros del comité”, explicó.

Dicho comité está integrado por el director de Patrimonio del Mincultura, el secretario general del Ministerio, el alcalde de Cartagena y el director de la Escuela Taller.

El año pasado, después de conocerse unas presuntas irregularidades presupuestales en el manejo de este patrimonio, el ente nacional quería pasar el manejo a la Escuela Taller Naranja, pero después de varias conversaciones, decidieron firmar un otrosí del comodato modificando algunos puntos, según indicó el director este documento va hasta el 2022 y se espera que se extienda.

En total son 93 bienes divididos en cinco sectores, los que hacen parte del comodato: el primero agrupa a los ubicados en el Centro, San Diego y Getsemaní, tales como baluartes, plataformas, vestigios, cuarteles y escolleras; el segundo reúne a los que están en el Cerro de San Lázaro, La Popa y ciénaga de La Virgen, como las baterías, hornos y haciendas; el tercero corresponde a la escollera submarina de Bocagrande; el cuarto a los ubicados en el canal de Bocachica e isla de Tierrabomba; y el quinto a las haciendas y hornos en Barú.

Teniendo en cuenta que las fortificaciones no se pueden privatizar, lo que sí debe conocer la comunidad es que pueden ser arrendadas para algunos eventos comerciales.

“Es mentira que no te puedes tomar fotos en la muralla, tú puedes hacerlo, y hacer videos, siempre y cuando ese material no tenga un fin comercial, es decir que no se utilicen las fortificaciones para un uso comercial sin antes haber pagado por ese uso a las fortificaciones, porque existe una tarifa para aquellos que quieren hacer uso de este patrimonio de manera comercial”, comenta Cuesta Castro.

¿Cómo sobrevivieron en pandemia?

Otro de los puntos que ha marcado polémica en la Etcar durante este año es el atraso en el pago a algunos contratistas, pero según el director encargado ya este tema está prácticamente resuelto, pues se han puesto al día.

“Encontré una escuela con muy poco personal y con ciertos detalles en muchos contratos que no habían tenido solución, a quienes se les adeudaba su contrato del periodo 2019 y parte del 2020, afortunadamente el dinero llegó y se avanzaron los pagos y prácticamente hemos finalizado todos”, explicó.

Es importante resaltar que las fortificaciones sobreviven con lo recaudado por las visitas al Castillo San Felipe, por lo que los pagos adeudados, según señaló el director, se han ido realizando al tiempo que han estado buscando soluciones para seguir manteniendo los cuidados en las fortificaciones.

“Este año funcionamos con los ingresos recibidos del año anterior y parte de los de este año, entonces empezamos el año con una caja que viene del 2019 y no nos digamos mentiras, enero y febrero de este año fueron los mejores meses de ingresos de toda la historia del Castillo San Felipe, por lo que se podría decir que este año pintaba muy bien para las fortificaciones”, dijo añadiendo que “nosotros en enero y febrero recibimos casi 2.500 millones de pesos y en lo que va corrido del año vamos aproximadamente en 4.500 millones de pesos”.

Cuesta manifiesta que “es un tema bastante complejo, hicimos muchas revisiones y aplazamos trabajos para el próximo año, la idea obviamente es darle prioridad que es lo que dice el PEMP e ir acompañando el tema del mantenimiento de las fortificaciones, pero no va a ser un año fácil, muchos sabemos que la pandemia será mucho más dura el próximo año”.

El Castillo San Felipe volvió a abrir sus puertas el pasado 1 de octubre, y a corte de noviembre, según indicó Cuesta solo han recaudado un 23% con relación al mismo periodo del año anterior.

“Hay que tener en cuenta que los ingresos que se recibía en el Castillo en gran parte era de los turistas que venían en los cruceros, que aún no están permitidos, por lo que los ingresos se han visto mermados y eso obviamente va a afectar un poco lo que es la operación como tal del mantenimiento de las fortificaciones, sin embargo, la idea es estar aquí y obviamente aunar esfuerzos con el equipo para tomar las mejores decisiones el próximo año”, argumentó.

¿Qué viene para el 2021?
“Se vienen cosas buenas, una nueva iluminación para el Castillo San Felipe, gracias a una gestión de Corpoturismo, la Escuela Taller y Fontur, este último logró avalar el proyecto de esta iluminación en unos 8.500 millones de pesos”, dijo Cuesta añadiendo que “el Castillo ya tiene hoy un nuevo sistema eléctrico, dos subestaciones nuevas y lo que vamos a hacer es darle una nueva vida con estas luces especiales que vienen. No tenemos recursos como administradores, pero sí hemos podido conseguir recursos para hacer estos cambios”.