Cartagena


Lo que nadie cuenta sobre la salud mental de los niños durante las crisis

Pandemia y crisis social: los niños también experimentan afectaciones en su salud mental a la situación actual. Identifica y ten una respuesta adecuada ante esas alertas.

El golpe que el país ha experimentado por la pandemia ha afectado a todos los ciudadanos de manera diferente. Sin embargo, los colombianos, ahora deben afrontar un nuevo problema: la crisis social que atraviesa el país y que se inició con un paro nacional contra la reforma tributaria, y lleva dos semanas haciendo que las personas salgan a marchar a las calles, mientras se atraviesa la tercera ola de la pandemia por COVID-19. Con los altos picos de contagios y el miedo ante los desmanes que ocurren durante las protestas, la carga psicológica que experimentan las personas es abrumadora.

Como ciudadanos, hemos experimentado un sinfín de emociones, ahora, ¿cómo se verán todas esas situaciones problemáticas a través de los ojos de un niño?

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Los miembros con menor edad en nuestro entorno son los más sensibles, pero a quienes más les cuesta expresar sus emociones, debido a que apenas están aprendiendo cómo se hace.

Tras abrir la conversación sobre cómo se está afectando la salud mental a los cartageneros, también se hace importante entender cómo esto afecta a los niños y sobretodo, cómo podemos manejarlo de la mejor manera, entendiendo que la respuesta emocional de ellos, es diferente a la de los adultos.

Diana Gómez, psicóloga con maestría en psicología clínica cuyo enfoque es la infancia y la adolescencia, contó a El Universal cómo entender y apoyar a los niños, en la coyuntura que atraviesa el país, que aunque no lo parezca, también les afecta a ellos.

¿De verdad les afecta? ¿Cómo saberlo?

Lo primero, según Diana Gómez, es entender que a los niños, sí les afecta lo que esté ocurriendo en su entorno. Incluso aunque no entiendan lo que está pasando, ellos captan los sentimientos negativos que experimentan sus padres, por ejemplo. “No se trata de ocultarles la realidad, ni de mentirles, los niños por lo general están atentos a todo, y además son muy sensibles a cualquier señal de su entorno, ellos perciben tus emociones a través de tu lenguaje no verbal”, explica Gómez.

La psicóloga, también agrega que los niños no cuentan con los mismos recursos de comunicación que los adultos, al momento de expresar sus emociones, especialmente si son menores de 6 0 7 años, por ello lo expresarán de manera diferente.

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¿Cómo lo expresan?

Cuando el cerebro percibe amenaza, toda su energía se va a su centro de supervivencia, porque el organismo está listo para defenderse.

“En el niño es común encontrar respuestas como: irritabilidad, dificultades para conciliar el sueño, cambios comportamentales, incremento de lo que se conoce como “pataletas”, etc. Estas famosas ‘pataletas’, no son más que una señal de que los niños han superado su capacidad para hacer frente a X situación y necesitan al adulto que esté disponible y lo ayude a entender el momento, requieren a ese adulto que se convierta en el traductor de sus emociones”, profundiza Gómez.

¿Y los más pequeños?

Los niños, especialmente los menores de 6 años no cuentan con la capacidad de expresar y entender al 100% sus necesidades ante lo que internamente están experimentando.

Un ejemplo que expone Gómez es el caso de un niño de 4 años. “Él no te va a poder decir, mamá hace dos días vi a mucha gente llorando y gritando en la TV o en la Tablet de mi hermano, me sentí de esta forma, y por eso no he podido dormir bien estos días, todo me irrita, y no me provoca comer. No, ellos no tienen esa capacidad para establecer esa conexión. De este modo, el niño primero necesitará el acompañamiento positivo de una adulto cercano”.

El comportamiento observable del niño por lo general es la ‘punta visible del iceberg’, hay que ahondar en lo que ocurre más allá, pero siempre explicando desde la positividad y no invalidando sus emociones.

Cuidando su salud emocional

Una vez que hemos identificado aspectos en su comportamiento debido al entorno, la especialista recomienda lo siguiente para cuidar la salud mental de los niños:

1. Evita exponerlo a imágenes violentas, fuertes: ellos no tienen la misma capacidad que tu para ponerlas en contexto, procesarlas, y separarlas de esa pantalla.

2. Escúchalo y ayúdalo a entender lo que le pasa: conviértete en lo que en psicología infantil conocemos como su “traductor emocional” (préstale tus palabras para poder describir lo que experimenta por dentro). Ejemplo, “quizás lo que a ti te pasa es que no puedes dormir porque escuchaste esos gritos en el TV”.

3. Evita consolar con mentiras, o la tendencia a “rescatar”: algunos padres lo que hacen ante estas situaciones es decirle al menor “no, pero eso seguro fue que escuchaste mal”, “nadie lloraba, esa es tu imaginación”, “no pasa nada”, “todo está bien”, “tú no te sientes mal”. Con esto solo invalidas su sentir y no le aportas para su gestión emocional.

4. Nómbrale la emoción que identificas que presenta: explícale que en algunas ocasiones también te ha pasado, bríndale ejemplos, sin necesidad de minimizar lo que siente, o invalidarlo, puedes expresarle seguridad diciendo por ejemplo:“estamos seguros”.

5. Dedica tiempo a resolver sus dudas e inquietudes, háblales con palabras sencillas. Teniendo en cuenta su edad y preferencias, puedes darles la información en forma de cuentos para que sea más ligera y fácil de asimilar para ellos.

6. No hagas comentarios fatalistas frente a ellos: evita involucrarlos en conversaciones de adultos sobre la situación, aunque no estés hablando con ellos, los niños saben de lo que hablas y peor aún sacan sus propias conclusiones.

7. Como adulto también cuida tu salud mental: “tu calma lo calma”; si notan que dedicas mucho tiempo al tema y solo ves noticias sobre lo que sucede, eso les transmitirá inquietud, aunque el tono no sea alarmista, recuerda que ellos lo saben leer.

Es importante tener presente que el cuidado de la salud mental de los niños es vital para el desarrollo y crecimiento de ellos como personas y que las circunstancias que se atraviesen, se pueden convertir en oportunidades para educar a los niños de forma positiva.

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