Los Cerros se está quedando sin espacio público

15 de mayo de 2019 12:00 AM

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Los habitantes del barrio Los Cerros piden la ayuda de las autoridades distritales para combatir la ocupación ilegal del espacio público, sobre todo en la manzana uno, donde hay una zona verde que estaba destinada a ser parque biosaludable, pero se está convirtiendo en sitio de establecimientos comerciales.

Dicen los líderes comunales que la primera ocupación ocurrió con el inmueble donde funcionaba la Inspección de Policía, la cual, después de ser desocupada por las autoridades para una presunta remodelación, fue nuevamente ocupada por una familia procedente de otra zona, que se ofreció a cuidarla, pero ya han pasado varios años y no han vuelto los inspectores ni los policías. Lo peor es que no hay poder que pueda recuperar el inmueble para uso de la comunidad, con todo y que pertenece al Distrito.

Según César Asprilla Ceballos, vicepresidente de la Junta de Acción Comunal, lo mismo viene sucediendo con los propietarios de los más de diez locales comerciales: ninguno pertenece a la comunidad, y uno de ellos hasta se atrevió a construir una plantilla de concreto en medio del terreno, para levantar un negocio de comidas rápidas y, recientemente, una efigie religiosa.

“El año pasado pusimos la querella ante la inspección del barrio El Bosque --cuenta Asprilla Ceballos--, y vinieron a hacer un operativo, pero se frustró porque llegaron a una hora en que todos los locales estaban cerrados y no había las condiciones requeridas para esa diligencia. Ahora estamos esperando que se organice otro procedimiento”.

Como nota agregada, algunos viejos residentes afirman que la ocupación ilegal del espacio público no es solamente en la manzana uno, sino en casi todo el barrio, “y lo que más inquieta es que nadie dice algo. Los invasores hasta han tumbado árboles que llevaban muchos años dándonos sombra, y ahora lo que hay son negocios y hasta apartamentos”.

A propósito de ocupaciones, la semana pasada los vecinos aledaños al estadio de béisbol de Los Cerros se sumaron a las voces que, en otros barrios, protestaron en contra de los bailes de picós organizados en recintos deportivos.

Dijeron que “no es tanto la llegada de los picós, sino de la gente que viene de otros lados a orinarse en cualquier parte, a echar basuras y dañar las dotaciones del recinto. De nada vale que los vecinos nos esmeremos en tener un estadio bien cuidado, para que la Junta de Acción Comunal siga dando vistos buenos a los empresarios de picós”, señalan los inconformes.

Ante esto, César Asprilla aseguró que en un principio se daban los vistos buenos, “pero en vista de las quejas de la comunidad decidimos suspenderlos. También queremos hablar con el IDER para que prohiba esos eventos en escenarios deportivos”.

De acuerdo con la dirigencia comunal, tampoco pertenecen al barrio los delincuentes motorizados que vienen sembrando zozobra en la zona desde hace algún tiempo, aunque también se encuentran voces que afirman que en Los Cerros hay una pandilla de jóvenes que ocupa su tiempo libre enfrentándose con pandilleros de los barrios vecinos, “y el miedo que nos da es que por aquí hay muchos niños jugando por las calles, y es posible que un día de estos salga uno herido y hasta muerto, no lo permita Dios”.

La preocupación se incrementa cuando se acuerdan que el barrio carece de centro médico, ya que hace tres años fue cerrado para una remodelación y “todavía estamos esperando que lo reabran. Mientras tanto, los pacientes tienen que ir a los centros de salud de El Bosque y Nuevo Bosque, que ya están colapsando, porque no tienen la infraestructura suficiente para atender a tantas personas”. Por estar en una zona elevada, el barrio no sufre inundaciones en tiempos de lluvias, pero sí el rebose del alcantarillado, que ya cumplió más de cuarenta años, y el crecimiento del barrio le quedó pequeño.

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