Cartagena


Los padecimientos de la Cárcel Distrital de Mujeres según el Libro Blanco

Diez años tuvieron que esperar las reclusas para ser trasladadas de San Diego a un nuevo inmueble, sin embargo, allí tampoco cuentan con garantías suficientes.

JULIE GONZÁLEZ ORTEGA

27 de julio de 2020 02:21 PM

Pese a que el fallo de tutela que ordenaba el traslado de las reclusas de la cárcel de San Diego a una nueva instalación tenía fecha de 2009, no fue sino hasta 10 años después, en el 2019, que el traslado finalmente se concretó. (Lea: Trasladaron a las reclusas de San Diego a la nueva cárcel de mujeres)

Las 80 internas fueron reubicadas en un nuevo predio en la zona de conurbación de Turbaco, que recibió el nombre de Cárcel Distrital de Mujeres. Esto debido a que la estructura del centro carcelario ubicado en el Centro Histórico ya se encontraba en condiciones deplorables y ponía en riesgo tanto a las reclusas como al personal administrativo y de vigilancia.

Sin embargo, con el traslado, que se hizo el 22 de diciembre de 2019, las cosas no cambiaron. Mercedes García, nombrada por el alcalde de Cartagena William Dau para asumir la dirección del penal durante su administración, denunció que desde un inicio se evidenciaron problemas con los servicios de agua y luz, y de la misma infraestructura de la cárcel, que de alguna manera perpetuaban el temor que ya tenían las internas en San Diego de que en algún momento ocurriera una tragedia. (Lea aquí: ”Tiene servicios públicos deficientes”: directora de la cárcel de mujeres)

De acuerdo con García, en su intervención durante la presentación de la tercera parte del “libro blanco”, fueron muchas las presuntas irregularidades encontradas al momento de la entrega de las instalaciones físicas y de los bienes inmuebles.

“El primer piso no estaba debidamente electrificado, por lo tanto no era posible la conexión de los objetos necesarios para realizar labores misionales. Solo a partir del mes de febrero se contó con fluido eléctrico de manera total en el primer piso”, señaló.

De igual manera, mostró evidencias de las precarias condiciones en las que se encontraban la puerta de entrada, los pasillos, paredes y techo. También se mostró que algunos baños no tenían puertas y que incluso partes de los camarotes eran utilizadas como rejas de seguridad en zonas vulnerables.

Lo anterior obliga a la administración actual a gestionar recursos con el fin de cubrir estas deficiencias, en medio de un año que obligó al Distrito a disminuir su presupuesto en varias dependencias por cuenta de la pandemia del COVID-19.

Otros hallazgos

En el “libro blanco” también se pusieron de manifiesto otras situaciones que tienen que ver con demoras en la entrega del cargo de la dirección de la cárcel, la cual solo se dio hasta el 9 de enero. Irregularidades en el tema misional y presuntas violaciones a los derechos de las reclusas. También un presunto ocultamiento de los libros de cómputo de los meses de noviembre y diciembre de 2019 por parte de un contratista que coordinaba esta área en el penal.

La presunta violación de los derechos de las reclusas tiene que ver con la ausencia de programas medibles y de largo plazo para la resocialización de las internas, tales como la confección de ropa, bisutería, elaboración de accesorios artesanales, entre otros.

De igual forma, se detectaron presuntas irregularidades en los procesos de intervención psicosocial y psicológica parcial.

Por último, también se alertó sobre el funcionamiento de la Fundación Interno, sin que existiera un convenio vigente firmado para 2019.

Recorte en presupuesto

Mediante el Decreto 744 de 2020, el Distrito de Cartagena resolvió hacer un reajuste al presupuesto 2020 para la ciudad, restando aproximadamente $53 mil millones a la suma aprobada inicialmente. Esto como consecuencia de la afectación que está comenzando a dejar el COVID-19 en los ingresos del Distrito de Cartagena.

Uno de los rubros que tendrá reducción en este sentido es el destinado al fortalecimiento y la atención integral a los internos de establecimientos carcelarios, cuya disminución será de $64.145.219, en lo relacionado a la Cárcel Distrital de Mujeres.

“Esta era una preocupación, pero somos conscientes de que hay una realidad y es que los ingresos van a ser menores a lo proyectado inicialmente por la situación de la pandemia.

“No podemos tener un presupuesto de gastos superiores a los ingresos, por eso respaldamos la decisión del alcalde. Esto es con el fin de crear un presupuesto que se ajuste a la realidad y no termine produciendo más embargos en contra del Distrito”, expresó el secretario del Interior, David Múnera, quien bajo su dependencia tiene a cargo los establecimientos carcelarios.

Sin embargo, el funcionario del Distrito puntualizó que estos ajustes son estimados y que al final todo dependerá de cómo se comporten las finanzas del Distrito, las cuales finalmente determinarán si se tendrá que reducir más el presupuesto o por el contrario se podrán hacer reincorporaciones.