Cartagena


Los riesgos de reabrir bares en Cartagena en esta fase de aislamiento

Desde ayer los bares de Cartagena pueden presentar planes pilotos para la venta y consumo de licor. ¿Qué implica esta decisión?

ANGIE GOEZ AHUMEDO

17 de septiembre de 2020 02:57 PM

La pandemia del coronavirus le puso un pare a la vida social. Las reuniones, los cumpleaños multitudinarios, las rumbas y las fiestas hasta el amanecer se convirtieron en “cosa del pasado” y los hogares pasaron a ser el escenario para cualquier tipo de diversión.

Aunque aún hay muchas restricciones para evitar las aglomeraciones, últimamente se han abierto sectores que permiten volver a las actividades sociales como los restaurantes, centros comerciales, casinos y demás.

Sin embargo, una de las preocupaciones en esta nueva fase de aislamiento selectivo es el permiso para la apertura de sitios catalogados por el Instituto Nacional de Salud de riesgo “muy alto” de contagio de COVID-19, tales como gimnasios, iglesias y bares.

Estos últimos fueron recientemente aprobados en Cartagena, a través del decreto 1057 del 15 de septiembre de 2020, para la presentación de planes pilotos que permitan el consumo de licor, lo cual también aplica para restaurantes y locales comerciales que estaban funcionando sin este servicio.

Si bien desde el Ministerio de Salud se han expedido los lineamientos para la apertura de estos establecimientos y deben recibir el visto bueno de la Alcaldía sobre el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad, en la práctica se puede tornar un poco difícil mantener las medidas más efectivas de autocuidado y protección. (Lea aquí: Emiten protocolos para consumo de alcohol en bares y restaurantes)

Para Yéssica Giraldo, epidemióloga clínica, estos espacios reúnen todas las condiciones para propiciar los contagios y su reapertura es muy riesgosa para la salud pública.

“Con ocasión de la diversión la gente tiende a sonreír más, a hablar más, por lo que aumentan las secreciones y los aerosoles que pueden viajar a mayor distancia si se va a estar en un espacio por mayor tiempo y con mayor cantidad de gente”, dijo la especialista.

Agregó que el solo hecho de que una persona se retire la mascarilla ya se considera de alto riesgo, teniendo en cuenta que el mecanismo de transmisión más rápido del virus es a través de las secreciones respiratorias.

“Si una persona infectada que no tiene ningún síntoma se retira la mascarilla eleva la probabilidad de producir nuevos contagios y acelerar la propagación, porque no es posible tomar bebidas con una mascarilla puesta”.

Los efectos del alcohol

Pese a que las condiciones antes mencionadas se pueden cumplir en otros escenarios, el consumo de alcohol representa un agravante teniendo en cuenta sus efectos sobre el cuerpo humano.

“Sabemos que el alcohol tiene efectos en el sistema nervioso central, la respuestas de las personas puede ser muy variable,. Hay unos que con pequeñas cantidades pueden ver afectados los reflejos, la capacidad de raciocinio y en esa medida se favorece el relajamiento y el distanciamiento”, recalcó Giraldo.

La epidemióloga enfatizó en que a muchas personas les cuesta controlarse al momento de consumir bebidas embriagantes, por lo que se pueden presentar situaciones complejas en cuestión de minutos.

“En general somos una sociedad más interactiva, más cercana, más amigable, con más tendencia a los excesos que al autocontrol y se puede presentar que las personas quieran seguir consumiendo e infortunadamente a veces hay reacciones inadecuadas, agresivas, de gente que cuando se niegan a venderle licor se enojan”, puntualizó.

Apuntan al consumo responsable

Lo expresado por Giraldo y otros expertos no es una realidad ajena a la conocida por empresarios, por eso desde la Asociación de Bares de Colombia, se están impulsando varias campañas para propiciar el consumo responsable de alcohol y así disminuir situaciones que pongan en riesgo la salud pública.

“Somos conscientes de la responsabilidad que tenemos; el compromiso de los empresarios formales de la actividad es total; llegó el momento de la responsabilidad individual, del autocuidado, del consumo responsable y moderado de bebidas alcohólicas con el cumplimiento de las medidas de bioseguridad establecidas. Sí es posible”, señaló por medio de un comunicado.