Lote abandonado, martirio y riesgo en barrio La María

17 de septiembre de 2019 10:57 AM
Lote abandonado, martirio y riesgo en barrio La María
Las láminas de zinc que encierran este lote, en la esquina de la calle 44 con carrera 30, barrio La María, no logran frenar a los viciosos y ladrones. //Foto: Julio Castaño - El Universal.

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Desde que se inició este año, los habitantes de la calle 44, del barrio La María, sufren un verdadero calvario con un lote desocupado que no se sabe de quién es.

De acuerdo con el relato de los residentes, en el mencionado predio había tres inmuebles familiares, los cuales fueron vendidos, pero los nuevos propietarios no los han ocupado y es así como se originan las molestias.

Nasli Ospino Junco, cuya residencia hace frente con el citado espacio, dice que dentro y alrededor de las ruinas ha crecido todo tipo de malezas, las cuales sirven de refugio a roedores e insectos, que invaden las viviendas aledañas.

“Hasta el momento –prosigue– lo único que han hecho los dueños es encerrarlo con láminas de zinc. Eso no ha mejorado la situación, porque la gente lo sigue tomando como basurero y como letrina pública, pero los malos olores los sufrimos quienes vivimos ahí cerca”.

Los afectados comentan que se han cansado de tratar de averiguar quiénes son los dueños del lote, pero solo se especula que la propietaria es una reconocida firma de supermercados que planea abrir una nueva sede en ese sitio, pero nadie sabe cuándo.

De otra parte, también se ha dicho que el lote es de una constructora que hace edificaciones y después arrienda a otras empresas, pero tampoco se sabe cuál es esa compañía.

En vista de que, con el paso de los meses, la molestia iba empeorando, los vecinos acudieron a la Inspección de la zona, en la cual dejaron una carta firmada por ellos, pero los funcionarios no han tomado cartas en el asunto, indican.

La casa más afectada es la de Melba Narváez, pues está pegada al lote. Dice que las láminas de zinc no han impedido que los consumidores de estupefacientes entren a ese terreno en las noches, “aunque también entran los ladrones y desde ahí se vuelan a los patios vecinos para robarse algo. A mí se me llevaron una lavadora”.

Posteriormente, según la señora Melba, otros ladrones arrancaron la tubería de cobre del servicio de gas domiciliario “y se generó un gran escape de gas que puso en emergencia a todos los vecinos de la calle, pero sobre todo a mí, que tengo a mi mamá enferma e inmóvil en una cama”.

Los acontecimientos que relata Melba ocurrieron en marzo, y fue el día 16 cuando decidieron llevar la carta a la Inspección, “pero fíjese que ya casi se acaba el año y el inspector ni sus funcionario se han dignado a acercarse por aquí”.

El lote de la polémica hace esquina en la calle 44 con carrera 30, una de las vías más traficadas por vehículos y peatones, a los pies del Cerro La Popa.

Por tanto, es también una zona de enorme crecimiento comercial donde se levanta toda clase de establecimientos comerciales, cuyos propietarios dicen estar temerosos, porque el lote está sirviendo de refugio a ladrones y consumidores de drogas.

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