Más de 200 familias invanden terreno de Todelar

10 de abril de 2010 12:01 AM

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Los funcionarios de la cadena radial dicen estar alarmados por el peligro que corren los invasores al estar en los predios de una antena transmisora Desde hace cinco días unas 280 familias provenientes de diferentes sectores populares de Cartagena se tomaron un terreno de propiedad de la empresa radial Todelar, en donde fun-ciona una antena radio transmisora. El referido lote colinda con el barrio 20 de Julio, cerca de la Zona Industrial de Mamonal. De acuerdo con informaciones entregadas por Edilberto Peralta Avendaño, quien se identificó como el representante de las familias invasoras, éstas pertenecían a barrios como 20 de Julio, Bellavista, Bernardo Jaramillo, Henequén, Albornoz, El Libertador y El Oasis, entre otros, en donde vivían arrendados, pero de un momento a otro fueron quedando sin empleo y, obviamente, sin posibilidades de seguir pagando un alquiler. Entre las mismas familias se encuentran personas desplazadas por el conflicto armado, quienes llegaron a Cartagena procedentes de las zonas rurales de la Región Caribe colombia-na. Edilberto Peralta cuenta que antes de que el lote fuera ocupado por ellos, estaba abando-nado y aprisionado por la maleza, que servía de refugio a alimañas y a delincuentes, por lo cual se decidieron, previamente, a organizar jornadas de limpieza, para la posterior ocupa-ción. El lote, que mide 350 metros de frente por 700 de fondo, aproximadamente, también está ocupado por una antena transmisora perteneciente a la empresa radial Todelar, obstáculo por el que los ocupantes parecen no estar muy preocupados, aunque aseguran tener mucho cui-dado, “porque sabemos que emite sus radiaciones contaminantes. Por eso cada familia ha demarcado sus lotes con diez metros de distancia de la torre”. Hasta ayer dijeron no haber hecho contacto alguno con los propietarios de terreno, “pero queremos dialogar con ellos y llegar a una negociación que nos permita subdividirlo en lotes que cada familia pagaría mediante la modalidad de cuotas”, dijo Edilberto Peralta. Por el momento, los ocupantes tienen la intención de bautizar al asentamiento como 6 de Abril, por ser la fecha en que comenzaron a demarcar los lotes y a levantar los cambuches en donde llevan cinco días pernoctando. Cuentan que con la ayuda de los habitantes de los barrios vecinos, lo mismo que con el apoyo de algunas de las empresas cercanas, se están aprovisionando de alimentos y enceres para soportar los días bajo las chozas de cartón, madera, telas y plásticos. Cada familia tiene un promedio de 3 a 5 niños, dato constatado por los dirigentes de esa comunidad, “ya que no estamos aceptando personas solteras o familias que ya tengan sus vi-viendas y vengan con intenciones de tomar lotes para engorde”. La dirigencia del grupo anunció que, en caso de que se llegue a alguna negociación con los dueños del terreno, cada familia tendrá un lote de 6 metros de frente por 10 metros de fon-do. Peligro para la salud En contraste, el abogado de Todelar, Guillermo Correa, dijo a El Universal que el pasado martes 6 de abril, cuando los invasores comenzaron a construir los cambuches, la empresa presentó, ante la Inspección de Policía número 11, una querella por perturbación de la pose-sión. Igualmente, ese mismo informe se le envió al alcalde de la Localidad número 3, Edgar Arrieta Caraballo, quien afirmó, a su vez, que las diligencias de desalojo están en manos de la Policía Metropolitana, que debe programar la fecha para tales efectos. De otra parte, la empresa envió un informe al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), seccional Bolívar, para que intervenga por la presencia de niños en un terreno que se considera de alta peligrosidad por las radiaciones de la antena radio transmisora. Al respecto, un informe médico presentado por las directivas de Todelar describe el peli-gro a que se exponen las personas que permanezcan en los terrenos de la antena: “La exposición prolongada a fuertes campos electromagnéticos —reza el informe— puede ocasionar, a corto o mediano plazo, según la asimilación del individuo, problemas que van desde el trastorno del sueño hasta volverse factor de riesgo para desarrollar enfermedades tan severas como cáncer, leucemia infantil, sumado al riesgo de electrocución, si se entra en con-tacto con los elementos de radiotransmisión”. “En síntesis —agregó Guillermo Correa— el terreno no es apto para vivir. El Ministerio de Comunicaciones ha establecido unas características técnicas para el establecimiento de este tipo de estructuras, precisamente por el riesgo que presenta para la vida humana. Cada mo-mento que pasa, aumenta el riesgo de contraer enfermedades para las personas que se en-cuentran allí”.

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