No hay plata para reductores de velocidad en la ciudad

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Inquietas están varias comunidades porque, pese a sus solicitudes, durante 2018 el Departamento Administrativo de Tránsito y Transportes (DATT) no instaló reductores de velocidad.

La molestia la trajo a colación José Bejarano, presidente de la fundación Tejiendo Democracia y de la Junta de Acción Comunal (JAC) de Los Almendros, quien desde el 5 de diciembre solicitó al Concejo, a la Procuraduría y a la Contraloría Distrital, investigar qué pasó con los recursos que debían destinarse a esa herramienta, que instalada en sitios críticos contribuye a disminuir la accidentalidad.

Bejarano precisó que en la página 196 del Plan de Desarrollo “Primero la Gente” 2016-2019, hay un programa denominado “Movilidad para el desarrollo”, que contiene el subprograma “Mejor cultura ciudadana, más seguridad vial”. “Este subprograma tiene como fin reducir la accidentalidad y la mortalidad por eventos de tránsito”.

Para lograrlo, las metas del DATT son: capacitar a 60 mil personas en educación y seguridad vial, realizar tres campañas educativas en seguridad vial anuales, instalar 224 reductores de velocidad, entre otras relacionadas con señalizaciones y capacitaciones.

Pero contó Bejarano que, para el barrio que preside, “durante los años 2017 y 2018 solicitamos al DATT la instalación de los reductores de velocidad. El personal técnico nos visitó, hizo los estudios y aprobamos para la instalación de los reductores, ya que en la comunidad tenemos tres colegios, una vía de fácil salida cuando los maleantes cometen algún crimen y una calle con alto grado de accidentalidad”.

Señaló que marzo del año anterior, “nos dijeron que no los ejecutaban en ese momento por la Ley de Garantías, que los instalaban en junio. En vista de que en ese mes tampoco los instalaron, hicimos un derecho de petición al DATT, en el que preguntamos cómo se habían gastado los $1.762 millones 506 mil 914 que tienen de nuestro impuesto para “Mejor cultura ciudadana, más seguridad vial”. La respuesta del tránsito fue que, en efecto, en 2018 se le asignó ese presupuesto para el mencionado subprograma, y había ejecutado a corte 30 de septiembre de 2018: $1.011 millones 442 mil 231 (quedando $751.064.683), discriminados así: campañas de educación vial y reducción de la accidentalidad: $780.919.500; señalización horizontal: cebras artísticas, $62.764.335; y carril ciclo-banda, $75.870.080.

Asimismo, fortalecimiento institucional y financiero con compra de motos: servicio de escoltas - alcalde - gobernador: $49.707.303; y compra de motos para el servicio de control y vigilancia: $42.181.013.

El DATT manifestó, además, que “no hemos instalado reductores de velocidad ni señales de tránsito verticales”. Y que “se encuentra en proceso de apertura la contratación pública para la ejecución de las obras de señalización vial en cada una de las localidades del Distrito-anualidad 2018. Esperamos -Dios mediante-, que antes de finalizar noviembre próximo, podamos iniciar las obras de señalización, entre estas la instalación de reductores de velocidad en cada una de las localidades, incluyendo lógicamente el sector de Los Almendros”.

Qué se hizo el dinero

El presidente de la fundación Tejiendo Democracia advirtió a El Universal que el DATT, “en la respuesta nos dice que a corte 30 de septiembre había ejecutado poco más de mil millones, quedando 751 millones de presupuesto, y que Dios mediante en noviembre instalarían los reductores”.

Recalcó que “lo curioso es que en noviembre 15, fecha en la que debían estar instalando los reductores de velocidad, tuvimos una sesión extraordinaria del Concejo, con los presidentes de la Unidad Comunera de Gobierno Número 8, en la Universidad del Sinú. En nuestra intervención manifestamos nuestra inquietud por la no ejecución de los reductores de velocidad y demás programas de otras entidades públicas. Les manifestamos que en respuesta al derecho de petición afirmaban que para ese momento iban a instalar los reductores de velocidad”.

La respuesta del subdirector operativo, durante esa sesión, como consta en video, fue: “yo en este momento no les puedo decir a ustedes que les voy a colocar reductores, que les voy a colocar señalización vertical, señalización horizontal, porque no tengo los recursos. Como subdirector operativo del tránsito me cuesta mucho pararme enfrente de las comunidades”.

Bejarano enfatizó que “si les quedaban más de 700 millones de pesos para ejecutar, ¿dónde están? A raíz de esas declaraciones radicamos una investigación ante el Concejo Distrital y sobre todo ante la Contraloría, con el fin de que hagan la respectiva investigación y se aclaren las inquietudes e irregularidades que estamos notando, o que, en lo posible, nos expliquen qué es lo que está pasando con la no ejecución de los reductores de velocidad en este 2018”.

en espera

Los presidentes de las JAC de los barrios Amberes, Zaragocilla y El Socorro contaron cuánto han esperado por la instalación de reductores de velocidad.

Jean Carlos Ramos, de Zaragocilla, sector Progreso y Libertador, afirmó que desde el 21 de marzo de 2017 le solicitó al DATT “señalizaciones y reductores de velocidad en las escuelas Bilingüe, en la calle 7 de Agosto; y Mixta de Zaragocilla, sede Soledad Román de Núñez, en la calle Jaime Mogollón del sector El Cairo”.

Contó que “a mitad de agosto vinieron, colocaron señalización en la escuela Mixta de Zaragocilla, y quedaron en poner los reductores, pero nada. A la otra escuela no le pusieron señalización ni reductores.

“En 2018 nos visitaron con unos técnicos, midieron e incluyeron en la solicitud a la escuela El Comunitario, pero nunca llegó el presupuesto”.

Amaury Banda, de Amberes, dijo que “desde hace tres años venimos solicitando vía en un solo sentido y reductores de velocidad para varias carreras sobre la calle 28, en vista de que tenemos siete clínicas en nuestra comunidad. En hora pico, la carrera 44, en “Los Paragüitas”, se vuelve un problema”.

La herramienta vial también la solicitó para “las carreras 39, donde están Gestión Salud y Maternidad; 40; 41, donde está la Clínica Higea; 42 y 44, donde está Crecer, más que todo porque cambiaron las vías, lógicamente en un buen sentido, que era el que correspondía. Ahora paralelo a la Pedro de Heredia, pero antes no iban así y el cambio ha generado gran cantidad de accidentes”.

Amayda Jiménez, de la JAC de El Socorro, señaló que “desde marzo de 2018 los pedimos en las vías del Plan 554, 332 B y 250. Por ahí hay colegios y transitan muchos niños; ya ha habido accidentes. Las motos y los carros pasan a toda velocidad”.

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