“No queremos más exportación de animales vivos”: animalistas

10 de noviembre de 2019 10:00 AM

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Veintiún mil reses provenientes de los departamentos de Córdoba, Sucre, Cesar, Bolívar y Antioquia subieron a la motonave “Nada”, de bandera panameña, que estaba atracada en el Puerto de Mamonal. El destino final de estos animales es el territorio iraquí. El viaje, que arrancó el primero de octubre, puede durar hasta 30 días.

Esta embarcación, que según fue destacada en diferentes medios de comunicación como especializada en este tipo de exportaciones animales, tiene capacidad para 22 mil animales y posee 13 niveles. Lo que contaron al momento de realizar esta operación era llamativo, señalando que las reses iban en buenas condiciones y que tenían alimento necesario durante todo el viaje.

El barco zarpó y de inmediato los animalistas y ambientalistas sacaron a relucir los derechos que estos bovinos tienen, pues “ellos son seres vivos”, señaló Vicky de Zubiría, animalista de la ciudad. Esta, al enterarse que la embarcación estaba en Cartagena, decidió acercarse hasta el puerto para tratar de ingresar y ver cómo iban a transportar a estos animales, pero no fue posible.

“Yo amo a los animales y lo que menos quiero es que sufran, por eso al escuchar que era el ‘Nada’ el que estaba en el puerto, decidí ir, pero no fue posible entrar. Eso yo lo sabía, pues a ellos no les conviene que la comunidad sepa cómo es que viajan en realidad estas reses y todo lo que sufren tantos días dentro de ese barco”, explicó de Zubiría.

El viaje

Luis Sarmiento, director para Latinoamérica de la ONG Animals International, habló con El Universal y explicó qué le ocurre a estos bovinos cuando tienen estos viajes tan largos e incluso señaló que en Colombia no se cumplirían con las recomendaciones que realiza la Organización Mundial de Sanidad Animal para el transporte de animales terrestres por vía marítima, “comenzando porque trasladar esa cantidad de animales los limita en su movilidad y también les restringe la facultad de acercarse a bebederos y comederos a causa del hacinamiento, afectando también su termorregulación”.

“Un barco con animales en pie desde Colombia hacia Oriente Medio tiene un promedio de 26 a 30 días. Para que esta actividad sea rentable, el barco debe ir con su máxima capacidad, en otras palabras, hay un hacinamiento extremo de los animales para que sea lucrativo el negocio y durante ese viaje suceden muchos temas relacionados con los animales y las embarcaciones que no es bueno para ninguno de los dos”, dijo Sarmiento, agregando que debido al hacinamiento en el que viajan, muchos de estos animales se enferman y pueden hasta morir.

“Muchos se enferman por las condiciones deplorables que tienen en el barco. Incluso, la mayoría se accidentan ahí dentro, porque el barco no está diseñado para un animal como el toro o la vaca. Como es tan pequeño el espacio, ellos se cansan mucho al estar de pie y cuando intentan echarse, también se maltratan”, señaló el animalista.

Este dijo que como son muchos los animales que están viajando en este lugar cerrado y casi no pueden moverse, hacen sus necesidades allí mismo y varias veces al día. A raíz de esto, se mezclan los desechos con el sustrato que echaron en el suelo, lo que hace que se vaya formando una capa bastante grande y amplía, que finalmente se va adhiriendo a los animales.

“Cuando están cubiertos así, se le denomina chaqueta fecal, lo que se convierte en un impedimento para que ellos termorregulen bien y puedan estar frescos durante el viaje”, señaló.

El barco
Sobre el “Nada”, barco que zarpó de Cartagena, Sarmiento indicó que “es uno de los barcos más grandes que existe para transportar animales, sin embargo, el año pasado en el puerto de Santos en Brasil fue documentado con una parte de los animales a bordo. Hay unas fotografías que muestran a los animales antes de zarpar que ya estaban completamente pisando sus heces, lo cual es una falta contra el bienestar animal, contra la normatividad y libertades”. La Organización Internacional para la Sanidad Animal recomienda en el capítulo 7.2 que tanto los exportadores como los importadores deben velar por el bienestar de esos animales, desde el momento en que el barco zarpa, hasta que llegue a su destino. Según los animalistas, esto no se cumpliría.

El pasado 15 de octubre, organizaciones defensoras de los derechos de los animales radicaron en el Senado un proyecto de ley para acabar con la exportación marítima de animales vivos para su producción y sacrificio, debido a las condiciones inhumanas en las que viajan, por lo que con este proyecto de ley pretenden terminar a largo plazo con la exportación de ganado en pie por vía marítima.

“Esto no es una terminación de las exportaciones de manera abrupta, sino una transición que hemos propuesto a cuatro años, porque somos conscientes de que ya hay tratados comerciales y negociaciones hechas. Sin embargo, durante estos cuatro años la idea es que los exportadores se encarguen de tomar varias medidas para que el animal sufra lo menos posible”, aseguró Sarmiento.

Entre esas medidas, el proyecto plantea la reducción de la cantidad de animales que se envían, la instalación de cámaras para poder tener evidencia y monitorear lo que sucede con los animales en la embarcación, el envío de más veterinarios y otra serie de elementos que asegurarían una situación más digna y de bienestar para los animales que vayan en estos largos viajes.

Por su parte, Vicky de Zubiría, señala que lo mejor es enviar la carne ya empacada y no el animal vivo, pues esto lo que hace es perjudicarlos más.

“No queremos más exportación de animales vivos, sufren ellos y sufrimos nosotros. Puede que algunos países los pidan así, pero no debería seguir haciéndose este tipo de exportaciones”, finalizó.

Proyecto de ley

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