Cartagena


“Nos avisaron el domingo”: Dadis sobre el cadáver de La Esperanza

La entidad que dirige la salud en Cartagena asegura que si la alerta la hubiesen recibido el mismo sábado, el cuerpo del hombre no hubiese permanecido 34 horas sin ser levantado.

NÉSTOR CASTELLAR ACOSTA

11 de agosto de 2020 12:00 AM

Álvaro Madera Castilla, de 46 años, fue el hombre que murió de manera repentina el sábado a mediodía en el barrio La Esperanza, y cuyo deceso se conoció en toda Cartagena debido a que el cuerpo solo fue levantado el domingo a las 10 de la noche, día y medio después.

Fueron 34 las horas en las que el cadáver permaneció en la cama, descomponiéndose más cada minuto y generando angustia y preocupación en todos los residentes de la calle Pablo Emilio Bustamante.

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De la víctima se supo que era oriundo del municipio San Estanislao de Kostka (Arenal) y que era trabajador en el mercado de Bazurto. Las razones de su muerte son un misterio, aunque se presume que serían por causas naturales. Ese sábado, Álvaro llegó a mediodía a la casa donde vivía en una habitación arrendada, y se acostó a reposar después de una agotadora jornada laboral, pero no volvió a levantarse. A eso de la 1 de la tarde, después de tocarle la puerta insistentemente y no obtener respuestas, los dueños de la vivienda descubrieron que su inquilino no tenía vida. En ese momento dieron aviso a las autoridades para que hicieran el levantamiento del cuerpo, pero esto solo fue posible a las 10 de la noche del día siguiente, después de que la comunidad y sus líderes hicieran un llamado desesperado al Distrito porque el estado de descomposición del cadáver era muy avanzado.

“Pasamos dos días de mucha angustia, con preocupación y temor, pero la unión de la comunidad y la insistencia ante las autoridades fueron importantes para que nos resolvieran ese inconveniente, gracias a esa gestión logramos darle celeridad al proceso, de lo contrario hubiese sido mayor el tiempo de demora”, señaló Shirley Soto, presidenta de la Junta de Acción Comunal de La Esperanza.

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Desalojaron las casas

La situación en esa calle fue tan caótica que los moradores de las cuatro viviendas alrededor no soportaron los fuertes olores y tuvieron que desocuparlas mientras todo se resolvía.

Pasadas las 6 de la tarde del domingo, un equipo médico acudió al sitio a realizar la inspección técnica al cadáver y a decretar oficialmente la muerte de Álvaro a través de un acta de defunción, con lo que por fin se le dio autorización a la funeraria para que continuara con el proceso de levantamiento, el cual solo se dio a las 10 p. m.

Sin embargo, según los vecinos, el personal que hizo el operativo no contaba con los protocolos de bioseguridad necesarios como trajes antifluidos, incluso señalaron que estaban vestidos con ropa particular, hecho que quedó evidenciado en videos grabados con celulares. Finalmente, tras 34 horas, el cadáver fue retirado del barrio.

“El señor al parecer no murió por COVID sino por causas naturales. Todo apunta a que fue un derrame cerebral o un paro cardíaco. Los vecinos me cuentan que él se cuidaba mucho, que cumplía con todas las medidas de bioseguridad, tenía un frasco con agua de jabón y alcohol en el bolsillo y no se quitaba el tapabocas”, agregó la presidenta de la JAC.

Después del levantamiento, tanto los dueños de la vivienda donde murió Madera Castillo, como los habitantes de las casas aledañas, no pudieron dormir en ellas por razones de seguridad hasta que no se le hiciera una desinfección general a la zona, la cual estaba programaba para ayer en la mañana.

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¿Qué responden las autoridades?

Tras la insólita demora en el levantamiento del cuerpo, desde el Dadis señalaron que todo obedeció a que la información les llegó a ellos el día domingo, muchas horas después de ocurrida la muerte.

Efraín Espinoza, director operativo de aseguramiento y prestación de servicios de la entidad, señaló que: “A nosotros nos informan del hecho a eso a de las 5:30 de la tarde del domingo y de inmediato buscamos la forma de solucionar. Fuimos hasta el sitio de los hechos, verificamos que había un cadáver con más de 30 horas de evolución, certificamos la defunción e iniciamos el proceso de gestión para que lo retiraran. Así mismo, hicimos pedagogía con los vecinos porque vimos niños y mujeres embarazadas alrededor y les recordamos las medidas de bioseguridad que deben tener. Apenas se hizo el retiro del cuerpo no marchamos de la zona. Si nosotros hubiésemos tenido la información con mayor anterioridad, hubiésemos hecho el operativo desde las primeras horas”.