Cartagena


Pareja de argentinos viajeros sufren los males de vivir en Cartagena

LUIS C. PRADO

21 de febrero de 2013 07:15 PM

“Cuando te aventuras a viajar en un auto los miedos más frecuentes son que te roben,  te estrelles o que le suceda algo a un familiar en casa”
Así piensa Maru Orza, una argentina que junto a su esposo Martín Sessana, recorre Latinoamérica ejerciendo su oficio de periodistas radiales. Pero desde que llegaron a Cartagena hace más de un mes, la suerte les dejó de sonreír.
Todos y cada uno de los miedos mencionados por Maru, se les hicieron realidad cuando pisaron la ciudad.
Martín fue víctima de los amigos de lo ajeno el día de ayer. Mientras iba en una buseta dos sujetos lo amenazaron y le robaron su celular llegando a El Pozón. En ese barrio se encontraba chequeando los arreglos que un taller técnico le hacía a la van. Todo porque el vehículo chocó hace 15 días contra una buseta mal estacionada en la avenida Pedro de Heredia, a la altura del estadio Jaime Morón León.
Maru y Martín probaron un sorbo de dos de los males que más aquejan a Cartagena: la inseguridad y la movilidad.
Pero la historia sigue. Hace 4 días a la habitación de Maru, en el hostal donde están hospedados, llegó una llamada avisándole que su abuela había fallecido en Buenos Aires.
Para estos dos viajeros la estadía en Cartagena pasó de ser placentera a obligada. Los recursos que tenían destinados para su manutención en la ciudad hace mucho desaparecieron. Solo en el arreglo de los daños de la van gastaron 1 millón de pesos.
Pero la mayor de sus preocupaciones es que la van logre estar lista para poder embarcarla en un buque que la lleve hacia Panamá, siguiente punto de su recorrido.
“Hemos tenido todo tipo de demoras. Pero donde peor nos ha ido es con los trámites en el puerto. La idea es que el barco parta con la van el lunes y nos habían dado plazo hasta el sábado para cumplir con los requisitos del papeleo, sin embargo hoy (ayer) nos llegó un correo diciéndonos que hasta este viernes tenemos plazo para entregar todo”, explica  Maru, un tanto desesperada.
Tal como lo describen los dos expedicionarios, todo lo acontecido podría tomarse como una señal para suspender el viaje y regresar a casa, pero también como una señal para seguir con su sueño a pesar de las adversidades.
“A veces las personas tienen una idea errónea de viajar. Porque aunque es lindo, cuando se viaja no todo es color de rosa”, agrega Maru.
El recorrido de estos viajeros se inició hace un año y medio. Viajan desde Argentina y la meta es llegar hasta México, aunque no tienen una fecha límite. Desde su partida han recorrido Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. Su travesía la narran a través de la web http://www.kombirutera.com.ar, desde allí transmiten programas radiales y a su vez publican contenidos y relatos de sus viajes.
Por ahora, casi como en un acto de caridad, el Amber Hostel, los hospeda de manera gratuita en forma de ayuda a los dos extranjeros.