Policarpa, el barrio donde las aguas se divierten

11 de julio de 2018 12:00 AM

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El barrio Policarpa empezó, hace 50 años, como una invasión a orillas de la carretera que comunica al barrio Arroz Barato con la transversal Mamonal-Gambote.
Registra la leyenda que los terrenos donde se levanta pertenecieron a fincas arroceras, a las cuales las favorecían las corrientes de agua que aún bajan de las colinas del municipio de Turbaco.

Pero en cuanto se quitaron los sembrados de arroz y se instaló la gente, comenzó uno de los problemas sociales más agudos que enfrenta el Distrito de Cartagena.
Ahora, sus calles y casas no se parecen tanto a una invasión, pero no logran solidificar un mejor aspecto, dado que el Gobierno Distrital se abstiene de invertir en las obras que necesita el barrio en razón de que la mayoría de los predios están sin legalizar.

Policarpa hace parte de los sectores de Cartagena que tienen vecindad con la zona industrial de Mamonal como Arroz Barato, Membrillal, Puerta de Hierro y Villa Hermosa, entre otros. Pertenece a la Localidad 3 y al estrato uno. Tiene ocho mil habitantes y mil quinientos predios.

Es un barrio famoso no precisamente por sus virtudes físicas, sino por todo lo contrario: sus falencias en cuanto a infraestructura logran que ocupe los primeros renglones de las agendas noticiosas cuando llega el invierno y se desbordan los canales Policarpa 1 y Policarpa 2, los cuales desembocan en la bahía de Cartagena después de provocar destrozos en viviendas familiares y locales comerciales. Los dos están incluidos en las obras del Plan Maestro de Drenajes Pluviales del Distrito, pero aún no se sabe cuándo serán intervenidos.

Antonio Alfaro Chamorro, el presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC), agrega que otra desventaja para el barrio es el pésimo estado en que se encuentra la carretera, factor por el cual los barrios aledaños a ella no cuentan con un transporte público propio sino que dependen de las busetas de Los Caracoles y de las mototaxis para poder movilizarse.

Hace nueve años dos acciones populares fallaron a favor de la comunidad con el objeto de que se les rescatara la carretera y se les construyera el alcantarillado, pero ninguna de estas bondades se ha materializado.

Mientras tanto, cada vivienda cuenta con una poza séptica y, malamente, con los canales pluviales, que, cuando se crecen, arrastran toda clase de desperdicios en sus corrientes.

“A pesar --dice Alfaro Chamorro-- de que estamos en pleno corazón de la zona industrial que más le tributa a la ciudad y a la nación; y a pesar de que recibimos directamente el impacto de la contaminación, esos recursos no se ven reflejados en nuestra comunidad, como tampoco figuramos en la nómina laboral de esas empresas, donde prefieren la mano de obra foránea que la del propio terruño”.

En cuanto a energía eléctrica, los postes y las redes artesanales que la suministran fueron aportados por la comunidad, en vista de que la empresa Electricaribe nunca ha hecho inversión en la zona, fuera del papel y la impresión de las facturas que los usuarios deben pagar mensualmente, aunque todo los días vivan padeciendo los bajones intempestivos del fluido y la quema de sus electrodomésticos.

De la mano de los habitantes también surgió la rústica pavimentación que se ve en la mayoría de las calles, con el fin de evitar los grandes barriales que dejan las inundaciones, “pero la idea es que se pavimenten con todas las condiciones técnicas cuando ya haya instalado el alcantarillado”, afirman los de la JAC.

En el corazón del barrio se levantó hace tiempo una unidad deportiva que cuenta con dos canchas de fútbol y microfútbol, y dos parques, pero está en condiciones ruinosas, porque desde que se construyó, el Distrito no ha vuelto a invertir ni un peso en su mantenimiento, y es el único espacio recreativo con que cuentan jóvenes y niños.

Pero no todo son desventajas. El barrio también cuenta con la presencia de gente con cierto nivel de emprendimiento que levanta hoteles y restaurantes, cuyos principales clientes son los camioneros y demás viajeros que ruedan diariamente por la carretera de Mamonal.

De una manera menos brillante, algunas amas de casa también levantan fondas con estibas a las orillas de los caños.

OTROS PUNTOS

**El barrio cuenta con dos instituciones educativas: una pública, San Franciscos de Asís, cuyas instalaciones están en malas condiciones y también es víctima de las inundaciones; y la otra privada, que maneja el plan becario.
**No cuenta con un centro médico propio, pero los pacientes acuden al CAP de Arroz Barato, que también está en precaria situación de servicios e infraestructura.
**El mal estado de la carretera dificulta el traslado de los pacientes al CAP.
**El alto índice de desempleo, el microtráfico y el arribo de desplazados y gentes provenientes de Venezuela ha incrementado la inseguridad.

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