¿Por qué colapsa Cartagena con cualquier aguacero?

07 de septiembre de 2018 10:00 AM

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Casas destechadas, árboles caídos en nueve barrios de la ciudad, estaciones de Transcaribe sin energía y con filtraciones de agua lluvia, desvío de rutas, caída de una torre eléctrica y afectaciones en cuatro circuitos de energía, fueron algunos remanentes de lo que fue una fuerte lluvia en Cartagena que solo duró 30 minutos.

Y es que pareciera que eso bastara para que el corralito de piedra pase de ser ciudad histórica y de calles empedradas a una ciudad inundada y con represión de agua, lo que deja caos en términos de movilidad, comercio y medio ambiente.

Cartagena pese a ser una de las ciudades más importantes de Colombia gracias a su estratégica ubicación en el mar Caribe, su zona industrial y de su estatus como patrimonio histórico de la humanidad, está en un claro y constante riesgo de inundaciones ya sea por fuertes lluvias, oleaje o altos niveles del mar. Este es quizá el riesgo a futuro más grande al que se enfrenta la ciudad amurallada.

Entre las zonas más afectadas están las pertenecientes al sur de la Ciénaga de la Virgen, la zona de Mamonal y los sectores de Centro, Bocagrande, El laguito, y Castillogrande.

Un problema de fondo

Las inundaciones en Cartagena obedecen a una multiplicidad de causas hidrológicas, sociales, geográficas e institucionales.

La capacidad de los sistemas de canales de drenaje de aguas lluvias actualmente es insuficiente y está más limitada aún por un problema de manejo de residuos sólidos. Por su parte, el sistema de alcantarillado sanitario también impide que las aguas lluvias fluyan de forma eficiente, ocasionando taponamientos por desechos sólidos lo que lleva a una inminente inundación.

La empresa Aguas de Cartagena, quien es la responsable de la operación de este segundo sistema, manifiesta que en muchos casos los ciudadanos abren las tapas de los registros de alcantarillado para que “baje el caudal de las aguas lluvias”, un error, ya que por allí se transportan residuos y basuras, lo que termina ocasionando reboses de aguas servidas en las calles por obstrucciones de las redes. 

Sin embargo, los constantes reboses no solo dejan en evidencia el mal uso de ambos sistemas por parte de la ciudadanía, sino el poco mantenimiento y limpieza de los drenajes y alcantarillas que en algunos barrios parecieran colapsar con tan solo 30  minutos de lluvia.

La localidad 2 es la que más sufre

El agua que llega a la zona de la Ciénaga de la Virgen proviene en un 95% de la zona rural del departamento de Bolívar. Este sector está experimentando un incremento anual de 3.5mm en nivel del mar, además sus niveles de suelo también se están viendo afectados.

Su suelo como resultado de los rellenos en esta zona por los asentamientos de las familias, incrementa a la inestabilidad del mismo, lo que ha ocasionado un hundimiento a un ritmo también milimétrico pero de gran magnitud a mediano y largo plazo.

En sectores de bahía y playa, por el alto nivel del mar es complicado un eficiente drenaje de aguas lluvias, lo que deja calles inundadas de la mezcla de agua lluvia y agua de mar haciendo del acceso a estas vía algo imposible.

¿Un problema Urgente?

Según cifras del DADIS, las enfermedades de transmisión vectorial como chikunguña, dengue y dengue hemorrágico, se disparan en épocas de inundaciones y fuertes lluvias, sobre todo en sectores que son especialmente vulnerables, En el 2017, hubo 199.596 casos de rinofaringitis aguda (resfriado común), y es la segunda causa de enfermedad de los cartageneros.

La afectación del medio ambiente es evidente a causa del arrastre de basuras y residuos, y por la mezcla de aguas residuales con aguas lluvias.

En todo el territorio nacional se prevén temporadas extremas, periodos muy secos combinados con periodos de lluvia. Se espera que aumente la frecuencia e intensidad de los fenómenos climáticos que amenazan permanentemente a Cartagena y de no tomarse medidas para enfrentarlos, los impactos podrían ser significativamente mayores, según el Plan 4C de la Secretaría de Planeación Distrital.

Esta entidad realizó un estimativo estadístico al año 2040, donde el incremento de los meses con eventos lluviosos extremos pasarían de un actual 3% (4 meses con lluvias extremas) a un 30% (36 meses con lluvias extremas).

El fenómeno de las lluvias e inundaciones en Cartagena también tiene un alto impacto en la economía local de la ciudad, se estima que las pérdidas materiales por año en las áreas urbanas ascienden a unos 40.000 millones de pesos en daños directos.

Desde el punto de vista logístico, hay otro tipo de situaciones que son imposibles calcular desde ya, pero que deberán sumarse a los costos por el cambio climático en el futuro. Por ejemplo, los graves problemas en el tráfico, que hacen inaccesibles los lugares de trabajo, turismo, y comercio.

No más medidas a medias

El Distrito en sus distintas administraciones ha intentado ‘resolver’ este asunto a través del mantenimiento y ampliación de algunos canales pluviales en las zonas más críticas y de campañas pedagógicas a la población, sin embargo estos esfuerzos parecieran no ser suficientes.

La Universidad de Cartagena ha realizado varios estudios para la construcción y ampliación de más de 26 canales pluviales en la ciudad, un proyecto que costaría alrededor de 320 mil millones de pesos y que se ha quedado en planos y a la espera de una etapa de implementación a cargo del Distrito.

La Universidad Tecnológica de Bolívar, por su parte, propone hacer otro tipo de soluciones, como los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenibles, en donde se puedan combinar diferentes tecnologías a diferentes niveles.

Por ejemplo, la retención y aumento de almacenamiento de aguas lluvias, en donde a nivel domiciliario se almacene el agua lluvia, lo que tendría incidencia en el volumen directo de agua que termina en los drenajes. También, a través de medios naturales o artificiales como lagunas o embalses e incluso en espacios comunitarios como parques, canchas y parqueaderos que puedan retener las aguas lluvias y posteriormente sean liberadas una vez pasada la tormenta o fenómeno natural.

Según Mauro Maza, doctor en Ciencias del Mar, se lograría una reducción de los picos de caudal, lo que ayudaría a que parte del agua que está fluyendo en los canales pierda tiempo llenando espacio y termine circulando más lentamente hacia las zonas bajas. Esto sumado la ampliación de los canales pluviales ya existentes, podría generar un alto impacto a largo plazo en la reducción de esta problemática.

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