¿Qué pasará con la economía informal del turismo?

05 de julio de 2020 12:00 AM

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Wilton Serna vive en el barrio San José de los Campanos y hace parte de la Asociación de Vendedores de la Plaza del Museo Naval de Cartagena (Asovenplamuna) desde hace más de 25 años. Desde su hogar solía desplazarse todos los días hasta el Centro Histórico para ganar su sustento a través de la venta de camisetas, sombreros, gafas u otras variedades a los turistas.

Los días en que mejor le iba se regresaba a casa con 60 mil pesos, otros con 40 mil o 30 mil, así como había días en que le tocaba devolverse con las manos vacías y amigos tenían que prestarle los pasajes, pero como dice él “gracias a Dios siempre ha tenido la oportunidad de trabajar”.

Esa situación ha cambiado en los últimos cuatro meses cuando el coronavirus llegó a Cartagena y poco a poco el flujo de turistas fue disminuyendo, al igual que sus ingresos.

Acatando las medidas de las autoridades, su asociación y otras más que hacen presencia en el Centro Histórico, Bocagrande, Castillogrande, El Laguito y todo el circuito turístico de Cartagena, suspendieron sus actividades en cumplimiento a la norma del aislamiento preventivo. Pero luego de más de 100 días de inactividad afirman no aguantar más.

“Estamos esperando prácticamente que se apiaden de nosotros. A muchos nos prometieron que nos iban a dar el IVA y ni eso hemos visto. Nosotros somos personas estrato 1 y como mucho estrato 2”, dice Wilton, a quien ya le cortaron servicios por falta de pago.

Su situación se replica en cientos de trabajadores más que estaban acostumbrados a desplazarse desde tempranas horas de la mañana al Centro y a las playas para poder trabajar y ahora dicen sentirse abandonados por el Distrito, no solo por la falta de ayudas sino por el escaso acompañamiento que han tenido en cuanto a la capacitación en medidas de bioseguridad.

“Si se abre el turismo, a nosotros no nos han incluido, no nos han capacitado ni llamado a negociar”, dice Sandra Londoño, del sindicato de artesanos ‘Arte Fusión’ de la ciudad.

Con respecto a las ayudas, asegura que en un momento les pidieron listados a los representantes de cada asociación desde el PES, Espacio Público y Gestión del Riesgo, pero que ‘les han bailado el indio’ con eso porque no han percibido nada.

‘Primero morir de
COVID que de hambre’

Por este motivo en las últimas semanas, muchos trabajadores informales del turismo han evadido las medidas sanitarias de quedarse en casa con el fin de protestar y ser vistos por parte de la administración, con el fin de por lo menos obtener una cita y ser escuchados. (Lea aquí: Asociaciones de vendedores del sector turismo protestaron por ayudas)

La manifestación más reciente se hizo el pasado 2 de julio, cuando las asociaciones se dieron cita en el muelle de La Bodeguita en horas de la mañana y comenzaron a corear ‘no aguantamos más’.

“En veces anteriores nos había tocado protestar por decretos represivos para con nosotros. Pero ahora es por algo peor que es la pandemia, un virus que a todo el mundo nos tiene al borde del desespero y de la quiebra. Nosotros somos economía informal, sectores populares y humildes de la población que vivimos del día a día y también pagamos arriendo y servicios”, dice Hernán Sierra, de la Asociación de Vendedores de Bocagrande (Asovenboca). Sierra lleva más de 40 años vendiendo artesanías en este sector de la ciudad.

“Lo que queríamos era llamar la atención del alcalde para saber cuáles son los planes que tienen con nosotros, que nos compartan las medidas de bioseguridad, decirle que queremos trabajar y acogernos a las normas que se están determinando. No era un acto de choque ni de rechazo, de hecho apoyamos que tengamos un alcalde diferente a los anteriores, pero entonces tiene que incluirnos y hacernos parte del progreso y el desarrollo social de Cartagena”, dice.

Esto porque poco tiempo después de la manifestación llegó la Policía a dispersar la protesta e incluso capturó a dos miembros de las asociaciones, entre ellos el presidente del centro comercial “Maicaito” que vende artesanías en Bocagrande y un miembro de Asociación de Vendedores de Ceviche de Bocagrande (Asovenceb), que posteriormente fueron liberados tras la injerencia de la Secretaría del Interior.

“La verdad antes de que nos mate el hambre, que nos mate el COVID-19, pero luchando y de pie. Nosotros solo queremos que se nos dignifiquen nuestros derechos y que sean incluyentes con quienes vivimos del comercio informal. Las ayudas no deben ser solo para los bancos o las empresas porque hay mucha gente pasando hambre”, puntualiza Sierra, que por estos días afirma que ha vivido de la caridad de otros y de vender otras cosas por las calles de la ciudad ante la falta de su ingreso habitual.

Sobre ello, Rosa Acosta, quien lleva más de 20 años trabajando en el sector turístico de arrendamiento dice que no necesita préstamos de bancos porque de por sí ya cuenta con deudas de parte de los servicios públicos. “Hemos pasado solicitudes al Gobierno central, al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, a la Alcaldía, a la Gobernación, hasta al presidente del Senado Lidio García, y todo lo que hemos recibido es su silencio. Estamos en un caos económico y lo único que hemos pedido es que nos escuchen”, dice Acosta.

Habrá reunión

Al final, pese a los inconvenientes que hubo con la Policía, los vendedores lograron su objetivo y concertaron una reunión con la Secretaría del Interior para el próximo 10 de julio.

“Nosotros programamos este plantón para que nos escucharan. La estamos pasando feo con esta situación y no nos daban recursos ni respuestas. Tuvimos que hacer esto para que nos vieran, ahora esperemos que todo se pueda dar”, expresó Luis Jiménez, miembro de la Asociación de Vendedores Turísticos (Asoventur), que dice que hay familias enteras que dependen de estos ingresos y la situación lo que hace es multiplicar la pobreza y el hambre en la ciudad.

Esto dice la Secretaría del Interior

El secretario del Interior David Múnera indicó que tras la protesta hecha por las asociaciones, se acordó realizar una reunión para escuchar las peticiones. “Ellos están preocupados porque quieren trabajar y no tienen cómo. Vamos a ver cómo lo podemos ayudar, ya el Distrito ha repartido más de 200 mil ayudas humanitarias en mercados pero veremos cómo podemos colaborar de manera directa con este sector”, dijo.

Por otra parte manifestó que también se está trabajando en la socialización de protocolos de bioseguridad para los vendedores de conformidad a las directrices del Gobierno nacional para la reapertura de sectores.

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