Cartagena


Relatos de pobreza a varios niveles

GISELLA LÓPEZ ALVEAR

16 de agosto de 2016 12:00 AM

La desigualdad económica y social en Cartagena siempre ha sido chocante y nunca un secreto.

Cartagena Cómo Vamos advirtió en su reciente informe de calidad de vida –que toma estadísticas del 2015– que aunque en los últimos 10 años la ciudad ha mostrado un decrecimiento sostenido en su población de personas en condición de pobreza monetaria y pobreza extrema monetaria, la proporción sigue siendo muy alta en comparación con otras ciudades del país. El índice de pobreza monetaria en Cartagena fue de 26,2, mientras que en ciudades como Bucaramanga y Bogotá alcanzó valores de 9,1 y 10,4, respectivamente. Y si hablamos de pobreza extrema monetaria, el índice fue 4,0, cumpliendo la meta que plantean los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), pero por ejemplo en Bucaramanga y Manizales, la cifra fue apenas de 1,3 y 1,7, respectivamente. 

Incluso, el programa insistió en que si desde el gobierno distrital no se ejecutan políticas de gran impacto, Cartagena seguirá rezagada en comparación con otras ciudades en cuanto a esfuerzos para frenar la desigualdad.  

Se calcula que son más de 262 mil personas las que en Cartagena están en condición de pobreza monetaria y más de 40 mil en pobreza extrema.

Elizabeth García no sabe que a la ciudad le ha ido “bien” superando sus niveles de pobreza, ni tampoco tiene idea de qué son los ODM. Ella solo sabe que es bastante pobre.

Tiene dos hijos, de 14 y 10 años, y aunque hace ocho meses está desempleada afirma que se sostiene con “la misericordia de Dios”.

“Mi gasto diario puede estar en $30 mil, que no todos los días se consiguen. A veces nos acostamos sin comer nada. Ayer conseguimos algo, cociné y guardé la mitad para que nos sirviera para hoy, pero como no tenemos nevera, se dañó. No sabemos qué vamos a comer ahora”, explicaba Elizabeth, mientras nos atendía en su vivienda. Ya pasaban las 10 de la mañana.

La mujer, de 32 años, es bumanguesa. Llegó a Cartagena hace unos seis años huyéndole al maltrato del padre de sus hijos. Ahora no ha podido escaparse de la pobreza. Su casa es algo parecido a un cuarto de madera y zinc. No tiene baño, ni siquiera una letrina. Vive en el sector de invasión conocido como Los Girasoles, en el cerro de Albornoz.

Javier Lora, director del Plan de Emergencia Social (PES) del Distrito, dice ser consciente de las dramáticas condiciones de vida que deben sortear familias como la de Elizabeth en otros puntos de la ciudad, recordando que el primer objetivo estratégico del Plan de Desarrollo del Distrito es superar la desigualdad. “Por eso se dispuso más del 73 por ciento del presupuesto del Distrito para superar la desigualdad, a través de acciones que desarrollen distintas entidades de manera articulada.

Pretendemos, sumando acciones en educación, salud, recreación, deporte, cultura, además de las labores del PES, la Secretaría de Participación y Más Familias en Acción, llevar toda la oferta social del Distrito a las familias más pobres y vulnerables de Cartagena”, dijo Lora.

El peso de la pobreza sí que lo carga todos los días Yurleidys Gómez. De sus seis hijos, uno padece distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad que provoca, entre otras cosas, dificultad progresiva para caminar, discapacidad intelectual y problemas de aprendizaje. Yurleidys, de 37 años, también vive en Los Girasoles, pero en una zona de más difícil acceso que donde vive Elizabeth. Desde allá, todos los días debe llevar a cuestas a su hijo hasta la vía a Mamonal, en donde lo recoge un vehículo que los traslada a donde le hacen las terapias al muchacho, de 13 años. Por fortuna, tiene garantizado el acceso a la atención en salud, pero sobre lo demás debe librar la batalla incierta del día a día.

“Soy madre cabeza de hogar, no tengo trabajo estable, pero para sostenerme compro chocolate en barra o arequipes, y se los fío a los vecinos. También compro pintauñas para trabajar con eso. Pago $100 mil mensual en alquiler y diariamente mis gastos son de casi $40 mil. A veces, si hago desayuno, no hago almuerzo y toca esperar hasta la cena, pero cuando ‘se pone el brazo más duro’ (cuando no hay dinero) se hace revoltillo de huevo, arroz y frutiño”, cuenta la mujer, que llegó a Cartagena en 2005 desplazada por la violencia en los Montes de María.

“Con lo que por lo menos quisiera contar es con una casa, porque si mañana o pasado Dios recoge a mi hijo, ya él va a morir en su casa sin pasar tantas necesidades”, mencionó.

Desde la administración distrital se ha dicho que la estrategia de este gobierno para frenar la desigualdad “es atender a la población pobre y vulnerable, llevando la oferta institucional pertinente. De hecho, en corregimientos y zonas insulares se han desarrollado jornadas de atención integral”, pero hay otras comunidades dentro del Distrito que manifiestan no sentirse incluidas del todo.

Eso siente Yenis Miranda, quien vive en una zona conocida como El Pueblito en Albornoz, en el barrio que está legalmente constituido al otro lado de la vía Mamonal. Allí varios de sus parientes construyeron casas con madera, plásticos y zinc para albergar a más de 30 personas, entre las que hay dos ancianos y más de 10 menores de edad. Según afirma, no conocen ofertas de acceso a programas de inclusión del gobierno local.

“Aquí algunos trabajan cuando les sale algo en albañilería, lavando ropa ajena o recogiendo basuras, pero yo no tengo trabajo. En mi casa somos cinco, muchas veces toca ‘un solo tren’ (una sola comida al día) porque no alcanza para más”, explica.

No obstante, el director del PES dice que los recursos obtenidos por cooperación internacional se destinarán a la formación de personas de bajos recursos en carreras técnicas. Además, con el Departamento de Prosperidad Social se busca fortalecer el emprendimiento y empresarismo. “No queremos fomentar ese proteccionismo del Estado, sino apuntarle a que en las familias puedan continuar con su formación. Estos proyectos van dirigidos en general, no a un sector específico de la ciudad”, señaló.

El balance de Cartagena Cómo Vamos indicó que aunque el desempleo en Cartagena en 2015 fue levemente más bajo que el promedio de Colombia, el empleo informal es el sustento del 55,6 por ciento de los cartageneros. La ciudad no cumplió la meta de ODM en este aspecto, ya que la tasa de desempleo aumentó 0,5 puntos porcentuales, llegando a 8,7%.